La ciudad pizarra mágica

Los que nacimos y crecimos en la prehistoria de los juegos de video, recordamos aquellas fantásticas pizarras mágicas en las que uno dibujaba con dos perillas para después sacudirla, borrando su contenido, para dibujar otra cosa y luego otra cosa y luego otra cosa. Siempre borrando y siempre comenzando de nuevo. Era divertidísima si no se conocía el Gameboy ni el Colecovisión ni el PlayStation, claro está.
Recordé las pizarras mágicas (cuyo nombre exacto no recuerdo) por las palabras de una periodista maracucha asentada en Caracas. Cuando uno va en un carro con un caraqueño -comenta ella- siempre dice: Mira, en ese Farmatodo quedaba mi escuela… Mira, en aquel Wendy´s nació Orlandito, cuando estaba ahí la clínica Dolores, por supuesto… Yo venía a comer mucho en esa sastrería, cuando quedaba ahí el Da Franco… Ay (suspiro), pensar que en ese Ferretotal me casé yo…
Sólo en Caracas los brutos propietarios engordan sus nobles edificios viejos con el secreto anhelo de vender caro el terreno para que construyan encima un horrendo Centro Comercial de vidrios de espejos. La modernidad, dicen ellos. Es tal nuestra falta de identidad que Caracas es de las pocas ciudades que no termina de hacerse de un símbolo que la defina y la identifique: Fueron las Torres de El Silencio (hasta que pasaron de moda), las Torres de Parque Central (hasta que se quemó una), la estatua de María Lionza (hasta que la politizaron), la Nao Santa María del Parque del Este (hasta que la desmantelaron)… El fin de las pizarras mágicas era nunca terminar de construir nada, nunca dar nada por concluido. Su naturaleza se reafirmaba en el momento de borrar para volver a hacer. Caracas: la ciudad pizarra mágica, pues.

12 comentarios »

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  1. Ficcionario: siempre tendremos el Guaire serpenteando entre la marginalidad y el concreto; entre la marginalidad del concreto. Ah, y el Avila imponente, irreductible, inobjetable, omnipotente, omnipresente, per secula seculorum. Amén. Abrazo urbano, demasiado urbano, JML.

    Comment de javiermirandaluque — 15 October, 2006 @ 3:53 am

  2. Hace pocos dias, discutia con un amigo barines sobre la condicion de “caraqueno”, el me dica que eran cuentos de camino…leyendo el post, me veo obligado a refrendar las palabras sobre el Avila del amigo…es verdad, El Avila solo se siente nostalgico cuando se esta lejos, cuando se esta en caracas, se esta seguro que siempre esta ahi, imponente y mudo. La Caracas que nos roban todos los dias, es la Caracas que no podemos salvar, la Caracas que estaba sentenciada a desaparecer, habra una nueva Caracas que construir?…o solamente es un espejismo lleno de recuerdos?…a mi parecer, la Caracas provisional, sera siempre nuestra condena…Saludos…

    Comment de Gerardo Barracchini — 15 October, 2006 @ 11:03 am

  3. y ahora?, con esa posibilidad de hoy día para imprimir “propagandas” gigantescas?… con la que se pueden “empapelar” edificios enteros?… entre esas, y las “n” vallas publicitarias que hay a lo largo de una autopista, Caracas parece una lista de correos saturada de “spam”.

    Comment de unocontodo — 15 October, 2006 @ 12:29 pm

  4. Realmente el Avila es es único “símbolo” de Caracas, porque es natural y hasta que no se les ocurra la idea de solucionar el déficit de viviendas con él… Cosa que ya estuvieron pensado.

    Saludos

    Comment de Adriana — 15 October, 2006 @ 12:49 pm

  5. Hola!

    Estoy de acuerdo con los comentarios anteriores, el Avila es el unico gran simbolo de la ciudad, que no puede moverse, que siempre esta alli, que nos recuerda que esta alli (recordemos 1999). Es extrano lo que siento por Caracas, siempre la recuerdo con una mezcla de sentimientos entre nostalgia-amor-odio pero creo que es que la pobre ha sido muy maltratada por nosotros mismos. Pero no te creas, aca en Puerto Rico pasa exactamente lo mismo.
    Por cierto, las pizarras se llaman “etch-a-sketch”, hasta tienen web y aun las fabrican, como para tener una y recordar viejos tiempos. :-D

    Saludos

    Comment de Leslie — 15 October, 2006 @ 1:30 pm

  6. No sé, a veces es más bien una ciudad que se reinventa en forma desesperada nuevas identidades como con pena o verguenza de la que fue…

