Como dicen que esta es época de reflexión
Como dicen que esta es una época de reflexión, valdría la pena regalarse unos días para preguntarse, más allá de lo que dicen sus aduladores, hasta dónde pretende llegar con tanto en contra. O Leer con detenimiento y sin apasionamiento el resultado de la derrota (una formidable, apoteósica derrota, tomando en cuenta todo el brutal aparato propagandístico del régimen). O las razones de esa enérgica resistencia que la población venezolana ejerce en su contra. O por qué gente tan prestigiosa, en el mundo entero, puede opinar con total convicción de esta manera (sin estar pagados por la CIA ¿O sí?):
Es que eso de llegar a Caracas y ver carteles con la frase: «Patria, socialismo o muerte»… Todos esos rollos que este «brother» se trae son para decirle: «Maestro, ¿no se da usted cuenta de que va para atrás, como los cangrejos?»
Alex González (baterista de Maná)Chávez es un dinosaurio, un ser de otro tiempo extraviado.
Mario Vargas LlosaNo imagino a la sociedad Venezolana manejada por este gorila para siempre.
Carlos FuentesDetesto a los charlatanes que quieren ser paladines (…) Creo que el caudillaje en esta época hace mucho daño, porque brutaliza, lo digo con cierto conocimiento de causa porque me he pasado más de 40 años viviendo en este territorio.
Fito PáezChávez es un líder nefasto que está arruinando a su país.
Alfredo Bryce EcheniqueHombre, pues si quieren verme en Venezuela que no le voten a Chávez.
Miguel BoséA través de la historia, desde la antigüedad, ningún conductor político que ha logrado destruir un sistema existente ha podido, él mismo, llevar a buen fin lo que se había propuesto. […] Si un destructor a ultranza permanece en el poder, al final, lo que consigue construir es una grotesca caricatura de su propia iniciativa.
Carlos Cruz-Diez (en alusión a Chávez, durante una entrevista)Venezuela cuenta con un pueblo combativo, unido y solidario, que no acepta la imposición de un régimen autocrático y despótico, así se disfrace de utopía revolucionaria.
Soledad BravoNo sé si los venezolanos están conscientes del hecho que están protagonizando […] Están dando una demostración de rebeldía cívica, como no hay en el continente americano ni en el resto del mundo.
Huber MatosUn golpe nunca se debe dar, ni siquiera en el caso de Chávez en 1992. Él lo ha celebrado incluso como fiesta nacional. […] Es grave, preocupante, que alguien pueda celebrar un golpe de Estado.
Javier Marías¿Cómo es posible que Chávez haya llegado tan lejos? Desde que asumió el poder por primera vez, en febrero de 1999, era fácil advertir que sería el primer ejemplar de una nueva especie de dictadores latinoamericanos: un fanático, obsesivo y utopista.
Tomás Eloy MartínezYo soy de izquierda y creo que Chávez es mi adversario.
Bernard Henry-LevyEllos, disidentes, estudiantes, representantes civiles del orden social, están luchando para salvar una democracia. (…) Y vencerán, que duda cabe. Vencerán. Con trampas o sin trampas, son lo mejor de la nación venezolana, y en estos momentos, ellos, sin quererlo, ya son la vanguardia democrática de todo un continente.
Fernando Mires… Con su incomprensible parcialidad hacia un político tan torpe y grosero como Chávez, tanto ha herido y decepcionado a quienes admiramos su noble labor de educador. Gente como usted y Gustavo (Dudamel) representan la imagen de la nobleza y el arte musical de Venezuela, mi estimado maestro; por otra parte, el generalote y su bocón vicepresidente son la muestra por excelencia de la vulgaridad y falta de ética de que somos capaces algunos Latinoamericanos.
Paquito D´Rivera (en carta abierta a José Antonio Abreu)A mí, si me dieran tres millones de firmas para que dejara de cantar, dejaría de cantar.
