Sólo un detallito (a propósito de la Semana Santa)
Cero alcohol. Militares en las calles, armados de fusiles, vigilando el cumplimiento de la medida. Amenazas extravagantes a los negocitos que se atrevieran a violar la ley. Una norma impuesta dos días antes, sin dar tiempo a nada. Un enérgico grito de guerra. ¡Preparaaaaaar maletas! ¡A discreeeeeción! ¡Vista al freeeent! ¡Marchen! A disfrutar la semana santa al son de los redoblantes. ¡Rompaaaaan filas! (luego de cinco días de sano ejercicio matinal y formación ideológica) ¡Ateeeeeeención! ¡Formen filas! A regresar a casa. Y uno. Y dos. Y uno. Y dos. Y uno… Soldados, ¿nos divertimos, verdad? Permiso para responder, señor. Puede responder, tropa. ¡Si, señooor, nos divertimos!
¿Contra quién iba lo de la Ley Seca? Vamos, porque lo normal en cualquier ciudadano es desconfiar de las razones del Poder. Es decir, el poder y los ciudadanos siempre van a tener una relación de razonable desconfianza. Una relación marcada por intereses encontrados. Y si, en un rápido repaso mental, vemos las caritas del actual gabinete, no vemos precisamente el anuario de un colegio salesiano de los años cuarenta. Entonces, volvamos al punto. ¿Contra quién iba lo de la Ley Seca? ¿Cuál era el trasfondo? La cruzada moralista pica y se extiende, como diría el rozagante lugar común. Allá van contra los juegos de loterías. Ya hicieron lo propio con el hipismo. El gurú teológico del gobierno (un militar sin cargo público) dio en una entrevista unas declaraciones en contra del beisbol profesional. Desde el centro del gobierno se habla con desprecio del dinero y del deseo de ascender socialmente… ¿Contra quién va, entonces, el asunto de la Ley Seca? ¿Contra los irresponsables que toman mientras conducen? No parece. O, al menos, si es el caso, es una muestra absurda de desmedido ejercicio del poder. ¿No era más fácil controlar las carreteras y detener cuanto vehículo fuese sospechoso de tener una fiesta a 140 kph? ¿Eso que uno ve en las películas, de un pitico que le dan a soplar al sospechoso para retenerle la licencia y detener al rufián si se le encuentra alcohol en el aliento, eso es ciencia ficción, no existe, es una tecnología muy complicada? Ese espectáculo de Guardias Nacionales en motos, armados con sus fusiles de reglamento, paseando por las calles de Caracas, verificando el estricto cumplimiento de la Ley Seca, impuesta dos días antes de la Semana Santa por decreto del Ejecutivo, es lo menos civilizado que se puede presenciar en este aún nuevo siglo veintiuno. ¿No está, prohibido, acaso, tomar licor en público? ¿Qué necesidad había, entonces, de obligar a las licorerías a cerrar sus puertas, si no se puede beber en la vía pública, de cualquier manera? ¿Qué necesidad había de poner a hombres armados para la guerra, a supervisar el cumplimiento de un decreto, emanado dos días antes? ¿Será que había que asegurarse que, ni siquera en la tranquilidad de su casa, la gente consumiera cerveza? ¿Tantas restricciones tan absurdas pueden catalogarse como torpeza, o exceso de celo en el cuido a la ciudadanía? ¿O un dardo envenenado contra un negocio legal como es la cerveza? ¿Algo personal entre la corporación Gobierno y la corporación Mendoza, dueña de la Polar? En ese caso de nada valió nuestro sacrificio, porque la Polar (principal productora de cerveza del país) ya había vendido la mercancía a los camiones distribuidores, que son propiedad de sus conductores, y de ellos fue la pérdida por todo lo que no vendieron en los días de asueto.
En fin, indistintamente de las razones para una medida tan arbitraria, y de difícil explicación, vale acotar dos consideraciones: 1) El ciudadano es adulto y está en capacidad de decidir qué hacer con su vida. Si bota su dinero en loterías y la mujer deja que los chicos pasen hambre o si ahorra inteligenetemente para que sus hijos estudien; si decide tomarse unas refrescantes cervezas en su casa o prefiere dedicar los días de Semana Santa para visitar templos; si decide hacerse adicto a la heroína y botar su vida por el albañal o si trata de vivir la vida encontrando razones para ser feliz… la gente debería decidir lo que hace con su vida y su tiempo libre (sin dañar a terceros, que para eso hay un mínimo de leyes que cumplir). 2) Un gobierno que, bajo el pretexto de disminuir los accidentes en la vía, imponga leyes tan arbitrarias, demuestra su incapacidad de tomar medidas de protección a la ciudadanía, generando el menor daño posible a la libertad de los individuos.
Pero, ya se sabe, es la estructura mental del cuartel. Y la consecuencia de que nuestros ministros, diputados y concejales sean militares echados a la arena política sin siquiera un cursillo de desintoxicación cuartelaria. Si los niños ven pornografía en internet, vamos a prohibir los cybercafés. Si lo hacen en los celulares, prohibamos los celulares en el liceo. Si hay conductores irresponsables que toman mientras conducen, prohibamos el alcohol. En su contexto se entiende: el soldado Ramírez, el soldado Pérez, el soldado Moya, no pueden poner en peligro la integridad de la tropa toda. Alegría y belleza, conceptos tan caros a la vida civil, son prescindibles (e incluso inútiles) en la vida militar.
Sólo un detallito: no somos soldados, somos ciudadanos.
Premio 11 de abril otorgado por 















Y digo yo, para evitar los accidentes de tráfico ¿cuándo empezaran a prohibir el uso de automoviles?