    Comment de Topocho — 15 October, 2006 @ 1:38 pm

  7. En ingles, la pizarra mágica qu yo tuve cuando chamo se llamna
    “Etch A Sketch”. Fotos: http://tinyurl.com/y9f5zg.
    Viví en CCS hasta los 7 años de edad, lo cual no me permitio adoptar ese aire prepotente que muchos caraqueños exhalan en las otras ciudades.
    En todo caso, siempre recordé con mucho amor y respeto un viaje que la escuela planifico a la casa natal de Simon Bolivar.
    Fué para mi una visita extraordinaria.
    Mucho tiempo después, volvi a esa casa, con una caraqueña que nunca habia posado pies en ese recinto.
    Esta vez (y en epoca pre-Chavez), la visita fue horrenda. Todo sucio, descuidado, maltratado.
    Para colmo, el patio de la casa en lugar de presentar las caballerizas y el cielo azul precioso, ahora estaba adornado con la vista de la torre del Banco de Venezuela.
    No cuidamos de la historia y estamos destinados a repetir los mismos errores una y otra vez.

    Comment de Nelson — 15 October, 2006 @ 2:35 pm

  8. Se me olvidaba. La mejor descripcion que he escuchado sobre CCS perteneció a un integrante de una banda argentina de rock de visita por Venezuela (no recuerdo el nombre): Una ciudad horrible, con gente macanuda.

    Comment de Nelson — 15 October, 2006 @ 2:37 pm

  9. Panita,
    1. Pizarra mágica es el nombre correcto, Dios te guarde esa memoria.

    2. Hay un poemita de Arraiz Luca que dice:

    Al fin termino por entender
    que yo amo esta ciudad hasta la rabia:
    es tierra y abono para la nostalgia.
    Benditos constructores que no dejan ni una casa,
    amadísimos urbanistas paisajistas
    que siempre cambian los bancos de las plazas
    (nada conserva su nombre
    y lo agradezco de todo corazón),
    que nada se acerque a la eternidad,
    que la ciudad que yo conozco
    no la conozcan mis hijos,
    que nunca rodemos por la misma calle,
    que la nostalgia se construya todas las quincenas.

    3. Una posdata aún más perversa es la nostalgia que uno siente cuando mira el mismo edificio de siempre completamente destruido por la desidia. Cada vez que le muestro la ciudad a un extranjero es usual que caiga en patéticas descripciones de lo hermosa que era. Siempre, inevitablemente, la cara que pone el visitante delata lo mal que estoy (estamos).

    Comment de Der Pratter — 16 October, 2006 @ 1:39 am

  10. Será el hecho de no poseer una identidad, hace que la ciudad pague los platos rotos.
    Saludos desde Barcelona España

    Comment de Antonio Alviárez Mendoza — 16 October, 2006 @ 3:28 pm

  11. Héctor, me gusta pensar en los mamuts y los tapires y los osos de ocico corto que, dicen los entendidos, pululaban en el Avila antes de las glaciaciones… Tambien me gusta esa leyenda que dice que El Silecio se llama así porque al aniquilar a los indios mariches que vivían en la zona, desaparecieron sus voces y todo quedó en completo silencio… En fin, me agrada pensar Caracas en términos arqueológicos y prehistóricos, cual Arne Saknnussemm.
    Saludos

    Comment de gustavo valle — 16 October, 2006 @ 5:11 pm

  12. Como arquitecto y urbanista he tratado de entender por qué hacemos eso con Caracas y Venezuela toda entera. Es mas que darle paso a la modernidad…
    Lo último que se me ocurrió es una conducta aprendida, ya que después de todo eso fue lo que hicieron los conquistadores cuando llegaron. Borrar todo vestigio de civilisación e imponer la suya. Creo que nunca hemos aceptado esa identidad impuesta y eso nos lleva a renegar de lo que somos.

    Tengo un libro que se llama “Caracas” que tiene unos maravillosos textos de José Ignacio Cabrujas, aqui va unos extractos :
    “Vivo en una ciudad nueva, siempre nueva, siempre reciente, pero que sólo puede conocerse a través de una nueva arqueología…/… Caracas es un monumento enterrado una y otra vez, a la espera de esa nueva arqueología que me gustaría proponer…/… Para vivir en esta ciudad no necesitamos de ningun monumento que tenga a bien la gentileza de recordarnos su historia. La histoira, la única historia posible, somos nosotros…

    Comment de Saucisse — 25 February, 2007 @ 10:58 am

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