Al día siguiente del arrebatón
Aunque el pasado domingo haya movilizado a los cuadros más obedientes (o más necesitados, ya que se algunos organismos públicos le dieron carácter obligatorio a la asistencia, según testimonios recogidos; y con todo eso, muchas franelas rojas fueron vistas en los centros comerciales, de compras), aunque insista en amenazar a los estudiantes y tildarlos de minoría burguesa que obedece a intereses extranjeros; aunque los otros poderes públicos se subyuguen voluntariamente a sus designios; Chávez lleva adelante la reforma con la oposición férrea de los estudiantes, de la Iglesia, de los sectores académicos, de diversos sectores empresariales, de antiguos aliados políticos, y de un amplio porcentaje de la nación.
Ayer se sumó al as voces disidentes su ex ministro de Defensa, Raúl Baduel, quien declaro ayer en rueda de prensa que la forma en que se ha llevado a cabo la reforma es ilegal (el alcance de los cambios requerían una constituyente), y que esta no va a resolver los problemas del país sino que está pensada para darle mayor poder al presidente, y que (y esto es interesante) se ha subestimado la capacidad de análisis del sector castrense en nombre de la debida obediencia. Es decir, Baduel advierte que sí hay disidencia en ese hasta ahora callado y genuflexo sector del país.
Y los estudiantes siguen en la calle, como los actores legítimos de este momento de las protestas. Y el gobierno ya no haya como descalificarlos. Les inventa una contra de estudiantes gobierneros, pero ese sector no moviliza masas. ¿Si fueran mayoría, los otros estudiantes tendrían ese nivel de convocatoria, los atacarían tanto? ¿Por qué la saña contra los estudiantes?, se preguntan algunos. Porque ponen sobre el tapete el meollo del asunto: El “No volverán” con el que el gobierno ha mantenido narcotizado a lo que queda de sus adeptos (a sus diezmadas filas, con ese cursi tono de libro de Historia que le resulta tan caro a Chávez), con los estudiantes como referencia, desplaza al objeto del repudio de esta forma: Si los estudiantes tienen en promedio 22 años, tenían 13 cuando este ya demasiado largo gobierno comenzó. Con el discurso oficial el actual “gobierno revolucionario” ha demostrado lo caduco, lo envejecido que está; entonces ¿A quienes habrá que decirles que No volverán? Sin duda alguna, a los que ya se pusieron ancianos gobernando, perdiendo brillo, imaginación, capacidad de seducción. Los estudiantes son vistos como el futuro, la esperanza, la imaginación. El gobierno de Chávez se está convirtiendo, aceleradamente y en nuestors propios ojos, en el vetusto pasado, ese que ya la gente quiere que termine de entender que está muerto, que ya no suscita emoción ni convoca voluntades.
El problema de querer gobernar de por vida hace que el asunto del tiempo sea relativo: Para nosotros, nueve años ya van siendo muchos. para Chávez, con respecto al resto de su vida, está sólo al comienzo. La vida es una sola: la de Chávez y la del pueblo. Chávez piensa que tiene toda una vida para gobernar, la gente no puede regalarle su única vida a ese sueño ajeno. Si no que lo digan los pobres cubanos.
La percepción general es que Chávez no tiene los números. Y que lo sabe. Pero, que de cualquier manera, con tanto en contra por primera vez en su vida, como Jalisco, va a arrebatar.
El asunto va a ser a partir del día después al referendum. ¿Qué va a pasar? ¿Cómo va a someter a tanto país en contra? ¿Qué país es ese que gobierno y resto de la sociedad van en vías totalmente opuestas, como ni en las peores pesadillas de CAP?
¿Qué va a pasar a partir del día siguiente del arrebatón?
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