El caso Anderson, o “la prensa miente si me contradice, así yo me contradiga”

Dos muertos en muy extrañas circunstancias (como suele escribir la prensa de sucesos), unos padres ancianos esposados y detenidos durante la averiguación (en momentos en que estaban de luto por la muerte del hijo que, ahora se sabe con total certeza, nunca tuvo nada que ver con el caso), cuatro supuestos autores intelectuales (por supuesto, ninguno de ellos connotado partidario del gobierno) detenidos durante un tiempo y liberados por falta de pruebas, además de dos hermanos condenados a treinta años de prisión, es parte del saldo de las descaradas mentiras y manipulaciones de Isaías Rodríguez (aquí debería acotar “el poeta”) durante las investigaciones del asesinato de Danilo Anderson. Sí, Isaías Rodríguez, aquel pésimo poetica de Maracay que devino en constituyente, luego vicepresidente, fiscal general y ahora conjuez del TSJ, gracias a las bondades de la revolución. Y todo este saldo, este irreparable saldo, dejado por las actuaciones del campeón del cambur, a partir de las declaraciones ofrecidas por un “testigo estrella” sacado repentinamente a la luz pública por el fiscal, en el momento en que ya no tenía nada que aportar sobre el caso (obvio, las investigaciones de los fiscales encargados apuntaban a donde no convenía que apuntaran). A Giovanny Vásquez, el testigo, no se le solicitaron pruebas de lo que declaraba (estuvo en unas reuniones donde cuatro personas planificaban la muerte de Anderson), ni los fiscales creyeron necesario recabarlas. Al poeta fiscal sólo le bastaba saber que sus ojos “destilaban sinceridad”, para dar por ciertos sus testimonios, según lo dijo en una ocasión. En ese entonces, cuando la prensa estuvo indagando sobre ese sujeto sacado de la manga por el fiscal (en Venezuela, tan dados a los chistes gruesos, a este personajillo patético le dicen el fecal general), y descubrió que el mismo había estado preso en Colombia por estafador y que su reputación no le hubiese conseguido trabajo ni de portero en un bar de la Nueva Granada, el gobierno señaló más o menos lo de siempre: que la prensa golpista y oligarca mentía, que recibía un libreto del imperio, que… Ahora ese testigo, quien sabe que su palabra no vale mucho, muestra cosas para desdecirse: muestra un libro con un texto del puño y letra de Rodríguez con el guión completo de lo que debía decir en aquel entonces, muestra fotos del sitio donde lo tuvieron mientras lo preparaban para su famosa declaración, y muestra su nueva verdad: nunca estuvo presente en ninguna reunión donde se planificara el asesinato de Anderson, ni ha estado ni a un kilómetro de cerca de las personas por él imputadas.
Según Patricia Poleo, una de las imputadas de entonces, vecinos del sector recuerdan haber visto una alcabala de la Disip a pocos metros del suceso donde explotó la camioneta del fiscal. Según la misma periodista, esos mismos vecinos dicen que la comisión desapareció del sector a los pocos minutos del estallido. Según esa misma periodista, sus fuentes le indicaron los nombres de los funcionarios presentes en la comisión: todos eran expertos explosivistas.
Las nuevas declaraciones del testigo estrella ratifican lo que ya había denunciado recientemente uno de los fiscales asignados al caso: Hernando Contreras, quien declaró a los medios que Rodríguez los había obligado a falsificar las actas de la investigación sobre el asesinato de Anderson.
Y si ante tanta evidencia por la impunidad asquerosa, el aberrante manejo de la justicia y el poder en la Venezuela reovolucionaria, alguien puede albergar la esperanza de que se haga justicia, que sólo escuche lo que piensa El Supremo Líder, quien hablço anoche para referirse al caso. Y habló en cadena. Y dijo que todas las pruebas, todas las denuncias, todas las mentiras descubiertas acerca de las actuaciones del poeta fecal, son parte de un plan golpista para desestabilizar su gobierno. Es decir, la prensa conspiraba cuando descreía de Vásquez, y conspira cuando cree a Vásquez. “Denuncio ante el país la pretención que viene de los que mandaron a matar al fiscal. Pido apoyo a la institucionalidad; apoyo a la Fiscalia; al ex fiscal Isaías Rodríguez. No podrán debilitar la moral de nuestra propia institucionalidad. La nueva institucionalidad bolivariana”, dijo como si eso existiera, a la vez que hacía un llamado a la fiscal general Luisa Ortega Díaz a no caer en las manipulaciones de sectores golpistas “que tratan de desestabilizar el proceso mediante esta campaña de desprestigio contra las instituciones”. Es decir, lo que siempre se ha dicho, a parar la oeraj que el presi baja línea(*) en las cadenas.
Es decir que él, tan incorruptible, asume las responsabilidades por las actuaciones de Rodríguez. Es decir, el que metió preso a gente inocente, y exculpó a gente culpable, y provocó el asesinato de dos inocentes en el caso y enlodó la reputación de varias personas, y puso un manto de mentira sobre la justicia, fue el mismísimo él. Comuníquese y publíquese.
Lo que no toma en cuenta el Gran Líder del Poseso, o sus asesores, es que ese manual stalinista se aplica en países en los que no hay elecciones. Lo que no calcula es que, al paso que va, un día o se quita la careta del todo y saca lo que siempre ha negado ser, o arruga y se le viene el país encima.
En esa encrucijada, ambos caminos se unen en el mismo despeñadero.

(*) Gira instrucciones a sus subalternos.

1 comentario »

The URI to TrackBack this entry is: http://ficcioncaracas.blogsome.com/2008/04/10/el-caso-anderson-o-la-prensa-miente-si-me-contradice-asi-yo-me-contradiga/trackback/

  1. Y la guinda en “la torta”; la salida del país, cual estrella de cine, sin peros, barreras, preguntas ni retrasos, de un perjuro confeso.

    Que cosas, definitivamente la justicia venezolana tiene una venda en los ojos.

    Comment de Juan R — 10 April, 2008 @ 4:00 pm

RSS feed for comments on this post.

Añada un comentario

Line and paragraph breaks automatic, e-mail address never displayed, HTML allowed: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>