En Irán no toman (De la serie: Cuando el Estado te sacrifica para protegerte)

Los militares podrían ser musulmanes y nada cambiaría. No tendrían que hacer mayores adaptaciones, excepto en eso de rezar varias veces al día. La militar, al igual que la de países como Irán, es una sociedad de hombres. La militar, al igual que la de países como Irán, vive en permanente alerta contra los enemigos. La militar, la Islámica, son sociedades misóginas. Quedaron ancladas en un remoto pasado. Son sociedades cuyas palabras más excitantes deben ser disciplina y rigor. El castigo físico como expresión palpable de lo divino. El desprecio de la opinión ajena y la imposibilidad de convivir con el otro, el opuesto. Toda opinión opuesta es un ataque injustificado. Un ataque que merece aleccionadora respuesta.
El presidente venezolano (militar de formación y espíritu) está convencido de que tenemos que unir cada vez más los lazos con los iraníes. Visitas van, visitas vienen. Que tenemos en común más de lo que parece. Que no se confundan con la distancia, el idioma, las costumbres. Ya ostentamos los logros de ese interés por estrechar esos lazos. Los hermanos iraníes, dice cada vez que se refiere a ellos. Claro, sólo un detallito: los iraníes entienden a Venezuela como un aliado circunstancial, pero un enemigo estructural. Es decir, si pudiesen acabar con el Gran Satán (Estados Unidos), de la aniquilación divina sólo nos salvaría esclavizarnos bajo sus costumbres; es decir, su visión de la sociedad visto desde la óptica de su religión. Mi hermano y yo contra mi primo… mi primo y yo contra mi vecino… razona un proverbio de esa región.

Cuando descubrió que a una médico cubana la mataron unos malandros bajo el imperio corruptor del alcohol, nuestro maravillado viajero comentó que en Irán no toman. Luego de eso, cuando discutían en Consejo de Ministros, las acciones a tomar para reducir el número de muertos por accidentes de trásito, mientras varios colaboradores intentaban en vano exponer el sudor de sus neuronas, el Jefe, absorto, repitió la frase que estaba saboreando desde su último viaje: En Irán no toman. Ya todos sabemos lo que pasó a continuación.


En Irán rigen leyes medievales. Las mujeres todavía deben usar chador de algún color oscuro, preferiblemente negro. No pueden mostrar el cabello ni ninguna parte del cuerpo, así como no pueden maquillarse ni adornarse la cara. ¿Zarcillos? ¿piercings? ¿piedritas de Swarosky? ¡Horror! ¡Sacrilegio! ¡Abominación! gritan los policías de la moral, mientras sienten el repulsivo cosquilleo que alborota el centro de su cuerpo, de sólo pensar en esas turgencias vedadas a la vista durante siglos. El iraní habrá visto en promedio un par de rodillas femeninas en toda su vida. O dos, para no exagerar. ¿Se imagina el terremoto sanguíneo, el estertor hormonal que produciría ver un hermoso par de piernas, como esas no menos de 30 pares que se ven una mañana cualquiera en las calles de Caracas? En Irán las mujres pueden montar en bicicleta. No se crea que la cosa tampoco es tan radical. Es saludable, y hasta incentivado por el Estado, el ejercicio en la mujer. De hecho, para protegerlas de la lascivia, diseñaron unas bibicletas especiales para ellas: incluyen una cabina que cubre la mitad del cuerpo de la ciclista, para así no dejar ver las curvas del cuerpo, las cuales se acentúan al flexionar las rodillas (las demoníacas curvas, valdría acotar; las esponjosas y demoníacas curvas). Pero todo eso es para protegerlas. Como cuando el Estado venezolano protege a los niños e impide, por Ley, que exploten su imagen en cuñas de la oposición. Claro, cuando una niña espontáneamente canta loas al proceso en transmisión en vivo y en cadena nacional, ese gesto de amor del pueblo hacia su líder merece la mayor cobertura.