Alejandro Sanz, en alusión a la recolección de firmas para el referendo revocatorio de Chávez (cabe destacar que los que se sintieron ofendidos con el comentario de Sanz recogieron el reto y se dedicaron a recolectar firmas para que dejara de cantar. Aún no han alcanzado las 239.000 firmas)Considero a Chávez como un enorme demagogo y populista, que dice una cosa y hace otra. Le gusta repartir a la gente lo que no pertenece a él, y trata de aprovechar el descontento que hay… Algúndía tendrá que pagar por lo que ha hecho.
Lech Walesa
Una ayudita: Haz un ejercicio. Cierra los ojos. Imagínate por un instante que tú no arrebataste esa milmillonaria chequera. Imagínate a tu edad, siendo un general retirado. Imagínate en tu casa, con tu segundo divorcio a cuestas, haciendo tus arepas un domingo en la mañana. Más tarde tienes que pasar buscando a la niña, porque siempre la visitas los fines de semana. Mascullas entre dientes tu descontento porque los aguinaldos los pagaron tarde y son cuatro muchachos a los que hacerles sus regalos. Ubícate ahí, ocmo un ciudadano normal, como esos millones de ciudadanos normales, que tienen vecinos, que juegan al amigo secreto y que salen a comprar sus cosas en diciembre para pasar las navidades. ¿Te puedes ver? Ok, ahora pregúntate (y es bueno que te respondas con total honradez) ¿Te soportaran tantas necedades e impertinencias si fueras ese y no el que eres? ¿Te darían tanto la razón en todo esa cuerda de aduladores que te está hundiendo? ¿Fueras así de prepotente y grosero si no fueras el que firma esos cheques gordos (que no son tuyos, recuérdalo, y algún día te van a exigir cuentas por eso)? ¿Te dejarían hablar durante horas, ese gamelotal que siempre hablas, de no ser porque después de soportarte, viene la parte de los biyuyos? ¿Te auparían tanto, te celebrarían los chistes de esa manera, te apoyaran irrestrictamente, ese público que va a recibir la beca o el crédito o lo que sea, si la convocatoria fuese gratuita?
Entiéndelo, la gente es interesada, y eso está bien. Nadie vive pendiente de los triunfos y derrotas de otro que le sea ajeno a su vida. Así de sencillo. Es normal. Sí, ya no votan por tus propuestas porque no les conviene. ¿Cuál es el peo? Haz el ejercicio que te sugiero y vas a ver con claridad muchas cosas. Créeme.
Una última perla: la noche del 31, cuando la gente haya viajado de lejos, o se haya atrevido a desafiar a una ciudad tan violenta para pasar esa noche con los suyos. Esa noche tú estarás rodeado de jalabolas que te odian en el fondo, y toda esa inmensa masa de personas, estará entre sus seres queridos, departiendo, pasándola bien con poco o con mucho, pero pasándola bien. Estarán reunidos en sus casas y ¿sabes qué? No estarán pensando en ti. No les resultas parte de su entorno afectivo. En el fondo, más allá de sus intereses, no les importas tanto.
Dicen que la navidad es tiempo de reflexión. No la desaproveches. Que esta puede ser la última navidad que puedes encontrar luces antes de que sea muy tarde.
Felices fiestas y hasta el 2008.
