Presos políticos


Al día siguiente del 11-A el gobierno dejó que los buhoneros montaran sus tenderetes en la Av. Baralt (contaminando el área que debió acordonarse). También se supo que a los apartamentos cercanos a Miraflores, llegaron hombres con órdenes de Miraflores y removieron evidencias y frisaron paredes. Por otra parte, sabotearon la Comisión de la Verdad y obviaron sus informes. No hubo juicio realmente. Todo se basó en supuestos testimonios, sin escuchar las contrapartes. Los comisarios Vivas, Forero y Simonovis, así como los policías metropolitanos “acusados”, recibieron penas hasta de 30 años. Mientras, los pistoleros de Puente Llaguno (por estar defendiendo al emperador), fueron liberados completamente. Estos hombres son presos políticos de Chávez. Así gobierna un cobarde que, al menos, ya se quitó la careta.

Siempre hay quien lee

Blogoscar

Ahora, en Banesco: Depósito a plazo fijo “voluntario”

Una cosa es que en Venezuela la tendencia irreversible sea que el servicio (tanto público como privado), sea cada vez sea más malo, y otra es que los encargados de prestar servicio compitan por la mediocridad en la prestación del servicio y la mala educación y la falta de seriedad y el más absoluto irrespeto al cliente. Pero otra muy distinta es el caso de Banesco, que está pasando de mal servicio a actitud sospechosa.
Hace quince días, alguien intentó sacar su dinero de su cuenta Banesco, en un cajero automático de un banco cualquiera. La operación fue cancelada por el cajero y los 150 bolívares fuertes (que no enriquecen, pero cómo hacen falta cuando es lo último que se tiene para pasar esos días), además de las respectivas comisiones, desaparecieron de su cuenta.
Convencido de que se debía a un pequeño error que se solucionaría apenas se asomara a su banco, se quedó esa noche sin su dinero pero con la esperanza de resolver el asunto en cuanto se dirigiera a la agencia bancaria en la que tiene su cuenta. Al día siguiente, y con la característica displicencia del que no quiere ser molestado por nimiedades, algún funcionarillo menor (en la monstruosa pirámide jerárqueca del banco) le dijo que debía esperar 48 horas para ver si la operación se revertía automáticamente (nunca lo hace, no lo va a hacer y ellos lo saben) y “sólo después de este lapso de tiempo”, es que debía acudir a una agencia a hacer el requerimiento (los mundos militares y banqueros tienen en común el gusto por las jergas pomposas y de ridícula apariencia técnica). Se resigna a esperar ver cumplidas las 48 horas a las que se ve sometido arbitrariamente, pensando que si después de todo ese es su dinero, nadie debería ponerle plazos para devolverle un dinero que le pertenece. Pero, ya sabe cómo funciona el servicio en Venezuela.
Se anota en una lista larga que pone a prueba su paciencia y su civilidad. Es atendido tres o cuatro horas después por una funcionaria que le dice que esas cosas se deben procesar es por este número de teléfono, y le extiende un papelito escrito a mano por ella, y que no podía ayudarlo. Que lo siento. Que (y esto es el colmo del cinismo) si lo puede ayudar en alguna otra cosa… El agraviado se dice que Banesco no va a lograr convertirlo en un energúmeno y trata de mascullar un buenas tardes y se va a su casa a llamar por teléfono (lo que pudo haber hecho cinco horas antes si el funcionarillo se lo hubiese informado cuando le preguntó, dos días antes). Al décimo intento de comunicarse, alguien le ordena anotar un número y le dice que en 20 días hábiles le darán respuesta acerca del destino de sus miserables 150 bolívares ¿fuertes? Es decir: un mes sin derecho a réplica ni explicaciones. Un monto que el banco debería tener como seguro de garantía y devolverlo de inmediato al cliente, porque el mal servicio de las operaciones técnicas es responsabilidad del banco, no de la víctima (perdón, cliente) que tiene su dinero allí, creyendo en la publicidad llena de caras sonrientes que dicen que le van a dar el trato que se merece (¿que se merece? ¿Alguien se merece ese trato?).
La persona espera resignada a que el banco haga uso de su dinero todo ese mes y se lo devuelva (¿se lo devuelva?) cuando le dé la gana, poniendo plazos arbitrarios y sin explicación alguna a la devolución de su dinero. Espera tratando de no impacientarse y, a la semana, recibe una llamada de su esposa desde su celular:
¿Amor? ¿puedes revisar un momentico mi saldo en mi cuenta Banesco?
Sí, el lector es muy astuto. Las novelas policiales ya lo han entrenado a reconocer lo obvio. 200 Bolívares fuertes que desaparecieron de sus cuentas. Otra víctima de Banesco. Otras 48 horas. Otro mes sin por qué. Otra desazón y otra desesperanza y otra percepción de que en Venezuela todo el que puede hace lo que le dá la gana con el tienpo, con el dinero, con la vida de los demás. Que esa potestad no parece ser exclusivamente del gobierno. Que cualqueir que ponga una taguara y se esconda detrás de un empleado anónimo y unas reglas arbitrarias, hcae lo que le da la gana con los demás.
Ahora, sería interesante que Banesco promocionara ese nuevo servicio, para los amantes de las aventuras: la del depósito voluntario. Aleatorio. Un depósito forzado a plazo fijo por 30 días, sin derecho a pataleo, y sin que el cliente y dueño del dinero se gane medio por la operación. Va una propuesta de publicidad:

Si usted es amante de los riesgos y las aventuras, únase ya a Banesco y sude cada vez que va a sacar su dinero de un cajero. Hoy le puede tocar a usted. Banesco, sólo para los que saben que la vida es azarosa.

