La guerra / la bandera

Ya lo había advertido Paul Valery: La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen para provecho de gentes que sí se conocen pero que no se masacran. Es un viejo expediente, llamar a la guerra. Y un negocio, también. Un jugoso negocio. Curioso, ¿no? Nuestro líder denuncia a los cochinos perros de la guerra americanos, y va y se abastece de armas con los cochinos perros de la guerra rusos. Y es que, ya se dijo, la guerra es un expediente muy útil. Pero peligroso, también. Si no, pregunten a Galtieri, que de muy poco le valió arengar al pueblo oprimido con aquello de que “Las Malvinas son argentinas”. Sí, siempre el nacionalismo funciona. Es de los recursos más eficaces, combustible barato para almas baratas. Por ahí, por exaltar el nacionalismo, se empieza. Un enemigo común, preferiblemente poderoso. Luego, se amalgaman los símbolos de esa unidad. Ya empezamos: en el metro ponen cada dos canciones la horrible gaita de la bandera. “Quien voltea a su bandera / no es un buen venezolano / se comporta cual villano / y no quiere a Venezuela”. ¿Habrase visto revolucionarios más mojigatos, ridículos, cursis, reaccionarios y conservadores? Si hasta se parecen a las viejas maestras que presidían la Sociedad Bolivariana. ¿Para eso dimos tantas vueltas? Cursi e hipócrita: Prefiero ver banderas volteadas y no erarios públicos volteados en bolsillos de boliburgueses que entonan el Patria, socialismo o muerte.
¿O es que la ridícula cancioncita es parte de un plan preparatorio? ¿Será la carta bajo la manga para atascos y resabios libertarios? ¿Será por eso que compramos a Rusia cinco submarinos en vez de darle casitas a los más pobres? ¿Será por eso que en vez de contratar más obreros para hacer carreteras aumentamos la reserva militar? Oteamos en el horizonte, a la espera del ejército invasor y resulta que entró en la noche: miles de funcionarios cubanos trabajando en los cuarteles, en las aduanas, en las telefónicas, recibiendo órdenes directas de La Habana. Ya tomaron sus posiciones y no pudimos hacer nada. No en vano Bierce escribió que la guerra se complace en venir como un ladrón en la noche; y la noche está hecha de promesas de amistad eterna.
Y seguimos oteando el horizonte en espera del invasor: Con nuestros helicópteros nuevos, nuestros submarinos en su caja y nuestros fusiles a la espera de ser repartidos a la población que ondeará su bandera y dará su sangre por ella. Las casa, las carreteras, los hospitales, las escuelas y ateneos, eso puede esperar para tiempos mejores. Ahora sólo se escuchan cánticos de guerra. Arengas y dianas. La cuadra, la urbanización, la ciudad, el país; todo es un cuartel. “Ni aún podemos optar entre vencer o morir”. La paz puede esperar…

En estos tiempos idiotas, vale la pena abastecerse. Pero de claridad: Leer El diario de Thura, por ejemplo. O ver Nacido el 4 de julio. Son miles las historias que nos recuerdan como Valery, que el que convoca a la guerra no va a la guerra. Leer y ver. Y escuchar a Jorge Drexler, recordando lo obvio:
La guerra es muy mala escuela…



…No importa el disfraz que viste
Perdonen que no me aliste
Bajo ninguna bandera
Vale más cualquier quimera
Que un trozo de tela triste

4 comentarios »

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  1. No puedo ni quiero saber qué Dios es el mío ni cuáles son mis hermanos, si Dios y hermanos son sinónimo de cómplices para asesinar a quienes no son ni Dios ni hermanos míos.

    Me uno, amigo Héctor, a tu indignación, a reprobar toda esta insistencia en seguir atizando guerras, luchas, enfrentamientos, reales o ficticios. Sabemos que sólo las hienas disfrutarán de vernos convertidos en carroña.

    Me niego a seguir siendo presa de un imaginario de la guerra.

    Como dicen los dominicanos (¿o son los costarricenses?): ¡Pura vida!

    Un gran abrazo amigo.
    Hasta pronto.

    H.

    Comment de Hernán Zamora — 10 July, 2007 @ 10:10 am

  2. Por no hablar, Héctor, del apropiadísimo “Esperando a los bárbaros” de J. M. Coetzee, o incluso “Rebelión en la granja” de Orwell.

    Buen post.
    Saludos,
    g

    Comment de Gabriel Payares — 11 July, 2007 @ 2:30 pm

  3. Celebro lo que dices, Héctor. El nacionalismo es ambidiestro y es una herramienta más del ejercicio del poder, junto con la guerra, que es su marioneta. !Yo no sé qué diablos hemos hecho para tener tantos salvadores de la patria!
    Un abrazo.

    Comment de Gustavo Valle — 12 July, 2007 @ 3:47 pm

  4. Cuánta verdad en este post.
    Caracas, con todos sus males parecía haberse metido una vez, hace algún tiempo en el carril de la modernidad. Hoy me entristece ver cómo hacemos del subdesarrollo orgullosa bandera que debemos defender con sangre.
    Me duele.

    Comment de IMAGINA — 14 July, 2007 @ 1:51 pm

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