De repente me viene a la memoria el viejo chiste del cornudo que botó el sofa….
Comment de Juan R — 10 April, 2007 @ 1:34 pm
La hipocrecía de controlar TODO y no admitir que ni así son eficientes, ya salieron a tropezones a desmentir lo que adelantaron del aumento en accidentes. Por otro lado, tampoco pueden más con el ridículo, lo de Lapi y sus consecuencias no puede indicar mayor torpeza. Saludos!
Comment de Martha Beatriz — 10 April, 2007 @ 3:45 pm
La guerra de la cerveza está cantada. ¿Has visto la defensa corporativa vía publicidad institucional televisiva?
Ni la empresa, ni los distribuidores perdieron. Perdieron los consumidores, que llegaron a pagar hasta Bs. 50 mil por una caja de cerveza en Viernes Santo.
No somos mulsulmanes, ni somos soldados.
Comment de Iria — 11 April, 2007 @ 1:43 am
En este pais, donde todo, absolutamente todo, es un colador, hay que hacerse preguntas como las que propone Hector. Quien se beneficia con esta o aquella ley? Por que las botas me pisan a mi los talones? De que tiene miedo el poder? Que tanto espanto les pueden producir mis palabras y mi torpe libertad? En fin, por que?
Comment de Ro — 11 April, 2007 @ 5:48 am
121 decesos en un fin de “Semana” es mas que la cantidad de muertos que hay en Iraq en un periodo similar.
Y en Iraq los carros explotan literalmente. Es que estas tan ciego que no ves nada malo con esta figura?
Por lo menos el gobierno, en su infinita TORPEZA, trato de hacer algo al respecto.
O es que crees que TODO esta muy de pinga cuando mas gente muere en nuestras autopistas Venezolanas que en un pais en guerra como Iraq?
Cual es TU SUGERENCIA?: “¿No era más fácil controlar las carreteras y detener cuanto vehículo fuese sospechoso de tener una fiesta a 140 kph? ” Quiero ver como funcionaria eso cuando mas de un par de millones de carros en nuestras carreteras tratan de desplazarse. Lo primero que la gente, incluyendo TU, se quejarian es las bolas que el gobierno tendria de controlar nuestro derecho de mobilidad.
121 decesos y 2773 accidentes es una desgracia y una verguenza nacional y la culpa empieza con cada uno de nosotros al volante y no con el gobierno.
Comment de 121 decesos — 11 April, 2007 @ 6:53 am
¡Qué cosa más curiosa! Uno puede hablar de cualquier tema, y vaya y pase. Bástese que se haga la más velada crítica al gobierno y aparecen, prestos, esos comentarios anónimos. Son tan característicos. Los mismos errores ortográficos, el mismo atropello al idioma, el mismo estilo destemplado y a la defensiva… Un jesuita me enseñó a no responder anónimos. Decía que el que no esté dispuesto a dar la cara por lo que dice, no hay que tomarlo en serio. Vamos a hacer una excepción, aunque no vale de mucho, porque ante un argumento tan torcido es poco lo que se puede discutir. Nadie niega que hay que hacer algo para evitar las muertes por accidentes automovilísticos, pero eso no tiene nada que ver con el hecho de que en las calles de Caracas se cierren las licorerías de una forma tan arbitraria. Como bien lo dijo Iria: perdió el consumidor. En Uchire, me cuentan, las licorerías no pudieron vender alcohol, pero, ¿quienes vendían impunemente cerveza en las playas, a ver, a ver? ¡Pero, claro! ¡Las cooperativas gobierneras! Estamos hablando de hacer cumplir la ley con el mínimo menoscabo a las libertades del ciudadano. Lo contrario es hacer un Estado policial, y parecernos demasiado al Imperio que tanto decimos odiar, con su super Estado invasor y controlador de la privacidad ajena. Claro, ellos lo hacen (a veces) con cierta sutileza, lo que no quita lo perverso. En fin, que el que esté de acuerdo en que lo urgente siempre prevalezca sobre lo importante, viva su vida cuartelaria. Yo seguiré creyendo en las libertades individuales y en la educación ciudadana. No en hacer leyes con espíritu punitivo para todo. Y si alguien cree en lo que dice y lo dice con honestidad, mejor le vale suscribir con su nombre lo dicho. De lo contrario, yo seguiré sospechando y abominando del tufito gansteril de esos anónimos.
Comment de ChamanTower — 11 April, 2007 @ 5:50 pm
Tower, de pinga. Yo también creo que alguien está picao. Pero creo que nadie perdió (y si perdieron, ¿quien los manda a elegir mediocres?). El lunes fui a comprar birra en el mercado y no había. Cualquiera que haya vivido aquí seis meses sabrá que cuando al venezolano le dicen que no va a poder comprar algo, sale corriendo a comprar todo lo que pueda con riales prestados (es parte inherente de nuestro mamaguevismo).
Al pana que está con el proceso de enriquecimiento: que bien que al fin alguien se preocupa por los muertos de aquí y no los de Irak (con k, como se escribe -por ahora- en castellano). Deberían preocuparse así todas las semanas, de repente y todo alguuuuna vez haya menos muertos que en una guerra. Pero bien, estoy de acuerdo contigo, que prohíban, que prohíban todo, yo aguanto que jode ¿y tu?
Comment de Der Pratter — 11 April, 2007 @ 10:06 pm
Totalmente de acuerdo. Yo me estoy preparando para todas las adversidades que se desprendan de mi condición de disidente. Es decir, aguantaré arbitrariedades y torpezas con la estoica dignidad del que no está de acuerdo. Duro será para los que sí eligieron, si estuvieron de acuerdo, si militan en la fe del poder.
Comment de ChamanTower — 12 April, 2007 @ 4:27 pm