Qué fácil es ser banquero en la Venezuela del Socialismo del siglo XXI. Por esa falta de controles sobre el dinero de los ahorristas y sobre las normas de operación (siempre favorables para ellos) es que los banqueros son el gremio más silencioso y cauto a la hora de fijar posiciones políticas.

Un breve espacio para la palabra

Yo no sé si la CIA penetra sigilosamente nuestros sueños y nos reprograma. Algo similar habrán inventado los genios del “gobierno”. Pero la certeza de que vivimos en un país insólito (donde rubros básicos como la harina de maíz, el arroz, el azúcar y la leche son tesoros de venta restringida las pocas veces que se dejan ver en los anaqueles), nadie la puede mitigar. Mientras, el malherido ego del jefe de la revolución mundial sigue sangrando por la herida, insultando en público a la canciller alemana y recordando la pesadilla más atroz que ha sufrido, al decirle en cámara: “¿Por qué no te callas?”. Conjuntamente, en una inexplicable y novedosa estrategia electoral, el alcalde metropolitano y el de Libertador simplemente dejan la ciudad a la deriva (deben estar haciendo un demorado lobby con el caudillo, para ver si no quedará vacante al menos la embajada de Belarús). Todo eso, en momentos en que de Nicaragua y Cuba “nos visitan los asesores” (así dicen los gringos cuando se pasean como pedro por su casa en las instituciones militares de continente) para formar la nueva policía subversiva y revolucionaria.
Pero, en medio de todo esto desolador panorama, hay que resistir. Resistir hablando y escribiendo mientras haya un lector al que se le pueda mover una fibra. Resistir creyendo en la belleza y en el país posible. Resistir a la vulgaridad de caudillotes bocones que insultan al mundo entero y a las focas altaneras que se arrastran en público y que luego se masajean la vanidad gastando el dinero malhabido en tiendas de Nueva York. Esos, que ayer eran notablemente pobres y hoy básicamente siguen siéndolo, pero cubiertos de lujos que pretenden espantar el fantasma de su propia miseria espiritual.
Por eso, la manera de hacerle frente a la barbarie con plata, es seguir construyendo el país que se anhela. Y ese país que se anhela lo están haciendo en silencio miles de venezolanos, con la absoluta convicción de que Venezuela puede esperar otra cosa de sí misma. En esa corriente, hacemos un descanso en la crónica de este deteriorado país, para invitarlos a reunirse con nosotros este jueves 15 de mayo, para presentar La huella del bisonte, novela que publica el grupo Norma en su colección La otra orilla, y que fue finalista del Premio de novela Adriano González León en su edición de 2006. Un momentáneo lapso de descanso para abrir un pequeño refugio a la palabra y a poder dedicarle un par de horas a otros temas que están allí, esperando que la tediosa realidad nos devuelva nuestro tiempo y nuestras energías para cosas más amables y constructivas que observar la decadencia de una élite que no estaba preparada para esa oportunidad de oro que les regaló la historia.

Presentación de la novela La huella del bisonte, de Héctor Torres
Grupo Editorial Norma, colección La otra orilla
Jueves, 15 de mayo de 2008 / 7:00 pm
Lugar: Espacios Abiertos Econoinvest, Torre Mene Grande, PB, Los Palos Grandes, Caracas

Están todos cordiamente invitados.

