Elementos distintivos del fascismo

Dada la facilidad con la que los personeros del gobierno (diputados, ministros, alcaldes) y sus seguidores, le espetan en la cara a todo el que piense distinto a ellos, el calificativo de fascista (pagaría por poder pedirle a alguno de ellos que me explique qué caracteriza al fascismo), copio unas características de este movimiento político, tomado del blog Desde el incendio, del periodista venezolano Rafael Osío Cabrices, el cual ofrece allí atinadísimos artículos en torno a los temas de la actualidad venezolana. El post se titula Esto es el fascismo, y lo suscribe el profesor de la UCV Humberto García Larralde, uno de los miembros fundadores del Observatorio Hannah Arendt. Lea con detenimiento las características del fascismo y responda la pregunta que colocamos al final de las mismas.

1. El fascismo fue un movimiento político centrado fundamentalmente en algunos países europeos de las primeras décadas del siglo XX que se propuso subordinar al individuo al Estado en nombre de un “Bien Común”.

2. Este “Bien Común” pretendía construirse con base en una mitificación de la historia, exaltando sus aspectos épicos como expresión de una epopeya que resumiría las energías vitales del pueblo o nación que se decía representar.

3. La evocación de este pasado heroico inspiraba un programa político destinado a “refundar” a la nación para restablecer las glorias de antaño. En el caso de la Italia de Mussolini, se trataba de reinstaurar la Romanitá legada del Imperio Romano. Para el Nacionalsocialismo Alemán, debía hacerse realidad la superioridad germana que se desprendía de los mitos y leyendas teutonas.

4. Esta prédica se expresaba en un nacionalismo exacerbado y xenófobo, que apelaba básicamente a lo emocional en vez de a la razón.

5. En defensa de la nación o del volk (pueblo) el nazi-fascismo se enfrentó a la internacionalización de las actividades económicas y financieras que trajo la expansión del capitalismo y a la amenaza de un movimiento bolchevique que invocaba el “internacionalismo proletario”.

6. En tal sentido, el nazi-fascismo se inspiraba en posturas que negaban los valores racionales y liberales propios de la cultura urbana moderna, a pesar de que procuraba instrumentar para sus propósitos los avances tecnológicos de la modernidad. Blut und Boden -la sangre y la tierra- resumía los valores esenciales que inspiraban al Nacionalsocialismo alemán.

7. Buscó legitimarse a través de la movilización popular, invocando ser los auténticos representantes de los intereses del pueblo. Ello llevó al triunfo electoral de Mussolini, luego de su designación como Primer Ministro, y de Hitler en Alemania.

8. El dominio de su prédica ante las masas llevaba a la construcción de una falsa realidad a través del dominio de los medios de comunicación y de un aparato propagandístico que martillaba una sola “verdad”. Como afirmara el ministro de Propaganda Nacionalsocialista, Joseph Goebbels: “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Para ello procuraron re-escribir la historia para hacerla coincidir con sus designios de poder.

9. El éxito político del nazi-fascismo requirió de un líder carismático –Führer o Duce- capaz de galvanizar a sus seguidores con su discurso y a quien se le rendía un culto, alegando sus dotes de visionario.

10. Las pretensiones de este liderazgo por amasar cada vez más poder demandaba señalar la existencia amenazante de un “enemigo”, tanto externo como interno, que ponía en peligro los avances de la revolución fascista. Ello “justificaba” la eliminación de toda traba a la concentración de poder y exigía lealtad absoluta a sus seguidores, pues se trataba de librar una batalla victoriosa contra ese “enemigo”.

11. El nazi-fascismo se propuso la destrucción del Estado de Derecho “burgués” argumentando que su “blandenguería liberal” obstaculizaba la conquista de los fines trascendentales reservados al pueblo. Al “enemigo” no se le podían reconocer los mismos derechos que el “ciudadano de bien” y se le discriminaba política, social y jurídicamente. El régimen Nacionalsocialista buscó acabar con la institucionalidad existente mientras edificaba una institucionalidad paralela, dependiente del partido.

12. Lo anterior implicaba la politización de la justicia, siempre en nombre de la “voluntad del pueblo”, y la “judicialización” –penalización- de toda acción política opositora.

