A las puertas de la Reforma
Un gobierno tan paranoico como este, que en todo ve una conspiración, que nunca logró establecer mecanismos de comunicación con la población que lo adversa (lejos de eso, acentuó sus ataques y su acorralamiento a la disidencia), ayer (1 de noviembre) dio dos muestras de su verdadero talante para gobernar, y demostró por qué se quiere quitar de encima el estorbo del debido proceso y la libertad de prensa en estados de excepción (vale acotar que en el traje a la medida que se confecciona Chávez, él puede decir cuándo ameritamos estar ante un estado de excepción). Chávez, como lo ha demostrado durante estos nueve largos y penosos años, desdeña las formas y los trámites que signifiquen control a su gestión. Siempre supuso que gobernar es hacer lo que le da la gana y, como buen malandro, todo el que rechace esa forma de actuar, es un enemigo, catalogado en una de las miles de formas que usa para ello: traidor, apátrida, peón del Imperio, loro del imperio, escuálido, afligido, oligarca… Ayer se demostró lo peligroso que resulta esto para una democracia. Ayer se demostró cuánto está en juego cuando se juntan estos factores. Dos eventos separados representan el mejor ejemplo de cómo Chávez nos pretende gobernar de por vida.
1) Atracados por los organismos de seguridad frente al TSJ: El primero de ellos se protagonizó a las cuatro de la madrugada. A esa hora, los miembros de Primero Justicia que realizaban una vigilia frente al Tribunal Supremo de Justicia, fueron desalojados por la fuerza por efectivos de la Guardia Nacional (eso no es precisamente producto de cumplir una orden; es producto más bien de un sadismo alimentado por el resentimiento que, como doctrina única, reciben los miebros de ese cuerpo de seguridad: “vamos a joder a esos sifrinitos“). Una vez a la intemperie, “funcionarios de un organismo de inteligencia, que llegaron en camionetas negras, los sometieron y les robaron sus carteras, teléfonos, maletines con documentos y hasta las llaves de los autos”, según reseñó el diario El Universal, basado en unas deaclaraciones de Julio Borges, directivo de ese partido político, quien acotó que esa acción es “una pequeña muestra de lo que le espera al país si se aprueba la reforma, y harán lo que les de la gana”.
Es decir, hombres de civiles, llegados en carros de lujo, los sometieron y amedrentaron. Como suele hacerse en esos procedimientos, además del sueldo y las comisiones, el botín conseguido por cada funcionario es un incentivo adicional.
2) Violencia contra los estudiantes y criminalización de las protestas: Los estudiantes organizaron una nutrida marcha hasta el Consejo Nacional Electoral, para solicitarle que no siga avanzando en una reforma que fue cocinada a espaldas de la población, y que es desconocida por un 90% de la población. Como siempre, se les permitió llegar sólo hasta un par de cuadras del edificio público (cuando es sabido que a los adeptos del régimen los dejan celebrar frente al CNE, como la vez aquella que Jorge Rodríguez celebró en una tarima improvisada con el pueblo chavista a las puertas del ente comicial). En fin, los estudiantes llegaron al sitio, y ya el tratamiento de locos peligrosos que se le dio al llegar al sitio, era toda una provocación. Una cantidad impresionante de efectivos militares (Guardia Nacional, o Nazional como se le conoce ultimamente) y policiales, que si se pusieran a la disposición de la ciudadanía no tendríamos los índices delictivos que tenemos. Como siempre, tras las cinco, seis, líneas de choque de la policía y la guardia, se encontraban los adeptos al gobierno (las brigadas de “actos de repudio” que es el nombre original de esta figura importada de Cuba), en actitud amenazante y lanzando cohetones y botellas, protegidos por la policía. Es decir, los que iban en paz, se encontraban con una pared militar; y, del otro lado, los que lanzaban botellas y amenazaban, se encontraban en plena “zona de seguridad” custodiados por las fuerzas del orden público. Como siempre, una comisión de los estudiantes debió ir, escoltados por la policía y sometidos por las piedras y botellas del puñado de delincuentes de rojo, a entregar el documento. Como siempre, se lo recibieron con cara de circunstancia y los quisieron despachar a sus casa: ya entregaron el documento, ya pueden irse a sus casas, despejen la vía, ya jugaron a hacer de rebeldes.
Pero esta vez los estudiantes quisieron ponerle un toque inesperado al libreto, intentando encadenarse a las rejas de la escalera del Consejo Nacional Electoral. Lo que podría considerarse un acto hasta pueril, se convirtió en un intento de golpe de Estado para las hipersensibles autoridades del país. Funcionarios de seguridad y guardias nacionales, dirigidos por un oficial, reaccionaron de manera desmedida para desalojarlos del lugar, cosa que no lograron gracias a la mediación de algunos directivos del CNE. Ya en la calle, la voz de la agresión sufrida a sus compañeros se corre entre los que esperan afuera, los ánimos se exaltan y la policía decide dispersar la manifestación. En ese momento, cuando se desatan los ánimos sádicos de los policías, es que se da el suceso de Henry Vivas (hijo de Henry Vivas, último director civil de la PM, preso político del régimen por un juicio infinito en el cual no se le ha podido determinar culpabilidad en la muerte de civiles el pasado 11 de abril de 2002), en el que una patota de seis o siete policías arremete contra él hasta que se percatan que están siendo filmados por una cámara de Globovisión. El saldo de su hazaña militar: Henry tuvo que buscar por el piso dos de sus dientes.
En las declaraciones oficiales, tanto Tibisay Lucena (presidente del CNE) como el viceministro de seguridad ciudadana, coincidieron en concluir que la violencia en el CNE era un “show mediático” (es decir, preparan el terreno para montarle un expediente a Globovisión, y quitarse ese estorboso ojo público, en vísperas de las protestas venideras luego de aprobada fraudulentamente la reforma). “Hemos sido sorprendidos en nuestra buena fe” dijo la señora Lucena, como si se hubiese tratado de que le pusieron una bomba al edificio entero.
Criminalizar la protesta, convertirla en un intento de subversión, cuando los estudiantes hicieron un acto que además de simbólico no suponía mayor peligro. Ese es el resultado de un país gobernado con una estructura mental militar. Las declaraciones de las autoridades, son las típicas declaraciones de la más rancia y aburguesada burocracia conservadora y militarista. Sin imaginación, sin contacto con la masa, como si ya se hubieran agotado tras de cuarenta años en el poder.
Criminalizar la protesta, cuando los criminales, los delincuentes, fueron los que atracaron a unos ciudadanos durante la madrugada de ayer, y los que, durante esa misma noche, se metieron a la UCV en motos a hostigar y a lanzar bombas lacrimógenas a los estudiantes.
Y eso es sin haber modificado la constitución. Cómo será cuando Chávez gobierne con la constitución militar y dictatorial que desea.
Premio 11 de abril otorgado por 















Desde España, me uno al apoyo contra la Reforma. Animos a los estudiantes. Ojalá pronto Chávez abandonde el poder por el bien del pueblo venezolano.
un abrazo.
Comment de fernando — 3 November, 2007 @ 6:39 pm
Pana, yo desde España sufro todo lo que está sucediendo en mi patria. Ese desgraciado coño de madre dictador está llevando el país a la total decadencia, manipulando a una gran parte de la población a la que le interesa mantener bien por falta de recursos o bien por hacerlos nuevos ricos, afines al régimen. Desde aqui todo mi apoyo y el deseo de que a mi querida Venezuela vuelvan la paz y la libertad. Un abrazo
Comment de Compai panita — 5 November, 2007 @ 4:13 pm