Una caricatura de sí mismo

Durante la semana posterior a la derrota del 2 de diciembre, un grupo pequeño pero significativo de partidarios del chavismo se estuvo reuniendo en las afueras de la vicepresidencia para exigirle a su líder que hiciese “limpieza” en su entorno. Es decir, que les demostrara que él estaba haciendo una revolución para los más pobres, y que, para demostrarlo, saliera de esas caras que durante casi diez años lo que han hecho es hacerse millonarios y adquirir extravagantes gustos de nuevos ricos. Pero “el líder” está muy desgastado. Ya no es capaz de reinventarse, de producir ideas originales. Ya no es capaz de sorprender. Quedó atrapado en el discurso de la confrontación que le sirvió un buen tiempo. pero el que se convirtió en una prisión para sí mismo. Chávez no puede ofrecer caras nuevas ni nuevas estrategias. Sólo le queda intentar golpes mediáticos faraónicos (como que Oliver Stones lo fime rescatando niños de la selva colombiana, que siempre será más exótico que rescatar niños de las calles de Caracas). De allí que el “sacudón” ministerial que ofreció a principios de año se limitó a otro de los lamentables enroques de siempre. Sólo este gabinete de “superhombres” hace posible que el que está al frente de la economía hoy, mañana pueda estar al frente de la distribución de alimentos, y pasado mañana a cargo de la infraestructura vial. De esos enroques vale destacar tres en particular: en la vicepresidencia pone al tipo que ha dirigido el más nefasto e incapaz de los programas de gobierno (el que es responsable del menor número de viviendas construidas por período alguno): Ramón Carrizales; en el Ministerio del Interior pone al “Rambo” Rodríguez Chacín, quien ya estuvo en ese cargo durante el oscuro episodio del 11 de abril; y en el Minci pone a Andrés Izarra, el responsable de traerle estrellas de Hollywood con desvencijadas fascinaciones izquierdosas, y el mismo de la teoría de la hegemonía mediática. Ah, y la “Asamblea” ratifica a Cilia Flores en la presidencia de la misma.
Y para que no queden dudas de que no hay novedad posible, en el relanzamiento del “Aló, presidente”, volvió con el cansón discursito de que “Quiero poner a todos en situación para que no perdamos ni un día ni un minuto en el trabajo de conciencia y organización. Es un año de ofensiva. Por eso pedí instalar lo más pronto el Congreso Fundacional del Partido Socialista”.
Es decir, como buen reincidente crónico, Chávez no sabe rectificar (él siempre ha dicho que frenar es una jugada táctica). Chávez siempre dirá lo que considere necesario a la espera de mejores momentos. Chávez no tiene otra ideología o proyecto que permanecer en el poder. Chávez se atrinchera. Viene un año de protestas sociales (del seno del chavismo descontento) y pone a un “duro” frente al ministerio del Interior, y a otro “duro” (pero de la propaganda) frente al MINCI. La verdad será la que nosotros proclamemos.
Chávez no entiende, no puede entender, que la gente no quiere pretenciosas revoluciones, ni luchas contra el imperio, ni batallas imposibles, ni escenificar canciones épicas de revoluciones trasnochadas. Que la gente está cansada de las machaconas y llorosas cancioncitas del altiplano con las cuales Alí Primera vivía lamentándose del mundo. La gente quiere seguridad, un poquito de orden, que los motorizados respeten las señales de tránsito, que los policías vigilen el cumplimiento de la ley y no se dediquen a matraquear; que haya víveres en los anaqueles. Y un poco de estabilidad económica. Sólo eso. La gente quiere cosas tan sencillas y trascendentes como salir de su casa con un mínimo de certeza de llegar a ella sano y salvo esa noche, luego de una dura jornada en la que se ganó el pan. Llegar a sus casas a revisar tareas y a preparar comida para el día siguiente y luego ver la telenovela es la única guerra diaria que la gente tolera.

A primera vista no parece notarse, pero el mundo se ha venido hartando de un sistema que ha imperado en los últimos cincuenta años: los rezagos insepultos de la Guerra Fría. Esos a los que Chávez, tristemente para él, llegó tarde. Ya los Bush, los Castro, los Marulanda, las Tatcher, los Pinochet, los Chávez no caben en el mundo de hoy. La bota sirve acaso como un acccesorio de moda, y la guerra más encarnizada se libra en el mundo tecnológico. Los países que quieren entrar en este siglo no retratan a sus indiecitos en guayuco para publicitar un indigenismo retrógrado y demagogo, les ponen internet a sus comunidades.
Durante nueve años, Chávez fue una caricatura de un mundo que se desmoronaba. Llegó tarde al papel del militarote nacionalista que enfrentaba imperios. Tanto se ha desgastado que, peor que aquello, ahora es sólo una caricatura de sí mismo.

Calle luna, calle sol

El Emperador insiste (e insistirá) en lograr su cometido de implantar la reelección eterna. Es lo único que le interesa. No puede creer que sólo le queden cinco años de gobierno. Él, que tenía toda una vida (y una gorda chequera) para decidir a qué país le financiaba un sistema de transporte, dónde (en qué país, claro) construir un hospital, o hacer una carretera. ÉL, el único que puede pintar el cuadro del futuro latinoamericano. Es un hombre hecho para cosas portentosas, para proyectos utópicos y titánicos, para ser el protagonista de alguna de esas cursis cancioncitas de Trova cubana. Para ser el Elegido, o algo así.
No concibe al mundo sin Chávez.
Sin haber aprendido nada de la derrota sufrida, ya él y sus aduladores están hablando de recoger firmas, de que ha recibido cartas, de que el pueblo lo aclama. Que ya él no puede presentarla, pero que si el pueblo la presenta otro gallo canta. Que hay que escuchar la voz del soberano (no esos 4.522.000 pendejos que tuvieron una victoria de mierda). Que el pueblo es el soberano y a él se deben los buenos emperadores.
Poco le importa que el artículo 345 de “la bicha” que tanto blandía hasta hace unos meses, es claro al señalar que:

Se declarará aprobada la Reforma Constitucional si el número de votos afirmativos es superior al número de votos negativos. La iniciativa de Reforma Constitucional revisada no podrá presentarse de nuevo en un mismo período constitucional a la Asamblea Nacional.

