Lo importante es que el pasado se adapte a sus fantasías
Los “empresarios” que parasitan a la sombra del gobierno más corrupto de la historia de la nación, han hecho fortunas súbitas dignas del record Guinness. Y debe ser así, cuando el dedo mágico borró la práctica de la licitación, y Clodosvaldo Rufian (el ratificado contralor) borró precisamente la práctica de la contraloría al gasto público. Eso justifica que el metro funcione gratis el día de hoy para “apoyar al presidente Chávez”, según lo dicen con pasmoso descaro por los altoparlantes del sistema público. Eso explica, también, como para cada concentración (cada vez más pobre a pesar de los esfuerzos y las presiones sobre los empleados públicos) reparten miles de franelitas rojas con la inscripción de turno (es decir, cada franela sirve sólo para una concentración, porque son temáticas). La de este fin de semana dice: “Nunca volveremos a ser colonia de nadie”. Claro, mientras que unos cuantos pendejos abrevan en esas ilusiones, la basura cada vez se convierte en un problema más grave, al menos en el municipio Libertador. Mientras, la inseguridad lleva a los caraqueños a límites de paranoia colectiva. Mientras, la inflación y el desabastecimiento han sido dos factores que, de manera tajante, han disminuido el nivel de vida de los venezolanos.
Mientras el país espera que Chávez, luego de diez años, por fin gobierne y deje de prometer y deje de culpar al Imperio de todos los males (es decir, que deje de ser candidato de los descamisados, y se dedique a gobernar a todo un país), la agenda del gobierno para estos días, con su respectivo gasto astronómico, incluye un foro en el Teresa Carreño, una sesión especial de la Asamblea en el puente Llaguno y una marcha para calmar el ego del comandante bananero en Caracas para cerrar su fantasía de fin de semana (ya saben para qué el gobierno quiere el control de más y más empresas: a falta cada vez más evidente de pueblo, allí estará la “fuerza” futura de sus concentraciones. Según los que trabajan en el sector público, a esos órdenes de asistir le llaman, en su neolengua, invitación).
Como siempre, en su aberrante visión de la realidad, el enajenado caudillo de la banda mafiosa que se hizo del poder en Venezuela, lanza toneladas de retórica y de mentiras sobre la historia reciente: “Al imperio norteamericano, acostumbrado a invadir países, derrocar gobiernos y matar presidentes, se le fracturó la mano hace seis años en aquella operación, donde utilizó a la oligarquía, los viejos partidos de la Cuarta República, los viejos sindicatos, la cúpula empresarial, generales y almirantes traidores y toda la fuerza económica, todas las televisoras privadas, emisoras, porque chocó con piedra dura que es el pueblo venezolano”. Todo tan típico, tan él, tan patético y tan aburrido. Lo importante es que el pasado se adapte a sus fantasías. Aunque en eso se nos vaya la verdad, el presupuesto de la nación, y una oportunidad de oro de crecer como nación y combatir la pobreza.
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11 de abril, doloor vivo. Es asqueroso, nauseabundo, digno de seres inescrupulosos que le sacan provecho a todo, buscarle ganancia política al dolor de todas las personas que perdieron un familiar, un amigo, esa infausta tarde en que el líder enajenado hacía una cadena para esconder al mundo los crímenes que se estaban cometiendo a las afueras de Miraflores. Su ego está tan contaminado, tan enfermo, que, como cuando lo mandaron a callar, no soporta la verdadera historia (que lloró, que pidió perdón, que solicitó la mediación de miembros de la Iglesia “para que no lo mataran”) y vivirá para cambiarla, para ponerse heroico y victorioso. Aun a costa de pisar la memoria de tantos desconocidos, y el dolor de tantas familias que sienten un tirón en el corazón cada vez que se acerca esta triste e infausta fecha. Es un puñal clavado en nuestra historia; es la historia de un gobernante cobarde con las manos llenas de sangre. Es un país cuyas fracturas sólo podrán aspirar a sanarse cuando el Ego esté superado totalmente en la historia.
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Mientras la sociedad trata de reconciliarse con su historia, sin tener que odiar a hermanos y vecinos con ese doloroso tema, mientras un país cansado de tanta guerra y tanto insulto, intenta seguir avanzando buscando su futuro, un tipo enfermo, encerrado en el laberinto de su infierno, pasea aviones de guerra por Caracas en tan delicado día. Ya lo sabemos, mientras el enajenado controle las armas, el país no conocerá la país ni la prosperidad. Y en ese laberinto lo que escucha es ecos cuando quiere escuchar aplausos. Sus bramidos ya no mueven a nada. Sólo a la amenaza de un país más encadenado, má sgris, más estancado. Ninguna sociedad sana se puede ver representada en semejantes alimañas.
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¿Quién puede creer que “la oposición golpista apoyada por la CIA” sembró de francotiradores los alrededores de Miraflores, para matar a la gente de la oposición que fue a la marcha, y así culpar a Chávez? Ese idiota plan sólo podría ser concebido por gente como Maduro, Rodríguez Chacín, Barreto, de lo inútil y estúpido. Y de ser así, todos los jefes de seguridad de Chávez, incluso los cientos de esbirros cubanos que conforman la “inteligencia” y los anillos de seguridad de Chávez, todos sin excepción, deberían estar presos por ineptos. Ahora, si alguien puede llenar los alrededores de Miraflores de francotiradores, ¿se va a ir por una vía tan tortuosa, complicada y poco garante del éxito definitivo del objetivo final, que sería sacar a Chávez del poder? ¿No era más expedito ubicar al objetivo real y acabar con todo el problema? Esa idea sólo puede ser ratificada por una mente colonizada, de lo insensata. Pero el resentimiento y el odio dan para todo.
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Es bueno que celebren, es bueno que obliguen a lso empleados públicos a asistir, es bueno que pongan el metro libre durante todo el día de hoy, es bueno que sigan comportándose como el círculo palaciego de un prehistórico emperador africano. Todo ese expediente se convertirá en energía, en furia. Sólo están amasando la energía liberadora de un pueblo que tarde o temprano pasará factura.
Y de esas facturas no hay manera de evadirse.
Sigan celebrando sobre la muerte y el dolor. Nada los retrata mejor que ese tipo de gestos.
Premio 11 de abril otorgado por 













