Se lo dio todo y no le dio nada

La cuarta república se lo dio todo. Siendo uno de los nueves hijos de un maestro de escuela, allá en un pequeño poblado llanero, estudió el bachillerato en un liceo público y logró ingresar a la Academia Militar (suerte que tuvo de no haber nacido en Perú, por ejemplo). Como en las cuñas de crédito fácil: sin referencias, sin inicial. Se sabe que, durante la cuarta república, llegó a teniente coronel. Nada mal. Es decir, vivió toda una vida mantenido por el Estado. Y hasta hubiera llegado a general, si no se hubiese puesto tan ambicioso. La cuarta república cumplió todos sus sueños. Si atendemos a sus historias, en la cuarta fue pelotero, músico, coplero, robagalliinas, periodista y poeta. Según sus palabras, hasta tuvo una vida de aventuras, combatiendo guerrilleros “por esos caminos y esas montañas de la patria”. Y todo eso, financiado por un papá Estado generoso que no le exigía nada a cambio, por vivir esa vida de sueños cumplidos.
La cuarta república se lo dio todo. Hasta una esposa “catirita de ojos verdes”, adorno y anhelo predilecto de los mestizos cuando les da por amainar un poco su complejo de inferioridad.
Según sus palabras, hizo de todo en esta vida antes de ser presidente. Claro, con su llegada al poder llegó a su final la generosa cuarta república. Ahora se conforma con ser el líder de una revolución mundial, con todo el nivel de vida que ello conlleva.
Según sus palabras, antes, en la cuarta, para ser candidato a un cargo de elección popular, “había que ser blanco y doctor”. Es decir, que el “indio” Andrés Velásquez nunca se lanzó a la presidencia. O, con más éxito, el “bachaco” Luis Herrera no coronó ese sueño. O el “negro” Aristóbulo no alcanzó la Alcaldía de Caracas. De hecho, según sus palabras, un “zambo” (golpista por demás señas) tampoco llegó hasta el máximo cargo de elección popular en Venezuela.
De hecho, según eso, toda la élite del adecaje cuartorrepublicano era rubia y poseía estudios académicos. Nos referimos a Lusinchi, Piñerúa, Leoni y el mismísimo Betancourt (todos nacidos en el corazón profundo de la patria, en hogares bastante modestos, y llevando a cuestas fuertes marcas provincianas en sus maneras).
Es decir, si creemos en sus palabras, lo tuvo todo y lo hizo todo. Pero, por otra parte, si creemos estrictamente en sus palabras, no pudo haber existido. Nunca.
Definitivamente, por complejos recovecos meten ciertas bocas sueltas al lenguaje y a la realidad.

(a partir de una conversación sostenida con Pratt, rodando por la Regional del Centro)

3 comentarios »

The URI to TrackBack this entry is: http://ficcioncaracas.blogsome.com/2008/05/26/se-lo-dio-todo-y-no-le-dio-nada/trackback/

  1. excelente art. definitivamente la tecnica de hablar con alguien es excelente para escribir. hace poco un conocido editor me me contaba que el usaba el messenger con los cronistas que aspiraban o escribian para su revista, y el hecho de discutir escribiendo hacia maravillas para los autores. saludos.

    Comment de ernesto — 26 May, 2008 @ 10:13 pm

  2. La verdad, es que ese señor parece un hijo mal agradecido.
    Saludos.

    Comment de Yolanda Fernández — 8 June, 2008 @ 7:32 pm

  3. Jajajajaja, coño pana te botastes, no sólo reflejas al Sr. éste, yo creo q reflejas a una gran cantidad de personas de Venezuela, gracias por escribir, un saludo.

    Comment de Kristian Koci — 25 August, 2008 @ 2:54 am

RSS feed for comments on this post.

Añada un comentario

Line and paragraph breaks automatic, e-mail address never displayed, HTML allowed: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>