13. Lejos de ser conservadores, los regímenes fascistas debían constantemente radicalizar el proceso, proponiendo nuevos objetivos en aras de mantener la tensión de sus seguidores y evitar que cayera el entusiasmo con relación al destino histórico prometido.

14. Esta especie de “revolución permanente” se basaba en la polarización maniquea de la lucha política –los buenos, patriotas, “nosotros”, contra los malos, vendepatrias, “ellos”- y buscaba galvanizar a las masas para cerrar filas detrás del líder.

15. En este orden, el avance de la “causa” implicaba la reducción del “enemigo” a través de campañas de odio que negaba su condición humana y “justificaban” las peores vejaciones en su contra.

16. Consustancial a lo anterior era el ejercicio extendido de la violencia callejera por parte de organizaciones partidistas uniformadas de naturaleza para-militar. Los movimientos de “camisas” –camisas pardas de la S.A. Nacionalsocialista; camisas negras de los squadristi italianos; camisas azules de la falange española; camisas naranjas en Bulgaria; verdes en Rumanía; etc.- que arremetían contra los “enemigos”, fueron elementos distintivos de la acción fascista.

17. Los regímenes nazi-fascistas se caracterizaron, por ende, por la regimentación de la sociedad conforme a los designios del liderazgo vertical del Führer o del Duce, y no aceptaban disidencia alguna.

18. Ello llevó a la eliminación de las organizaciones sociales autónomas –sindicatos, ligas campesinas, asociaciones profesionales, culturales- y su reemplazo por “frentes nacionales” de agrupaban a estos sectores sociales bajo la égida del partido. Estas organizaciones sociales fascistas eran “cooptadas” conformando un Estado Corporativo en el que los intereses sectoriales debían confluir con el interés superior de la nación. En vez de representar a sus asociados frente al Estado, representaban los designios de éste –el “Bien Común”- ante sus asociados.

19. La “huída hacia delante” proponiéndose continuamente nuevas conquistas, llevaría irremediablemente a una confrontación final con el “enemigo” que se oponía al triunfo de la causa. De ahí la vocación bélica del nazi-fascismo, su preparación para la guerra y la promoción de la militarización del país. De ahí también la trágica conflagración que arrasó a Europa.

20. La evocación de batallas épicas para conquistar las pasadas glorias que resumían el destino de la nación y/o del pueblo, llevaban a un “culto a la muerte” que tenía dos vertientes: en primer lugar, la muerte se invocaba como instrumento de “limpieza” que barrería con la podredumbre de la vieja sociedad y con los seres indeseados y detestables que debían eliminarse para dar paso al Nuevo Orden; en segundo lugar, la muerte representaba el máximo sacrificio exigible a un ser humano en defensa de los supremos intereses colectivos, la expresión más pura del “Hombre Nuevo” que debía emerger de la lucha. Paradójicamente, llevaba a asumir una postura de “superioridad moral”, en tanto exaltaba la disposición a incurrir en las privaciones necesarias para el triunfo del orden colectivo, por encima de los intereses egoístas particulares.

21. La construcción del “Hombre Nuevo” se concebía en términos de un ejercicio de “reingeniería social” o de “limpieza social”, que debía imponerse contra toda resistencia. Obviamente, llevaba a las peores prácticas represivas y de exterminio contra aquellos considerados inferiores y contra los abiertamente críticos.

22. El nazi-fascismo se identificó con una economía “de comando”, con fuerte presencia estatal en el caso Italiano, en la que la libre iniciativa y la producción de los territorios conquistados se subordinaron a los esfuerzos de guerra. Lo económico estaba claramente sometido a lo político. El ala radical de ambas experiencias (Italiana y alemana) abogaron por una profundización de la revolución que expropiara a los plutócratas para instaurar un “nacionalsocialismo”.

A todas estas, ¿qué grupo político en Venezuela ostenta un número bastante significativo de la tengo en los item anteriores? En fin ¿Quiénes son los fascistas?

Comentarios »

The URI to TrackBack this entry is: http://ficcioncaracas.blogsome.com/2007/11/20/elementos-distintivos-del-fascismo/trackback/

Aún nadie ha añadido un comentario.

RSS feed for comments on this post.

Añada un comentario

Line and paragraph breaks automatic, e-mail address never displayed, HTML allowed: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>