Nos merecemos tener un país o tenemos el país que nos merecemos?

Está bien, eso es irrefutable: el ilustre bocón-megalómano-ignorante que se hizo del coroto realmente ha destrozado las instituciones, una inmensa parte de la actividad productiva nacional y ha incurrido en desmanes tan impedonables como acentuar el resentimiento, barrer con la autonomía de los poderes, usar los recursos del Estado en un permanente proselitismo, ahogar cualquier forma de disidencia, financiar bandas paramilitares armadas, y una cantidad innumerable de abusos, con el fin de ir instaurando, paso a paso, una dictadura fascista de derecha. Eso nadie lo niega. Pero me pregunto yo ¿Es nuestra mala calidad de vida su única y absoluta responsabilidad? Es decir, ¿no contribuimos nosotros con que nuestra calidad de vida y nuestra percepción de ciudadanía sea cada vez más pobre?
Ese gordo que toca corneta como un poseso apenas el tránsito reduce ligeramente la veolcidad, sin importarle las molestias que causa a los que le rodean; el motorizado que se sube impunemente a la acera para evadir las colas, el autobusero que se para donde le dá la gana y el taxista que se atraviesa en el rayado; el animal que monta su carro en la acera, a veces hasta perpendicular a la calle, obligando a los peatones a caminar por la avenida; el otro idiota que monta media camionetota en la acera, frente al restaurant donde va a comer, porque tiene hambre y él no va a parar más lejos porque le pueden robar el carro; el vivo que no deja terminar de salir y ya se está metiendo en el vagón del metro; el que usa el carro para rodar tres cuadras (porque él paga su gasolina); el que es incapaz de ceder el puesto en los autobuses a las señoras que cargan niños; todos esos incivilizados que no se quitan el morral al subirse al vagón, los que fuman delante encima de los demás, los que son incapaces de hacer la torsión mínima necesaria para evadir chocar contra los demás viandantes, y una vez que chocan son incapaces de disculparse; los que esperan a los chamos en el carro frente al portón del colegio, generando una cola monstruosa; lso que escuchan música con los celulares en el metro, los que ponen música a todo volumen en el carro; los que se colean en todos lados, porque son vivísimos; los que tiene malos hábitos de aseo y se montan en vagones atestados de gente, normalmente sin aire acondicionado; los que no se bajan del carro para comprar el peródico y gneran más congestionamiento; los que beben cerveza en la calle, ofreciendo un balurdo espectáculo de chabacanería (los estudiantes del Nuevas Vacaciones, en Los Dos Caminos, beben a diario y bailan regueton en la acera con las puertas de los carros abiertas); los que hablan por el celular gritando; los que explotan sin asco a sus empleados; los que le compran a los buhoneros… Seamos honestos: ¿Esa gente qué tiene que ver con el emperadorcito?
Mientras aquel cae, lo caen, le estalla una verdadera revolución o se muere, hay un trabajo duro que hacer para recuperar la ciudadanía. Y es urgente. Y es grave. “Esa gente” me hace la vida mucho más dura en mi ciudad. “Esa gente” me jode tanto o más que el desquiciado emperadorcito en mi tránsito cotidiano por mis calles. Esa gente jamás, lease bien, jamás estará en mi mismo bando. Esa gente que no se adapta a vivir en ciudad, que fue derrotada por la dureza de la urbe y vive malhomorada contaminando con su agresividad y sus chapucerías y problemas de educación y de trato social y su incapacidad de sonreir y de hacer uso de la cortesía, son la otra mitad del problema.
Reitero, esa gente no juega para mi equipo, y están en la misma lista de gente que desprecio (como las foquitas rojitas y los recién vestidos rojitos y los estómagos agradecidos rojitos y los malandros rojitos). Esa gente tiene el país que se merece.
Mientras ellos existan, mientras esa gente no se eduque para vivir en ciudad, al ciudadano de verdad, herido en su sensibilidad, le tocará vivir en el exilio interior.
Sigamos hablando de macropolítica, que si mañana cae el emperadorcito, gracias a “esa gente” mi calidad de vida, ni a de ninguno, mejorará ni un ápice al día siguiente.