En ese claro artículo no se hace alusión al presentante. No podrán volvernos a preguntar si queremos que Chávez sea el emperador eterno de nuestros destinos. Nunca más. Ya, con respecto a ese tema, los venezolanos dijimos que no. Que no. Pero, además de que no hace alusión al presentante, ellos en su afán de darle un barniz de decisión colectiva al personalísimo proyecto (recueden el cursi asunto del pincel y el cuadrito), se mandaron a matar al redactar la pregunta a la que los venezolanos respondimos claramente que NO:

“¿Aprueba usted el proyecto de Reforma Constitucional con sus Títulos, Capítulos, Disposiciones Transitorias, Derogatoria y Final, presentado en dos bloques y sancionado por la Asamblea Nacional, con la participación del pueblo y con base en la iniciativa del Presidente Hugo Chávez?”

Es decir, que los co-presentantes de la reforma fueron Chávez, el pueblo y la asamblea. Es decir: No es no. Que no.

Pero él va a insistir. Eso de gobernar (trabajar) no es para él. NO, al menos, en eso de cosas minúsculas, cotidianas. Surtir lso hospitales, dotar las escuelas, asegurar el funcionamiento de las policías, garantizar un buen clima para la iniciativa privada. Es decir, ofrecer a sus gobernados la mayor suma de felicidad posible, con espíritu de inclusión. Leyes para que todos se beneficien. Él se muere de aburrimiento si tiene que hacer eso que todos lso venezolanos hacemos todos los días: hacer nuestro trabajo lo mejor que podemos, sin pretender cambiar el mundo con ello. Él necesita de emociones fuertes. De laser que lo persigan mientras él hábilment se escabulle. De batallas tremendas contra poderosos imperios. De fustigar al enemigo con su verbo implacable. De ordenar al mundo y deshcaer entuertos dejados en el camino por su predecesor (Dios, por supuesto)l.

Y mientras logra su cometido de ofrecernos la gracia de su omnipotencia eterna de manera constitucional,, se dedica a cosas realmente trascendentes, cosas de verdadera importancia, dignas de un Emperador, como cambiar la hora de todos los venezolanos. Como titulara, con adulante solidaridad, el diario prooficialista Últimas Noticias, en su edición de ayer: “Hoy la hora se ajusta al sol”. Insisto, más mata el hampa que la falta de sol. Los malandros no madrugan. En los barrios, en los oscuros callejones, veredas e infinitas escaleras de los barrios de Caracas, la gran aliada de los malandros es la oscuridad, la penumbra nocturna. En lo oscuro no se ve la cara. En lo oscuro no se ve la sigilosa pistola. En lo oscuro se quitan unos zapatos y un celluar más rápido. Si esto fuera una ciudad, la hora en la que el sol decide irse a dormir no causara la más mínima incomodidad, porque el alumbrado público paliara la ausencia de luz natural. Pero en nuestra calamidad llamada Caracas, todavía el sol es necesario para llevar la luz a muchas calles en las que los postes hace años dejaron de funcionar y sólo sirven para que los perros orinen. El hampa, ministro, es el hampa la que todavía mata niños con sus balas perdidas. Es el hampa la que hará su agosto cuando la gente regrese del trabajo, a las seis de la tarde, y ya todo esté oscuro. Es el hampa la que se mueve con soltura en ese rincón del rústico que se quedó solo y oscuro. En esa esquina sombría por donde pasa todo el que venga del trabajo. Debajo de ese puente por donde nadie se va a salvar. Es el hampa la que ganó media hora de complicidad en la oscuridad producto de un fracaso brutal y vergonzoso en la gerencia municipal.
Mientras, nuestro emperador, dice a la prensa argentina, que con su sabia decisión los niños van a dormir más.
No, presidente, temo decirle que sus inmensos poderes aun no trastocan el tiempo. Su decisión no agregó media hora más al día, sólo la atrasó en media hora.
Calle luna, calle sol.

Ahora le tocó el turno a los “revolucionarios de pacotilla”

Luego de varias semanas de estruendosos reveses, Chávez aún no se repone de la derrota electoral del pasado domingo. Tres días después del día de la derrota, ayer le tocó el turno a sus seguidores, a los que reunió para graduarlos de una de esos títulos ilusorios con los que los calma mientras esperan el radiante futuro de la revolución, en vez de agradecerles el apoyo en esos duros momentos, el inmenso Ego Chávez los descargó duramente, culpándolos de su derrota, señalándoles, entre otras cosas, que “los mirandinos y caraqueños están en deuda conmigo, aquí la tengo anotada en mi agenda. Vamos a ver si me la pagan o no”, dijo en tono de reproche, para luego felicitar a los estados donde fue aprobada su propuesta.