Más de 150 mujeres son detenidas en Irán, todos los días, por no vestir correctamente como lo indican las severas leyes de la Revolución Islámica. Un denominado “plan para la lucha contra el mal velo”, que entró en vigencia el pasado 21 de abril, obliga a las mujeres a cubrirse de los pies a la cabeza. Usar calzado descubierto, que permita ver los dedos de los pies (ese fetiche sexual de algunos, que quién sabe qué abominable acción comete con esos deditos en la intimidad de su recuerdo), o usar ropa ajustada o que deje ver impúdicamente parte de las piernas, son motivos de detención. Las infractoras son conducidas a una comisaría y sólo podrán salir si un representante masculino -padre, hermano o marido- las reclama. Debe ser fácil deshacerse de una mujer en Irán. Con no reclamarla basta para que quede presa de por vida, por el severo delito de instigación a la agresión sexual y al pensamiento lujurioso. Durante el período Jomeini las flagelaban como castigo. El blando de Ahmadinejad (el hermano Ahmadinejad) no se decide a imponer castigos más ejemplarizantes, y hasta ahora se ha limitado a contemplar una charla de adoctrinamiento, impartida por los vigilantes del decoro islámico. Y un discrecional coquito, aquí o allá, que los maridos saben que es por su bien. Es decir, a las iraníes las salvan de la agresión del piropo subido de tono, con la agresión de la esclavitud de unas leyes que no caben en el mundo contemporáneo. Basta mirar una foto, para que cualqueir mujer chavista exija el cese inmediato de las relaciones entre los países. ¡Hermanos pinga!

De vuelta de una visita a Irán, el Jefe trajo la solución para reducir los accidentes de tránsito. Ojalá que no llegue a Consejo de Ministros las estadísticas de agresión sexual contra las mujeres. No al menos, luego de uno de sus viajes al hermano Irán. Porque todos sus allegados saben que, literalmente, su palabra es ley. ¿Se imaginan? Mami, ese chador sí te queda rico.

7 comentarios »

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  1. Te vuelvo a decir, hay quienes creen que lo que sale por esa boca es pura sabiduría y no se discute…Ya las verás con su chadores rojos, Misión Carreño (el del manual) o bien Misión Pudor, …saludos!

    Comment de Martha Beatriz — 19 May, 2007 @ 12:37 am

  2. Yo… ni iraníes, ni milicos.
    Los iraníes porque no son nuestros y los milicos porque nunca aprendieron a administrar…
    He dicho…
    Saludos cordiales.

    Comment de Yolanda Fernandez — 22 May, 2007 @ 10:14 pm

  3. Gracias a Héctor Torres por el escrito En Irán no toman, pone en evidencia cómo al Coandante se le van “ocurriendo” las decisiones. El colmo del irrespeto a la mujer es prohibir la importación de tintes de cabello porque esa costumbre es capitalista. ¡qué ignorancia!, las mujeres se tiñen las canas desde tiempo inmemorial. Como sigamos así, dentro de poco nos obligarán a usar velos, así como obligan a los funcionarios públicos a vestirse de rojo. ¡Vivan los estudiantes, que son de todos colores y se niegan aser uniformados!

    Comment de Carmen Cristina Wolf — 7 June, 2007 @ 12:22 am

  4. no estoy de acuerdo con taparlas a las mujeres me parese del año 500 lo que estoy de acuerdo con el gobierno de iran es a la pena de muerte a los gay

    Comment de arturo — 30 August, 2007 @ 6:22 pm

  5. Creo que son dos sociedades extremas, hay que irse por el medio, es decir cultivar valores morales y espirituales, basándose en el amor al prójimo y el respeto.

    Comment de Marlene Parra — 31 October, 2007 @ 11:38 pm

  6. para que sepas no compartu tu opinion , enverdad no sabes nada de nada de lo que sucede alli, puede que hay cosas que se vean mal, pero como que en toda sociedad hay cosas malas, yo vivi en iran como hija de un periodista alli y la realidad de lo que te muestran los medios de comunicacion es totalmente erronea , hay mas libertades de las que la gente cree lo que pasa es que no se toman el tiempo para averiguar como son, ates de hablar mal de una sociedad y crioticarla, averigua!!!

    Comment de Som — 14 December, 2007 @ 4:16 am

  7. Este reportaje me parece totalmente viciado , en el aspecto que a pesar de usar un excelente lenguage , debajo de ello tiene un mensaje politico, no estoy de acuerdo con lo que se dice en iran se estipulan leyes es cierto quizas en algunos casos extremistas como el hecho del uso de sandalias, pero el hecho de cubrir el cabello es una ley islamica que remota desde los siglos de antaño y si recordamos todos la mama de Jesus Cristo Nunca descubrio su cabello a un hombre por obedecer las leyes de Dios, asi pasen 50 mil años las leyes de Dios no cambiaran y no se tiene por que quitar o dejar de usar un velo solo por amoldarnos a la nueva moda y la sociedad vanguardista etc.

    Comment de crestina — 3 April, 2009 @ 4:52 pm

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