El que tiene el pañito
Que Rodríguez Chacín, luego de aquel show de “señor ministro de la Defensa, envíeme diez batallones a la frontera” dicho así, en cadena nacional, como para facilitar a sus biógrafos imaginarios la labor de acopio de todas sus hazañas; que ese ministro del Interior del héroe del show acusara a los medios de comunicación de estar colaborando con “el enemigo” y de incurrir en el delito de “traición a la patria” por informar sobre el movimiento de las tropas hacia la frontera con Colombia; que este personaje sea capaz de decir que “existen emisoras privadas que se han dedicado a hacer seguimiento de nuestras unidades militares para hacer saber dónde están, hacia dónde se dirigen y qué intenciones tienen”, como si eso fuese muy difícil o complicado (joder, si se puede determinar las coordenadas en las que está alguien por la llamada telefónica de un “amigo” imprudente, no se vaa poder saber dónde se encuentran varias columnas de tanques), esta declaración ya sería suficiente muestra de cinismo, ignorancia o, tesis a la que me inclino, una mezcla de ambas, que denota claramente un pensamiento fascista.
Que durante una rueda de prensa, el Jefe del Comando Estrátegico Operacional, Jesús González González, acusara a los medios de comunicación de revelar los puntos estratégicos donde las unidades de las Fuerzas armadas venezolanas se están ubicando en la frontera con Colombia, aseverando que la misma supone una “actitud abierta y antipatriota”, no puede sino reforzar la hipótesis de que detrás de ese supuesto estado de guerra, se escondía un burdo plan para acallar a los medios de comunicación, bajo el siempre manido y brutal argumento de las “razones de estado”, y todas esas necedades con las cuales el fascismo demuestra que no soporta la opinión contraria ni la disidencia.
Pero el ejemplo más abrumador, más asqueante, más claro del pensamiento fascista de este gobierno lo dio el ministro de la Defensa, un tal Rangel Briceño (paradójicamente, es una costumbre burguesa y reaccionaria de los militares, esa de demostrar que tienen sus dos apellidos; es decir, que vienen de un hogar “decente”), que no sólo repitió el guión de los medios antipatrióticos, sino que fue más lejos al acusar a la oposición de ser “apatrida”, por las críticas que han lanzado a la decisión presidencial de enviar torpas a la frontera y por la posición asumida ante el conflicto Colombia - Ecuador.
Este ministro, que tiene el típico aspecto del gorila uniformado, dejó para la historia una perla a la que nadie le prestó la debida atención: “al oro hay que quitarle el barro para que reluzca”, pidiendo a continuación “a algunos venezolanos con actitudes negativas, a no ser ese barro”.
Claro, el pensamiento contrario es barro. Chávez, el gran Padre, el Benefactor, el Infalible, tiene el pañito que pule y descubre el oro. Todo lo demás es barro. Lo que no se pone en sus manos es desecho.
Afortunadamente esos tipos con gorras no son fundamentalistas, sino más bien unos aprovechadores, unos aduladores irresponsables.
Claro, eso no les quita lo peligrosos: los crímenes contra los pueblos también se cometen atendiendo a los más bajos intereses.
Premio 11 de abril otorgado por 














Interesante comentario que refleja la falta de consenso social en torno a los eventos que vivimos hace poco. Si hubiese habido una discusión democrática (suponiendo que pudiésemos tener algo así en la asamblea), probablemente se hubiese resuelto el problema y ni conflicto hubiese habido. Pero el querer imponer las cosas desde el ejecutivo representa para mí otro paso en la crisis de representación que vivimos, donde lo que diga el Presidente es un dictamen santo e infalible mientras que cualquier otro actor, del gobierno o de la oposición, no puede opinar a menos que el gobierno evalúe lo acertado de su análisis (con su bola de cristal) y tome las medidas correspondientes.
Comment de vicente — 11 March, 2008 @ 11:39 am