Los siguientes párrafos, extraidos de un artículo aparecido en El Universal, firmado por la periodista María Lilibeth Da Corte, son una muestra irrebatible de la desconexión que sufre, con la realidad, el líder incomprendido con la realidad:

“Allí (en los estados donde ganó el si) se impuso la voz del pueblo. No se dejó confundir ni atemorizar. Ni tuvieron que ver con nada ni nadie ni con lluvia ni con viento. Los verdaderos revolucionarios no se paran ante nada”, destacó, para luego recordar que sin reforma su mandato termina en el 2013, lo que ocasionó que el público exclamara “¡noooooo!” y que Chávez intensificara el regaño a los abstencionistas de sus filas.
“Sí, me voy (…) .Una cosa son los gritos y otra es la realidad. No se aprobó la reforma, así que me tengo que ir del gobierno en el año 2013. Yo trabajaré sin descanso hasta el último día”, señaló.
“Por más que griten, la verdad es la verdad, el Sí se perdió. ¡Anótenlo! Se perdió en los barrios, millones que no fueron a votar, ustedes podrán decir lo que quieran, pero no tienen excusa, falta de conciencia por la patria, un revolucionario no busca excusa”, insistió el mandatario evidentemente molesto, para luego mofarse de las eventuales excusas esgrimidas para abstenerse: “Después empiezan que a mí no me gusta el alcalde. ¿Qué tiene el alcalde que ver con esto? No tiene nada que ver ni el alcalde ni el gobernador, esas son excusas de los débiles, de los cobardes y los flojos, de los que tienen faltan de conciencia”.
“El que venga a decirme a mí a estas alturas, después de 9 años de revolución, que no fue a votar porque no le llegó la beca a tiempo, porque su hija no consiguió cupo en la Universidad Bolivariana, no le dan el crédito, o tiene 3 años esperando una vivienda; el que diga eso, yo prefiero que se pase para la oposición, porque el que lo diga no es un revolucionario. Si al final yo me quedara con 4 verdaderos revolucionarios, ¡bienvenidos! Prefiero y quiero verdaderos revolucionarios, y no revolucionarios de pacotilla, que seamos capaces de abandonar nuestros intereses particulares”, dijo.

Viendo a ese Chávez sudoroso e hinchado de estos días, que intercala risas irónicas con efervescentes desplantes, le pregunté a un amigo, brillante psicólogo, sobre la salud mental de Chávez. “Chavez es un megalomano y los megalomanos no hacen duelos, no reconocen las perdidas, nos las lloran, por eso no logran reflexionar de las derrotas”. Es decir, que al creerse superiores a lo que realmente son, no pueden asimilar las derrotas (no las creen posibles) y no sacan conclusiones ni aprendizajes de ellas. Ellos nunca son culpables. Nunca fallan. Están por encima de todo y de todos. Supongo que el destino de todos los megalómanos es la autodestrucción. Como Maradona, por nombrar uno bastante conocido.

Sólo una tara mental, sólo un impediment psicológico, podría explicar ese regaño y ese desprecio y esa ausencia de capacidad de asimilar que el pueblo no quiere esa reforma y que no se siente correspondido en la lealtad que ha demostrado durante estos largos y penosos años. Después de nueve años de “revolución” la gente sigue sin casas, muchos damnificados aún están en refugios, mueren miles de personas cada año en manos del hampa, las ciudades están abandonadas y en ellas impera el caos, los boliburgueses han demostrado una impúdica desfachatez a la hora de mostrar su nueva condición social, y no se consiguen los productos más elementales para la dieta básica, poniendo en peligro incluso la salud futura de los niños venezolanos. ¿De verdad no sabe esto o no lo puede entender? Después de nueve años de “revolución”, Venezuela tiene las peores relaciones internacionales de los últimos cincuenta años, y la identidad venezolana hay que usarla con discreción en naciones como Bolivia, donde se corre el riesgo de ser linchado por la nacionalidad que se ostenta. Después de nueve años de “revolución”, hay más niños en la calle, hay más inseguridad y más inflación. Chávz incumplió con millones de electores que lo siguieron, creyendo en sus promesas de redención, en su futuro mejor, en su “ahora el poder es del pueblo”. Gente que hace de cada día vivo un prodigio, un milagro, que lucha contra fuerzas superiores y ubicuas para salir a trabajar y para llegar en la noche a su casa. Gente que ya se cansó del único voto que debe cumpir aquel que milite en esa amarga religión en la que él es el profeta es: “Con hambre y desempleo / con Chávez me resteo”.

Hasta la mujer más débil, hasta la más carente de personalidad, la más dependiente, recibe al fin el golpe que la hace reaccionar, el que la hacer rebelarse y recordar que es un ser humano.

Post-post:
Jesús Torrealba, de la organización “Radar de los barrios” escribió un interesante artículo al respecto: Inmaduros, débiles, flojos, cobardes…

La vanguardia democrática

Durante la madrugada del lunes, luego de varias horas de retraso con respecto a sus propias proyecciones, luego de un angustioso silencio y hasta de un altercado con los representantes del NO ante el CNE, Tibisay Lucena anunció en cadena nacional, luego de totalizadas el 90% de las actas, el resultado del referendo sobre la Reforma Constitucional, el primer boletín oficial, arrojó los siguientes números:
Bloque A
NO: 4.504.354 (50.70%).
SÍ: 4.379.392 (49.29%).
Total de votos válidos 8 millones 883 mil 746.
Total de votos nulos 118 mil 693.
Total de votos escrutados 9 millones 2 mil 439.
Bloque B
NO: 4.522.332 (51.05%).
SÍ: 4.335.136 (48.94%).