Si de blackout se trata ¿qué gobierno no oculta información? ¿Qué gobierno no esconde sus negocios sucios? Quien esté libre de chanchullos que abra la primera puerta. Blackout informativo hace el gobierno cuando impide a los funcionarios del CICPC declarar a los periodistas de las fuentes de sucesos. O cuando, por ejemplo, no dejan entrar a los periodistas a los hospitales en algunas regiones. O, simplemente, cuando hay una noticia en el ambiente que resulta incómoda al gobierno, y éste hace una cadena que bloquea toda posibilidad de dirimir ese asunto ante la opinión pública. De hecho, en el torneo por el gobierno más obstruccionista con el trabajo periodístico, el nuestro debe ser uno de los claros favoritos. Porque, no sé si "nuestros amigos" (los pocos amigos que le quedan a Chávez en el viejo continente) saben, pero en Venezuela no hay norma que regule las cadenas, y el gobierno las puede ordenar cada vez que le venga en gana. Y en eso, como en muchas cosas, Chávez desconoce la mesura. Es tal su gusto (y el de sus seguidores) por entrar a la fuerza a los televisores de los venezolanos, que cada vez que reúne a sus acólitos en el Teatro Teresa Careño, comienza a escenificarse el clásico ritual del cortejo masa-caudillo: los primeros, como si de un talk show se tratara, acompañando de palmas cadenciosas, animan al líder solicitando: Ca-de-na, ca-de-na, ca-de-na… ¿Quieren cadena?, pregunta meloso, pícaro… Síiiiiiiiiiii, responden ellos, entrando en el juego sensual… Jesse, lánzame la cadena, complace el jefe… Estallidos delirantes de vítores y aplausos. O, este otro formato, en el que de pronto, el jefazo, orgulloso de su travesura, de su megalomanía y su poder, anuncia victorioso: "En cadena nacional", para que de inmediato estallen los aplausos. Es de las cosas que más les fascina. La gloria de ellos consiste en decir, al día siguiente, que estuvieron en el sitio desde dónde se transmitió en cadena. Algo así como la remota idea de que una cámara en paneo pudo haber ponchado un plano de su rostro, un par de segundos, que se reprodujo en tooooodos los televisores encendidos del país. El vacío dejado por Sábado Sensacional, con todo y Amador bailando alrededor de La Polaca, se revive en las cadenas de Chávez, que pueden durar horas, y que incluyen cantos, chistes y anécdotas para los buenos, y regaños, insultos y amenazas para los malos. Venezuela es un talk show permanente al estilo Truman Show (estrenada, casualmente, el mismo año que Chávez llegó al poder: 1998), sólo que en este caso, nuestro Truman no sólo sabe que está siendo filmado, sino que lo disfruta, lo estimula y lo exige. Cosas de tiempos mediáticos, que el que no sale en pantalla no existe. Y él, qué duda cabe, quiere existir en todos, todos, nuestros televisores. Blackout y abuso y soberbia megalomaníaca y una incapacidad manifiesta e incurable para convivir con reglas de juego claras. Y la hegemonía absoluta en torno a la figura del presidente. O como el personaje de historia creado por Pepo: Condorito. Lo vemos montado sobre un tractor, cambiando bombillos, poniendo vacunas, manejando topas excavadoras o vagones del metro de Valencia. Lo vemos vestido de deportista, de militar, de estadista o de campesino. Lo vemos declarándose hijo de Sandino en Nicaragua, de Velasco Alvarado en Perú, de Perón en Argentina y de Torrijos en Panamá. Lo vemos confesándose maoista en China y marxista en Rusia (aunque el auditorio en pleno tiemble con sólo escucharlo). Para muchos no debería existir más programación que las peripecias de nuestro Truman por el mundo. Por eso no tolera ver en la pantalla de su talk show llamado Venezuela, a opositores, disidentes o gente del común diciendo algo distinto a lo que él predica. Por eso le enfurece ver en "su" televisión imágenes de multitudinarias protestas rechazando su antidemocrático modo de gobernar. Pero, volviendo al tema de los negocios chucutos y los "arreglos" a la sombra, esos que al electorado le fascina enterarse para saber con quién está tratando, uno de ellos se escenificó al día siguiente de las elecciones del 3 de diciembre pasado. Claro, los pobres mortales que no estamos en esos condumios no nos enteraríamos sino algún tiempo después. Y sería gracias a esa maravilla de la democratización de los medios (no, no es Tves, disculpen) llamada Youtube, que pudimos ser testigos de
Semana de la Poesía. O semana de la agonía. Todo depende en la orilla que te colocó el destino. Unos asisten a recitales y conversatorios (horrenda palabreja introducida al país por el funcionariato cultural cubano para nombrar lo que todos conocemos como foro y hasta coloquio). Otros cuentan los minutos con un reloj de arena volcánica, un reloj de plomo ardiente. Son los miles de desempleados que dejará la última perreta del Faraón (ah, pero el ministro dijo que se podía quedar tranquilos, que habría cursos y microcréditos).
Premio 11 de abril otorgado por 













