Nuestra literatura no se forja en el exilio


A contracorriente de la tesis oficialista (que en la Feria del Libro de Bolivia se ofreció una cátedra de su pensamiento al respecto) la literatura venezolana comienza a dar muestras de un crecimiento sostenido en cantidad y calidad. Entendida como una industria más, la editorial requiere que todas las piezas que la engranan estén en óptimo estado, así como su buen funcionamiento activa y potencia muchos aspectos a su alrededor. Nuevas editoriales (o resurgimiento de otras), más libros locales en las vidrieras, nuevos espacios (radiales y digitales, sobre todo), una gran producción de novelas (toda una explosión; de la calidad se encargará el tiempo), nuevas instituciones dedicadas a la difusión y la formación literaria (Escribas, Relectura), nuevos concursos literarios, libros de autores venezolanos publicados en el exterior (Quintero, Centeno, entre tantos), una agenda de eventos permanente y variada… El ambiente luce promisorio y con condiciones favorables para que ese crecimiento siga en expansión. Una demostración contundente de que esa red espontánea (no gubernamental, vale recalcar) de difusión y producción literaria comienza a demostrar su fortaleza, lo es, sin ninguna duda, el Premio Herralde otorgado a La enfermedad, de Alberto Barrera Tyzska. Y este no será un caso aislado. No será nuestra esperanza del 68 (como ocurrió con Adriano). Todo indica que este reconocimiento forma parte de algo más sólido que dará resultados continuos a corto y mediano plazo.
Que en la Venezuela de hoy, la del grito destemplado y la falta de sindéresis en la declaración pública, la de la procacidad extrema y la intolerancia asfixiante, la de la revolución de mercadeo y la del color único, la de la riquza súbita como nunca, que en esa Venezuela colosales reservas espirituales de la talla de Eugenio Montejo, Rafael Cadenas, Victoria De Stefano, Ana Teresa Torres y Adriano González León (por mencionar algunos pocos de una grata lista) continúen allí, al lado de uno, apareciendo en cualquier calle de Los Palos Grandes o en un bautizo de libros, o en la mesa de al lado, en el café; es un claro indicio del camino a seguir. Y el camino es persistir en eso de construir un país, es seguir ese ejemplo de entereza y estatura, en medio del caos y la vulgaridad. La buena literatura venezolana no se hizo, ni se hará en el exilio, se va a hacer acá, de pie, llamando a la reflexión y al pensamiento, recordando el sentido verdadero de las palabras, retomando el sano ejercicio del disenso en tolerancia.
Eso, que a ratos tiene cara de Montejo o de Barrera Tyzska, de Letralia y de Escribas, de retomar el hábito de las reuniones de lectura y de nuevos modelos de mercadeo de libros (ficcionbrevelibros, por ejemplo); todo eso junto es lo que vamos a celebrar, con una copa, el próximo miércoles 15.
Los esperamos para celebrar juntos tanta buena noticia.

6 comentarios »

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  1. Mis respetos, mi admiración y mis felicitaciones para ustedes, sigan adelante, excelente trabajo.

    Comment de unocontodo — 13 November, 2006 @ 7:11 pm

  2. Qué bueno descubrir este blog, estupendo trabajo el que haces, Héctor. Ya te añadí como uno de mis imperdibles. sigue adelante, cuéntame entre tus lectores…

    Comment de Yolanda Fernandez — 14 November, 2006 @ 12:40 pm

  3. Si que la literatura venezolana, surge entre cenizas de malos gobiernos; espero que este despertar mental perdure mucho tiempo y sea estimulo para sacar las buenas ideas.
    Me uno al gozo de que las cosas cambien y siga construyendose buenos libros venezolanos.
    Saludos Hector

    Comment de Antonio Alviárez — 15 November, 2006 @ 11:01 am

  4. Felicitaciones a todos los que hacen Ficción Breve posible. Un abrazo.

    Comment de Martha Beatriz — 15 November, 2006 @ 11:02 pm

  5. Hola Héctor. Bueno, bueno. Creo yo que habrá que matizar este post. No conozco los entresijos de la lite venezolana, y por supuesto respecto las opiniones de un experto en ella como es usted. Sin querer establecer paralelismos imposibles, le voy a explicar someramente el caso de la literatura catalana durante la dictadura de Franco. En el caso de esa dictadura, el catalán fue prohibido. A ello, los escritores catalanes optaron o bien por el exilio exterior (exiliándose en otros países) o bien por el exilio interior (caso del gran poeta Salvador Espriu). Ambos son exilios. Y más que matizar su post, amigo Héctor, me permito sólo hacer una pregunta; ¿ha notado usted algún tipo de exilio interior en los escritores venezolanos?

    No menosprecie a los venezolanos que viven fuera de Venezuela; ver de lejos tu propia patria puede generar también buena literatura. Bolaño es uno de tantos casos.

    pero igual me lo podrá usted contar estas navidades, pues tengo un billete para Caracas.

    un saludo, y de nuevo, felciidades ante el panorama literario vene.

    Comment de subal — 16 November, 2006 @ 11:16 am

  6. Yo imagino estimado amigo Torres, que cuando usted dice que “la literatura no se forja en el exilio”, usted le da una connotación política a la frase, y en especial a la palabra “exilio”. Pensar de otra manera sería negar la obra de los escritores venezolanos radicados en el exterior por motivaciones no partidistas (estudios, familia, circunstancias, etc). Entiendo el contexto en que está escrito su artículo, pero debo confesarle que el titulo no es grato para los escritores venezolanos que viven en otros países. Venezolano no se deja ser nunca y a veces no se necesita vivir en un país para descubrirlo, ni pasear sus calles para entenderlo. Menos para ser buen escritor.

    Comment de V — 2 May, 2007 @ 6:24 pm

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