Ya desde las 10, 11 de la noche, ambos comandos de campaña conocían los resultados. En varias ocasiones, ante el retraso de los resultados oficiales, miembros del comando por el NO afirmaron conocer los resultados y exigieron al CNE celeridad en mostrarlos. Una agencia internacional, ya había comentado incluso la noticia del triunfo del NO, detallando, además, que en Miraflores habían desmontado la tarima que habían colocado en las afueras. Y el CNE seguía en silencio. Y la gente haciéndose conjeturas nada alentadoras. Los síntomas de la derrota gubernamental se leían, sin embargo, en crípticas señales: los canales del estado, al mejor estilo de los “canales golpistas”, transmitían programación variada que incluía comiquitas, mientras Globovisión y (hay que decirlo) Venevisión, estaban atentos al desenlace del referendo. Cuando ya comenzábamos a recordar aquel oscuro madrugonazo del referendo revocatorio, Lucena ofreció los resultados ya mencionados.

Estos comicios tuvieron una abstención de 44.11%, que es prácticamente la mitad del electorado. Un 45% que prefirió no opinar (sea porque fueron chavistas que no quisieron votar ni a favor ni en contra de Chávez; u opositores que no insistían en no querer perder su voto; o porque hay un sector de la población que no entendió nunca lo transcendental de lo que estaba en juego). Sin embargo, no fue el abstencionismo el único escollo que tuvo que superar ese triunfo popular. Una avasallante, costosísima, abusadora campaña oficial intentó venderle al electorado una reforma que no pidió, que no era necesaria y que no lo beneficiaría ni resolvería ninguno de sus problemas más graves: escasez de alimentos, inseguridad, inflación, entre otros.
En los canales estatales de TV, un grupo de estudiosos llegó a contabilizar hasta 53 cuñas diarias a favor del si, muchos funcionarios públicos de alto nivel (el superintendente Vielma Mora, el vicepresidente Jorge Rodríguez, los gobernadores y ministros) hacían actos proselitistas a favor del si, todas las páginas web del gobierno hacían campaña descaradamente, y hasta el Metro de Caracas (otrora inmaculado de campañas políticas) y las edificaciones gubernamentales fueron prácticamente tapizados con pendones y afiches alusivos al si. ¿Cuánto nos costó esa monstruosa campaña? ¿Cuántas casas se hubiesen construido con esa costosísima suma, que incluye los millones de bolívares invertidos en el acto de cierre de campaña por el si, en la avenida Bolívar, con autobuses traidos de todos los rincones del país? ¿Por qué gastar esa fortuna en una reforma que nadie necesitaba y que pocos de los electores del gobierno conocían a fondo, ya que Chávez la convirtió en una elección “entre yo y Busch”?
Eso sin contar con las dificultades a las que se vieron sometidos los observadores internacionales. Carlos Iturgáiz, dirigente del Partido Popular Español, miembro de la delegación de observadores internacionales, afirmó que “nos movemos con dificultad y nos han puesto todos los problemas posibles”, además de señalar que las diferentes delegaciones internacionales están “sujetas a un sistema de acreditación partidista; una acreditación para los que apoyan el SÍ del referéndum, y otra para los que apoyan el NO, mucho más restringida”. O los abusos y presiones a los que sometió al electorado que cerró campaña el pasado jueves, con hasta cuatro helicópteros haciendo un irresponsable juego de amedrentamiento sobre las cabezas de los presentes en la concentración.
Y todo eso con los dineros de todos los venezolanos.

Al reconocer la derrota en cadena nacional, durante la madrugada de hoy, Chávez le dijo a la oposición que supiera administrar esa victoria. Y aunque el consejo vale, cabe preguntarse: ¿Sabrá leer él esa derrota? ¿Sabrá que exigió una lealtad a un electorado que se vio obligado a deslindarse de sus deseos, porque ya es hora de pensar en resolver los problemas reales del país? ¿Nunca entendió que el cierre de RCTV causó molestias en sus seguidores, sobre todo luego de ver la pésima programación del canal que sustituyó al canal más antiguo del país? La palabra arrogancia comenzaba a dibujar un personaje visto como generoso por sus seguidores. ¿Qué hacemos con ese patria, socialismo o muerte que se usa hasta en los cuarteles militares?
Porque una cosa es cierta, aunque el peligro de que Chávez intenté decretar mediante la habilitante algunas de las leyes que quiso meter en la reforma, tres cosas al menos quedaron conjuradas definitivamente: la obligatoriedad del carácter socialista del estado y la sociedad venezolanos, la reelección perpetua y el poder popular no nacido de la escogencia plural y democrática. El “patria, socialismo o muerte” que era la cabeza de playa de su proyecto totalitario deberá ser eliminado de las paredes de los cuarteles y de los comunicados de las oficinas públicas.

Leopoldo López, desde el Comando del NO, les recordó a quienes apoyan a Chávez que este “sigue siendo el presidente, que los queremos abrazar, este es el momento para encontrarnos. A partir de mañana eso es lo que queremos, encontrarnos con todos (…) Se acaba la división y se acaba la fractura en nuestro país”, agregando que “mañana amanece el mismo Presidente, la misma Asamblea, los mismos poderes públicos, y aunque él (Chávez) quiso convertirlo en un plebiscito, el pueblo supo diferenciar entre él y un proyecto de país. Ya basta de conflicto, de un desgaste que nos ha llevado casi al aislamiento internacional”, en referencia al uso que hizo Chávez del tema internacional durante su radical campaña, llegando al paroximo de declarar que si gana el PP en España, los bancos españoles tendrán que irse del país.

