Cómo estamos de comida
Las motos, como siempre, ruedan por las aceras. Basta el más miserable atascamiento para que ellos tomen su vía alterna, sin asco. Ya los peatones están acostumbrados y se toman la cosa como si de un videojuego se tratara. Los buhoneros echan los modernos containers de Bernal a la calle, porque donde los colocaron, exactamente ahí, van sus puestos. Los autobuses, entonces, para no quedar atrapados entre containers, toman como parada el canal del medio de las avenidas. Eso deja un sólo canal para circular. El truco está, al bajarse del bus, en adivinar de dónde vendrá la moto (puede venir de cualquiera de los dos sentidos) que querrá llevárselo por el medio. Es parte del videojuego. Es parte del nivel de dificultad que se seleccionó. Lo que nadie sabe es quién seleccionó ese nivel tan rudo, tan brutal. Muchos jugadores amateurs se han quedado en la acera por no estar prevenidos. En las avenidas más congestionadas a diario alguien, clavado en la acera, lee en la pantalla que se apaga: Game over.
A golpe de seis, siete, las panaderías y abastos están llenos de jugadores que esta vez sí lograron saltar a la acera. Son los que vuelven de la jornada diaria y deben completar la faena con el pan y el queso de la cena. Ahí empieza el otro malabarismo. Ya sustituyeron la leche por chicha. Mañana sustituirán esa chicha por una vaina de avena que envasan bajo una marca que es como decir las Jaguar de los lácteos. No hablen de granos ni de quesos. Cuando falte el papel de baño hay que huir, caballero, le comentó un cubano que tiene años en Venezuela a un compañero de trabajo. El tipo ve hacia el estanto del papel y ve que todavía hay. Poquito, pero hay. ¿Y pa donde voy a coge yo?, se pregunta. Dentro de un bus, en pleno calor de mayo, una muchacha que viene de pie con sus tacones y su bolso y su termo del almuerzo, le pregunta a un tipo que tiene a un muchachito cargado que por qué la cola estará tan inusualmente larga. No deja de pensar que mientras más tarde más difícil se pone la panadería. Y el callejón donde vive. A los veinte minutos comienza a moverse la cola. Nunca sabrá que una moto militar se atravesó en medio de la avenida por largos veinte minutos, hasta que llegara la comitiva oficial de cuatro blazer que se iban a comer una flecha, en un cruce muy indebido. Las Razones de Estado no están al alcance del populacho. Mientras estuvo la moto atravesada sólo podían pasar motos de la PM (que las usan tipos vestidos de civil para pasear con las novias o llevar a los muchachos al colegio) y todo aquel que tuviera en la cartera algo metálico con la inscripción República Bolivariana de Venezuela.
Los que al fin llegan al barrio se encerrarán y no asomarán ni las cejas por las ventanas. Así se mueran de calor y así lo que haya en el televisor sea otra cadena de amenazas e insultos. Como si no bastara con el jefe gritón. Ahora al barrio no suben los camiones de cerveza, porque los amenazaron con quitarles la concesión. Yno fueron precisamente los malandros. Ahora, para tomar cerveza, hay que sentarse en una tasca de La Candelaria. Coño, ni que fuera diputado, dice un gordo mentando madre y apagando el televisor. Pero es mejor quedarse sano. Cada vez que amanece Radio Bemba da cuenta de otro vecino que se mudó para El Cementerio. Y ni muerto tendrá suerte, porque es muy probable que el Sistema Automatizado del CICPC lo registre bajo el rubro Ajuste de cuentas, y eso no cuenta como homicidio. Es decir, olvídense de averiguaciones, ni de aplicación de justicia. Y en medio de tanto desmadre contenido, en ese mar de coñuesumadre de gente frente a los anaqueles, frente a las motos en la acera, frente a los malandros que se montan en los buses para atracar, frente al televisor con la cadena, frente (aunque disimulado) al jefe que le dice