Vienen por mí

Lo dice una y otra vez. Lo repite como si fuera una pesadilla de la que no termina de despertarse. “Vendrán por mí”, o “ahora vienen por mí”. Lo dice como el que se sabe acorralado y se debate entre entregarse (porque sabe que le llegó la hora) o resistir (porque tiene miedo). Vienen por mí, como si los otros están cometiendo una injusticia. Lo dice a manera de amenaza. Si vienen por mí, vienen por ustedes. O, si vienen por mí, olvídense de sobrevivir sin mí. ¿A quién se lo dice? ¿A los pobres que sustentaron con su voto su inmenso poder electoral? ¿A los que tienen nueve años esperando la casita? ¿A los que cada vez se sienten más invisibles? ¿A los que sienten que se les desinflan las esperanzas de redención? ¿A los que leen en la prensa que Venezuela triplica su gasto militar, mientras el sumo pontífice del negocio dice que esta es una revolución de amor?
Vienen por mí, repite. Y lo dice porque sabe de la debacle que se le presenta en noviembre. Sabe que Diosdado Cabello, por ejemplo, sacó 80 mil votos (eso dicen) para ser el abanderado del gobierno en Miranda en las próximas elecciones de gobernadores. Que con toda la presencia mediática, el insufrible Mario Silva habrá sacado un poco más que eso en un estado tan importante como Carabobo. Por eso las estrategias sucias. Por eso la lista Rufián (¡Qué vergüenza tener que detener a Enrique Mendoza con esas estratagemas baratas!). Por eso, y lo más importante de todo el asunto, la ley de inteligencia y contrainteligencia.
En dos platos: a menor popularidad mayor represión. A menor carisma mayor terror. Por ahí van los tiros. No piensa entregar, porque no piensa entregar cuentas. Porque sabe que se volvió loco con el país, con sus finanzas, con sus leyes, con los derechos de sus conciudadanos. Porque sabe que la lista es larga de las fechorías es larga. Porque en las pesadillas donde despierta boqueando y repitiendo vienen por mí, se ve pagando las décadas de cárcel de la que lo libró Caldera. Eso es el fondo del asunto. Y tiraron la reforma (fallida). Y la siguen deslizando. Y asoman que van a tirar una reforma de la Constitución. Nada eso es posible sin apoyo popular. Por eso ahora viene el verdadero psico-terror. Que aproveche el sufrido pueblo de Cuba y que se arreche de una vez, que los mejores esbirros del régimen, los más experimentados, están cuidando la joya de la corona de los Castro.
Por lo importante que es la ley de inteligencia para sus planes de ir instalando la dictadura que ya no tiene votos, comenzaremos a reproducir, a partir de hoy, algunos artículos, editoriales y análisis de prensa sobre su contenido, para los que aún dicen “no vale, yo no creo”.
Mañana, el primer artículo.

2 comentarios »

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  1. Tal cual, como lo dices “a menor popularidad mayor represión. A menor carisma mayor terror” esa es la carta sobre su mesa.

    Luego del 23N estemos preparados para su rabieta.

    Comment de unocontodo — 8 June, 2008 @ 4:03 pm

  2. Ya que hablan de “venir por mi”, lei este cuento, titulado “Caracas de noche”, en un blog de literatura que me parece chevere. Una ficcion de un supuesto hijo de Chavez. Miren en los comentariso porque despues alguien descubrio al “otro” hijo de Chavez. El cuento es muy bueno. Pertenece al periodista y escritor Diego Fonseca. Esta es la direccion del blog. Se llama El Gemelo Malvado: http://www.elgemelomalvado.com/
    2008/05/caracas-de-noche.html

    Saludos desde Miami

    Comment de Autocrata Escualido — 17 June, 2008 @ 7:26 pm

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