7 comentarios »

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  1. Es relativo. Una cuestión de idiosincrasia diría yo. Quizás son los crédulos que dejan que sus vidas sean gobernadas por adivinos y estrellas. Esperan con ansias que sus deseos se hagan realidad mediante estúpidos rituales. Pero hay gente buena, creo…

    Comment de Mauricio — 8 May, 2009 @ 3:04 am

  2. Coincido punto por punto en tus argumentos. El gran problema de nuestro país (al que ahora veo desde la perspectiva del emigrante) es su sociedad y sus vicios, muy bien descritos a lo largo de la historia del blog. En lo que no coincido es en el llamar al régimen de Chávez una “dictadura de derecha”… Un gobierno que desalienta cualquier tipo de inversión, que espanta a los empresarios y que hace “tomas” de cualquier terreno mal parado para “devolverlo al pueblo” puede ser considerado de derechas. Siempre he pensado que el venezolano se ha acostumbrado al paternalismo de los gobiernos de izquierda que gobernaron a Venezuela luego de la caída de Pérez Jimenez (Copei, centro izquierda, tenía momentos tan populistas como AD) que cualquier mención a liberalismo, a estímulo a trabajo e inversión que pudiera hacer un verdadero partido de derechas se lo hubiera llevado el viento. Chávez es un dictador de izquierdas, populista, bananero, la clase política legada al mundo por Latinoamérica, lamentablemente, y es por ello que nunca dejaremos de ser el patio de atrás del Europa y Norteamérica, y no es por ellos, se debe a nuestros vicios y fallos.

    Comment de Juan Carlos — 10 May, 2009 @ 3:02 am

  3. Hola. Te dejé un Premio en mi Blog. Espero que quieras pasar a buscarlo. Saludos. Magda

    Comment de Magda — 18 May, 2009 @ 3:57 pm

  4. Yo estoy perfectamente convencida de que, sí, de hecho, nos merecemos el país que tenemos: por creernos más vivos y hacer todas las barbaridades ya mencionadas (y eso que tú lo ves desde Caracas; en cuanto a tráfico, pues, tendrías que darte tu pasadita por Maracaibo para hacer análisis comparativo). Y no hablo sólo de “ellos”, los que nunca van a estar del mismo bando que uno: me refiero, incluso, a mí misma, porque a veces llega un punto tal de rabia (de arrechera, estemos claros) que uno se deja llevar por ella y, aunque no se convierte en uno de “ellos”, se aguanta sus cosas… y creo que ese es el verdadero pecado del asunto, cuando los que sabemos que vivimos en un opuesto de país ideal por ciudadanía nos rendimos.

    Hay mucho, muchísimo por hacer; falta iniciativa para empezar proyectos. Yo soy de las que cree firmemente que hay tanto campo y tan nula competencia que hay espacio para todo el que quiera hacerse con un rinconcito de consciencia (o conscientización, en este caso)

    Comment de Victoria — 22 May, 2009 @ 2:38 am

  5. me gusto mucho este post, de verdad que la cortesia y la educacion del hombre y la mujer venezolana esta por el piso no puedo dejar de fijarme en mi dia a dia la cantidad de personas irrespetuosas y malarregladas que hay ahora. las colas, los motorizados, en antaño teniamos el pais de las mujeres bellas, pero ahora de eso ya nada queda, y no mal piensen, pero el hombre venezolano no se queda atras en esta desfachatez.

    Dios quiera que llegue un buen gobierno que movilize a todas las personas de barrio al interior del pais a bloques populares, minimo se van 2 millones de personas y dejan esta ciudad libre. Y obviamente, crear puestos de trabajo pera esa poblacion migrante.

    Pero pasaran mil años antes de que esto suceda :(

    Comment de ricardo — 18 June, 2009 @ 5:41 pm

  6. 100% de acordo. Me impressiona a incapacidade do venezuelano em ser simpatico sem tentar tirar proveito do outro.
    Me impressiona ver quem nao tem casa propria ter um carro
    enorme e caro e de alto consumo de gasolina. Me impressiona o sistema de transporte publico de Caracas sem tao desconfortavel e ouvir da classe media que “esto es para la gente de los barios”. E me surpreende mais ainda ouvir da classe media que antes de Chavez, “no habia tension social” e saber pela minha empregada que antes de Chavez “no habia nada en los barios” e ver a incapacidade dela em nao me chamar de “senora Paula” todo o tempo. Me surpreende a incapacidade do venezuelano em nao reclamar um servico adequado e garantias adequadas pelos produtos que compra. Me apavora a incapacidade e a vergonha que o venezuelano demostra em tentar negociar um preco melhor pelos produtos e servicos que compra, como se isso fosse sinal de “eu nao tenho dinheiro para pagar”.
    eu sempre digo que a Venezuela eh um pais de gente muito rica ou gente muito burra que se acha muito rica.

    Comment de paula garcia — 19 January, 2010 @ 4:01 am

  7. The loans suppose to be important for people, which want to start their own business. By the way, that’s very easy to receive a car loan.

    Comment de Lottie28Haynes — 8 December, 2011 @ 11:19 pm

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