que se tiene que inscribir en el partido de la revolución, frente a este coro gregoriano de coñuesumadres susurrados, un gobierno habla de magnicidio, de que el partido de la revolución va a ser el más grande de Latinoamerica, de que la jornada de ayer fue exitosa, de que la Copa América va a estar del carajo, de que a un viejo que soltaron los gringos va a entrar a Miraflores sigilosamente (como si fuera McGiver) y va a cometer un acto horrendo contra la Patria, de que las horas de estudio de marxismo (y esas no cuentan como horas extras), de que a los Palestinos esto, de que a los hermanos africanos aquello, de que ese ombligo mío sí que es ancho y ajeno… Y mientras celebran la arrolladora inscripción y la bien que la mueven en el ajedrez del mundo, no escuchan lo que en la calle sí se escucha. Y cada vez más. Y a veces hasta de manera inquietante. El que se echa a un lado en estas aceras demenciales y aguza un poco, sólo un poco, el oído, puede escucharlo. Es un ruido sordo, ronco y lejano, que se distingue clarito entre ruidos de cornetas, de gritos, de peleas y desalientos. Un ruido que está latente y que, en el momento menos pensado, se desatará como cuando se abren las compuertas de una represa. Es ese ruido que hace que la gente, sin motivo, compre un paquete de Harina Pan adicional, o que las viejas caminen apuraditas buscando a los lados nadie sabe qué. Un ruido ubicuo que tiene su propio vaivén. Entre los nombres que le dan, hay uno contundente, gráfico: Arrechera colectiva.
Los que lo escuchan llegan a sus casa y preguntan: ¿Cómo estamos de comida?
Premio 11 de abril otorgado por 















¿En verdad hay ese ruido de fondo o es solo la esperanza que nos embarga?
Hace 17 años hubo un montón de muertos por un aumento de pasaje peorro, ahora tenemos la inflación más alta de Latinoamerica y nadie se queja, no hay coño en los mercados y vivimos felices, Esteban de Jesus parece un cochino cebado que no cabe en los trajes de Armani pero los revolucionarios tienen que entregar sus bienes por el Partido Unico Socialista (PUS) y todos contentos. total, los males del pais no son causa de Chavez sino de ese entorno malvado.
¿Cuánto estará dispuesto a entregar de su respeto propio el pueblo a cambio de esas limosnas? Me parece que bastante ya que ese ruido de fondo yo no lo escucho.
Comment de Juan R — 9 May, 2007 @ 2:48 am
Ante todo te comento que me encantó tu post, es una muy buena descripción de la realidad que estamos viviendo.
Ahora respecto al problema en sí… ayer justamente estaba pensando que si quitan (alguna vez) al loco del trono no se van a ver cambios en muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuucho tiempo. Creo que el venezolano promedio se ha transformado en un ser tan vil (el más vivo y más abusador de los alrededores) que difícilmente habrá con qué echar “pa’lante”.
Comment de Evelyn — 9 May, 2007 @ 3:00 pm
Es extraño, Juan. Cuando se ve tanto desabastecimiento, tú escuchas (incluso en supuestas zonas chavistas) la indignación de la gente. No están ciegos: ven lo que ocurre a su alrededor. Ven, por ejemplo, que la policía sólo se usa para escoltar a las “personalidades”. Ahora, parece que la desesperanza y la apatía hacen lo suyo. Y ahí estoy totalmente de acuerdo con Evelyn. El daño ya está hecho. Muchos de los que se resisten a la aplanadora roja se comportan igual de abusadores y vulgares. ¿Mecanismo de defensa? ¿Se entregaron moralmente, espiritualmente? Cuando ves que el abuso, la intolerancia a la opinión ajena y el ventajismo chavista lo ponen en práctica, a diario, muchos vecinos que marchan contra “el totalitarismo”, comprendes que es poco lo que se puede hacer.
Comment de ChamanTower — 9 May, 2007 @ 5:31 pm
No hay nada que agregar… Todo sea dicho.
Comment de Antonio Alviárez — 17 May, 2007 @ 4:12 pm