Hasta el nombre sugiere felicidad

Como cuando nos permitimos ilusiones pueriles, Caracas se permite a veces pasajes felices, calles que nos recuerdan que tuvimos momentos, si no de gloria, sí de placidez, de gusto por vivir en paz. Momentos de vecindad, con todo lo que lleva esa palabra por dentro, y que ahora suena tan lejano. Como este edificio, ubicado en una calle de Bello Monte, esas que están en la ribera norte del Guaire. Esa calle, que termina a un costado del Centro Comercial El Recreo, se hace de casitas frescas y edificios con árboles y hasta carros de la misma época, perfectamente ubicables en unos esplendorosos años cincuenta, sesenta. Ese Bello Monte casi bucólico, apacible (cómo pudo no haber sido feliz si nació con un nombre que sugiere felicidad), menos sofisticado que en el lado sur, no sólo recuerda que Caracas supo vivir con decoro y respeto al otro, sino que se convierte en símbolo de resistencia a la vulgaridad y al afán de borrarlo todo, al vidrio ahumado y a las edificaciones hechas en serie. Dice, con su sola presencia, que cuando el momento sea propicio, volvamos la vista a estos parajes y nos reencontremos con la ciudad que fuimos, con los ciudadanos que, quizá, podamos volver a ser.
Premio 11 de abril otorgado por 















Y así, también hay pedazos de calles en un sector de Santa Mónica, Los Rosales, Las Acacias… increíble como aun se conservan, …. apartamentos de techos muy altos… y sí, en aquél entonces, el ritmo que llevaba la ciudad era de progreso… ritmo que está totalmente en “cero” hoy día.
Comment de unocontodo — 7 September, 2006 @ 1:59 pm
Totalmente de acuerdo Tower. El lado Norte de Bello Monte, entre el Guaire y la Casanova, es el documento histórico de lo que fuimos antes de esa extraña maldición que ha sido la democracia (!!). Toda mi familia y la de A. creció allí, en pequeñas casas que hoy, semiderruídas, todavía resisten con cierta elegancia los embates de la indiferencia.
En algunas ciudades como el DF las zonas de esa misma época son algunas de las más caras, donde están los mejores sitios nocturnos, las tiendas más chic. Sólo con esa evidencia parecemos estar lejos del tercer mundo.
Comment de Der Pratter — 7 September, 2006 @ 2:22 pm
Tus nostalgias se parecen a las mías. Mantuve una columna hace mucho tiempo en la revista Exceso llamada Caracas Modular (cuyas entregas están disponibles en http://enmiblog.blogsome.com) en la cual sufría como tú. Digo, para que no te sientas sólo en este mundo.
Comment de Frank Baiz Quevedo — 7 September, 2006 @ 4:09 pm
Bella remembranza, si tan solo hubiese sido planificada, como lo deseaba un dictador con infulas de arquitecto.
Saludos
Comment de Antonio Alviárez — 8 September, 2006 @ 10:09 am
Yo declaro aquí para dios y los hombres que el único monte bello que he conocido es el venusino.
Saludos!
Comment de Acontecido — 8 September, 2006 @ 3:15 pm
yo amo esos edificios viejos de la ciudad, generalmente llenos de viejos, de viejos extranjeros que han vivido toda su vida allí. En Chacao hay muchos, yo vivo en uno de ellos, aunque no tan bello como el que fotografías, que es realmente especial. Saludos
Comment de aprendiz de maga — 9 September, 2006 @ 5:15 pm
Hermosísima nota, amigo Héctor.
Muchas gracias.
H.
Comment de hzdedalus — 14 September, 2006 @ 3:54 pm