Doris Lessing: Mucha gente continúa apostando al fracaso
El periodista venezolano Edmundo Bracho (autor, entre otros títulos, de El oponente, uno de los libros de entrevistas más ambiciosos producidos en Venezuela) entrevistó hace algunos años a la más reciente Premio Nobel de Literatura, Doris Lessing. En la entrevista aseguró que el mundo de colonos blancos explotadores en el que se crió, en su natal Rodesia del Sur (actual Zimbabwe), era tan opresivo que necesitó abandonarlo para poder hacerse escritora. También le confesó que ese mundo era tan indolente, tan frívolo, tan vulgar que se metió al Partido Comunista, a los veinte años, porque entre los militantes del PC encontró gente que “había leído lo mismo que yo”. Luego de haber vivido la Segunda Guerra Mundial, y haber estado al tanto del acontecer político e histórico del siglo veinte, dejó algunas reflexiones interesantes. Acá se pued eleer un extracto bastante significativo:
–¿Considera que la utopía sólo puede construirse en el ámbito de la ficción literaria, de las artes?
–Nuestro mundo social y nuestra historia deja ínfimo espacio para cualquier utopía. El hombre no ha dejado de enfrascarse en guerras desde siempre. Y la guerra trae consigo la mentira. Durante la segunda Guerra Mundial yo pertenecí a un grupo que se reunía semanalmente para analizar las noticias sobre la guerra. Creíamos tener una idea clara de lo que estaba pasando, pero al terminar la guerra nos dimos cuenta de que todo lo que habíamos leído era mentira. Vivimos en un mundo de engaño. Aunque a veces, se dan eventos maravillosos, impredecibles. Como en 1990, cuando recién caía el Muro de Berlín, colapsó la Unión Soviética, se derrumbó el apartheid en Sudáfrica. Nadie pudo prever esta serie de eventos. Y pudimos soñar un rato.
– Es un tipo de sueño diferente al que tenía cuando militó como comunista: ahora dice que eventos puntuales y súbitos se convierten en cuasi-útopicos debido a su carácter imprevisible.
– Sí, y la pregunta que me hago desde hace años es cómo gente inteligente y lúcida creyó en esa psicopatología masiva que es el comunismo. No puedo negar que fue emocionante ser parte de ese grupo en aquella época, y que cuando me reunía con mis amigos creíamos estar salvando el mundo. Pero era pura basura. No tardé en darme cuente de eso. No queríamos ver lo que realmente estaba pasando en el mundo. Nos obsesionábamos con lo que creíamos sucedía en la Unión Soviética. Éramos incapaces de ver que, como todo socialismo, aquello era un desastre, un fracaso.
–Estaban, sin querer saberlo, apostando a un fracaso.
–Bueno, claro. Y lo triste es que aún existe mucha gente que, a pesar de las evidencias, continúa apostando al fracaso, hablando en nombre de un pensamiento progresista, que no es otra cosa que anti-progresista.
El fragmento publicado fue cedido por el autor de la entrevista.
Premio 11 de abril otorgado por 















Hace poco leí de ella La buena terrorista y si, se nota la mala sangre del despecho y del desengaño.
Comment de Juan R — 16 October, 2007 @ 8:52 pm