Patentes de corso revolucionarias
Para salvar el pellejo, esa subraza depredadora de nuevos ricos patanes venezolanos, es capaz de cualquier cosa. Cobardemente, Franklin Durán (o su abogado, da igual) expone al mundo una verdad, sin pudor: en Venezuela cualquier patán con dinero mal habido goza de privilegios no sólo inmorales sino simplemente ilegales. Tipos con cincuenta palabars en su léxico, que no se han leído un miserable librito, ah, pero eso sí, ruedan en camionetas millonarias y se gastan en un almuerzito de negocios lo que muchos compatriotas ganan en un mes. Y todo eso no sería problema si no es porque es dinero saqueado al país en complicidad de un gobierno corrupto como pocos. Un gobierno en el que mientras fingas lealtad al gran jefe, tienes patente de corso (o carnet de conisario del DIM, lo que viene a ser su sucedáneo):
En la tarde de hoy, se presentó un hecho “curioso” en el juicio de Miami. El abogado de Frankin Durán está tratando de demostrar que el carnet de Inteligencia Naval que posee Durán, y que fue mostrado en el juicio la semana pasada, se lo otorgan a cualquier persona “importante” que tenga relaciones comerciales con el gobierno nacional y no representa en modo alguno que Durán sea agente de inteligencia de algún organismo del estado. A tal fin, el abogado defensor tomó la declaración del empresario Ran Cohen, propietario del 70 por ciento del las tiendas Duty Free en Venezuela, quien testificó a favor de Duran.
Dijo Cohen haber tenido una credencial de la Disip y de la Guardia Nacional, y que bastaba con una donación para obtenerlas. Aseguró Cohen que ese tipo de carnet permite mostrar que “estás conectado o que conoces a alguien que está conectado.” Dijo además que le permite a quien la posea “pasar alcabalas”, y hasta entrar en “Fuerte Tiuna con facilidad.”
Es decir, que ciertos privilegios increíbles cuestan apenas “una donación”. Ahora Venezuela es de todos.
Premio 11 de abril otorgado por 