Chàvez sabe recuperarse. Eso nadie debe ponerlo en duda, pero algo siempre hemos dicho en este sitio: con el futuro no hay quien pueda. Entre un caudillo premoderno que vive de sueños megalómanos y recuerdas de viejas glorias y una generación rebelde que vive en el mundo actual, la historia siempre se inclinará a favor de lo segundo. Los líderes mesiánicos no pueden durar para siempre sin reprimir, sin exigir sumisión y fidelidad, sacrificando la libertad y, lo que es peor, al individuo.
Ver a un grupo de funcionarios envilecidos, enriquecidos y envejecidos, que ya no suscitaban ninguna emoción, declarando desde el lado del gobierno; y a un grupo de jóvenes de veinte años, llenos de esperanza en su futuro y de creatividad y valor ante los retos que enfrentaban, por el otro, no ayuda mucho al gobierno. El siguiente paso es que el chavismo, que ya le dijo a Chávez que no lo acompaña en todas sus aventuras, entienda que tiene espacio en la construcción de un país plural sin necesidad de desfasadas pesadillas caudillescas.
Volvemos a repetir lo que, con respecto al cierre de RCTV comentamos en este sitio:

¿Bastarán las armas, el dinero y el poder mediático para que una visión medieval de la relación del poder con la sociedad prevalezca sobre la sociedad de youtube, del ipod, del messenger y de los mensajes sms? ¿El líder premoderno con sus historias de su infancia en el campo o la sociedad ubicua y virtual? ¿El jefe militar con sus soluciones militares o la sociedad plural y contestataria con su necesidad de ser escuchada? Definitivamente, nada está escrito. Por el contrario, la historia apenas comienza.

Sin embargo, ya esa sociedad que lucha en absoluta desventaja, conoció su primera victoria.
Nos despedimos, luego de estos agitados días, con una afirmación que hiciera el académico chileno Fernando Mires en relación a estos acontecimientos:

Ellos, disidentes, estudiantes, representantes civiles del orden social, están luchando para salvar una democracia. Su objetivo no es derribar al gobierno, pero sí que ese gobierno se acoja a la constitución y a las leyes. Y vencerán, que duda cabe. Vencerán. Con trampas o sin trampas, son lo mejor de la nación venezolana, y en estos momentos, ellos, sin quererlo, ya son la vanguardia democrática de todo un continente.

NI ellos mismos la conocen

Chávez anda de gira por Venezuela. Ya insultó a diestra y siniestra dentro y fuera del país, y ya sabemos para qué. Para tener de qué hablar en su gira. Le reúnen unos miles de acólitos robotizados en un sitio (pagados o no, obligados o no; el show debe continuar) y, en lugar de hablar de la reforma, se lanza con sus insufribles peroratas dando una muestra de El mundo según Chávez. Agarra micrófono para hablar de sus últimas peleas y (no faltaba más) sus contundentes triunfos. Le cuenta a su cautivo público ss últimas hazañas, cómo hizo morder el polvo a sus enemigos. Y todos, absolutamente todos, son sólo peones de un enemigo poderoso pero torpe, que no puede contra la astucia del Goliat tropical. Toda la puesta en escena ideal para la comedia cínica del poder. Comedia perfecta para el público menos exigente intelectualmente, menos nutrido.
Y ese público detrás del que se blinda, esa minoría promilitarista con la que se va quedando (minoría en números absolutos, pero con todos los recursos y el cinismo inescrupuloso del Estado a “máxima revolución”), muerde el anzuelo y no le remuerde la conciencia hipotecar su futuro, cayendo en el juego de la polarización. Como lo dijo Cilia Flores, no sé si por suprema ignorancia o por supremo cinismo: no existe un chavismo que vote por el No (es decir, no existe un chavismo crítico). Y allí están, cual adecos de antes, balandronándose por la calle diciendo si-si, siguiendo slogan pegajosos y vistiéndose del material POP diseñado para la ocasión. Es decir, de eso que tanto criticábamos que el adequismo más brutal alimentó al pueblo: de ignorancia utilitaria y demagógica. Tú sólo pones el voto, que nosotros nos encargamos de lo demás.

Pero, se pregunta cualquiera, ¿será posible que un ciudadano tenga una fiesta llena de cancioncitas y frases altisonantes e intolerantes, cuando lo que está nen riesgo es demasiado? ¿Conocerán el contenido de la reforma, ese que Chávez se niega a rebajharse a comentar en sus alocuciones con sus seguidores más radicales? Será tan peligroso conocer el contenido de la reforma, que en los últimos días la policía ha arremetido brutalmente contra los estudiantes, por darla a conocer.

