Exactamente, ¿qué celebran?

Luego de ver la alborotada algarabía, la celebración de el emperador y sus acólitos, me he estado preguntando: ¿exactamente qué celebran? Que luego de hacer una costosísima, ventajista y abusiva campaña en la que no escatimaron ni tuvieron escrúpulos a la hora de desplegar propaganda por el SI en todas las instituciones públicas (léase bien: públicas), incluyendo el mes que estuvo el metro de Caracas poniendo música a favor del SI, lograron embaucar a un porcentaje importante del electorado para que respondiera afirmativamente una pregunta enredada y tramposa, más porque cayó en la trampa de convertir la consulta en un plebiscito en torno a la figura del caudillo, que porque tuvo la información suficiente para saber que estaba respondiendo sobre el tema de si deseaba eliminar la limitación a los períodos de postulación del presidente (cualquier presidente, en adelante todo presidente).
Si necesitaron de todo el esfuerzo de gastar una cantidad importante de los dineros de todos los venezolanos comprando conciencias, amenanzando y extorsionando (ellos mismos reconocen que cruzaron las listas de los beneficiarios de las misiones, empleados públicos y otras sutilezas como imprimir propaganda del SI hasta en los récipes de Barrio Adentro), para al fin ganar gracias más bien a la apatía de casi 5 millones de venezolanos, que simplemente se quedaron en sus casas y no salieron a opinar en torno a algo tan importante. Porque la victoria del gobierno, luego de esa aplastante, abusiva, desigual campaña en la que se amedrentó a la oposición, incluso convirtiendo una reunión de la oposición cin n grupo de asesores extranjeros en una cospiración, se reprimió a los estudiantes y se permiti´ño campaña del gobierno incluso el mismo día de las elecciones, para al fin sacar una ventaja de 900 mil votos, lo que da es vergüenza.
Y ese pueblo que votoó a favor del plebiscito del caudillo, ¿qué ganó con complacerle el capricho? ¿Seguir viviendo de las dádivas, teniendo que ponerse la camisita del gobierno en cada concentración pública a la que es llamado? ¿Por qué le compra al caudillo la idea de que su presencia en el poder (obtenida tras modificar “la mejor constitución del mundo” con el único rpopósito de permanecer en el pdoer recurriendo a métodos falaces y poco éticos) es indispensable para “continuar profundizando la revolución”? ¿Ese pobre pueblo no le ve por encimita el modo de vida a los jerarcas del régimen? ¿De verdad están tan jodidos así que entregan todo a cambio de migajas, de palabras huecas, de promesas de cambio luego de diez años enriqueciéndose en el poder?
Ahora entiendo por qué a los tiranos les conviene mantener al pueblo ignorante y en la pobreza. Así son tan baratos que no hay que hacer mucho esfuerzo por engañarlos. Y salen, además, baratos a la hora de comprarlos.
6 millones de compatriotas (por diversas razones) compraron la trampa. Otros 6 millones se abstuvieron. Los que hasta hace unos años éramos 4 millones que no nos compraban ni nos amedrentaban con nada, ahora somos 5 millones. Les tengo noticias a los tiranos y a sus cómplices: seguiremos luchando. No somos de los que se cansan con facilidad.

1 comentario »

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  1. Parece escrito al unísono con Petkoff.
    Grandes verdades panita. Lo importante es que siempre avanzamos un poco más.
    abrazos

    Comment de Ramiro Caso — 16 February, 2009 @ 5:14 pm

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