Y es increíble, como la ignorancia puede llegara extremos en que ni siquiera los diputados chavistas, que introdujeron propuestas a la inconstitucional propuesta, la conocen. Una consulta publicada ayer por El Nacional, demostró que los propios diputados desconocen el contenido de la reforma. Algunas de las respuestas ante las preguntas de la periodista Laura Helena Castillo, fueron las siguientes:

Desiré Santos Amaral (primera vicepresidente de la Asamblea):
Nooo, es imposible que yo me conozca los artículos de memoria

Roberto Hernández (Segundo vicepresidente de la Asamblea):
¿Cuál es la ventaja de reformar el artículo 74? Ese es el de… el de…

José Albornoz, diputado del PPT:
¿El 103? Con el número solo no me acuerdo. Si lo veo.
Luego de explicarle que es el referido a la educación, manifestó que gracias a ese cambio será posible eliminar la Prueba de Aptitud Académica.
¿Y el 305? ¿Ese es sobre la autonomía?

Saúl Ortega (presidente de la Comisisón de Política Exterior):
¿qué piensa de modificar el 305? Léeme ahí para ver qué quieres saber del 305.

Concluye la periodista comentando que

la misma consulta fue hecha a Darío Vivas, Juan Carlos Dugarte y Ángel Rodríguez. Todos pidieron más información del artículo sobre el que se les preguntó. Todos reconocieron que la memoria no da para tanto.
Aún así, todos alegaron que el venezolano había madurado como elector: “Decir que la gente vota por la reforma para votar por Chávez no es tan así. Decir eso es no confiar que la sociedad venezolana ha crecido políticamente”, aseguró Rodríguez.

La cuenta está clarita: apostar a Chávez es apostar a que sigue la manguangua y el guiso y los privilegios. Por eso es que están tan seguros de la “madurez política” del venezolano.
Ese bumeran de ignorancia, de gato por liebre, se devolverá con furia, ciegamente, arrasando con todo, cuando ese mismo pueblo que no sabe por qué está votando por el si, descubra el terrible engaño de la musiquita pegajosa y la irresponsabilidad y la mentira.

21 de noviembre


Día de los estudiantes. Una semana antes, luego de la visita de la Guardia Nacional Bolivariana (menos mal que el sustantivo lo pusieron ellos mismos, para que nadie los olvide) al campus de la UNET, los estudiantes colectaron el siguiente material: 239 bombas N17CS, 80 bombas 560CS, 13 bombas Trifásica Handball, 6 bombas N3CS, 2 bombas 515CS, 996 cartuuchos de perdigones y hasta un cartucho de escopeta.
Ayer hubo marchas estudiantiles contra la reforma en Caracas, Aragua, Carabobo, Táchira, Zulia, Anzoátegui y Mérida. El gobierno concentró todos sus esfuerzos en Caracas, para pretender opacar a la marcha estudiantil que ratificó su apoyo al NO en el referendo. Hoy, como era de esperarse, William Lara soltó alguna de esas plantillas para la ocasión, como que la calle es el verdadero termómetro del apoyo a la reforma. Claro, lo que no dijo es que la marcha era de carácter obligatorio para los empleados de instituciones como la Universidad Bolivariana, y que, vista de cerca, el grueso de los participantes a la marcha del gobierno no era de estudiantes jamás. Una muestra de la poca aceptación que tiene la reforma entre los universitarios, son los líderes del movimiento estudiantil bolivariano, conformado por un grupo de muchachos que estudian en universidades y que fueron escogidos para aquel famoso debate que nadie pidió sobre la reforma en la Asamblea. Ah, y que son mimebros de la Comisiçon Presidencial (les va a gustar un cambur -cargo político, para los lectores de afuera- cuando sean grandes). Algunos previsiblemente provenientes de los contingentes que periódicamente envían a Cuba para ser adiestrados. Ninguno agarra tarima porque nadie los sigue, porque no son líderes. Ya les cogieron el gusto a conceder entrevistas en VTV, al cargo burocrático, al poder, a las reuniones con gente del gobierno. La marcha chavista de anoche era, como siempre, para levantarle el ánimo al emperador, para que no entrar en pánico con las encuestas que ellos también manejan en secreto.
Carlos Sierra, uno de los líderes del movimiento estudiantil (que, por cierto, nunca han gando elecciones ni para ser delegados de su salón), lanzó ayer esta perla cargada de un profundo contenido ideológico: “Aunque venga Noticiero Digital y nos critiquen por amar a un hombre, amamos al hombre”. Eso, y la cantaleta del artículo 109, es lo único que alcanzan a decir a favor de una reforma que, a mayor difusión, tiene también mayor rechazo.
Al No rotundo que hicieron ayer los estudiantes del país ya se habían sumado la Confederación de Trabajadores de Venezuela y la Conferencia Episcopal, así como los partidos de oposición y uno (Podemos) que hasta ayer apoyaba al gobierno y representaba la segunda fuerza en el oficialismo. Ayer mismo se manifestaron en contra de la reforma el Foro Evangélico de Venezuela (quizá el conglomerado religioso más grande del país, luego de los católicos) ¿Cómo terminarán diciendo que ganó el sí en el referendo? ¿Habrá referendo? ¿Habrá salida a esta trampa en que Chávez metió al país?