Por ahí viene Zapatoviejo

Aunque nadie dice de quién se trata, todo el mundo supone el nombre del personaje. Ocurre con el presidente de turno de Estados Unidos. Ocurre en plena campaña por la reelección (con las limitaciones y condicionantes de las que se prescinde en las repúblicas con adjetivos). Ocurre en el momento menos oportuno. La gente de la Casa Blanca se busca al mejor en eso de distraer al electorado con circo. Allá el problema no es de pan. Conrad Brean, se llama este mago de la ilusión y la manipulación. Cuando no está trabajando se hace llamar Robert De Niro. Convencido de que el asunto lo resuelven mejor en Hollywood que en las Salas Situacionales éste se busca, a su vez, a un productor de cine estrella: Stanley Motss (o Dustin Hoffman). El resto de la historia la saben los que vieron la cinta, que en original se llamó Wag the dog (y que en nuestras salas le pusieron cualquier título descabellado, predecible o cursi). Uno de sus trucos de magia consistió en crear una campaña de intriga, con un personaje que todos amaron pero que nadie llegó a ver, que supondría el renacer de la Patria, la unificación del corazón de la nación: zapatoviejo. Esta campaña fue reforzada con decenas de pares de zapatos viejos (símbolos del símbolo), los cuales amanecieron una mañana poblando postes, cables, semáforos de la ciudad. La ficción siguió su curso. ¿O es que aquí terminó la ficción? ¿O nada fue ficción? ¿O es esta es la ficción?
El asunto es que en Caracas ya se vieron, nueve años después de exhibida la cinta, los primeros ejemplos de esa campaña. Estos (los de la foto) se dejan ver en la avenida Blandín, en La Castellana, a dos cuadras del Centro San Ignacio. Al día siguiente, otros reportes dieron cuenta de ejemplares exhibidos en otros semáforos de la ciudad. Ya habrá el que esté haciendo un mapa de las apariciones, monitoreándolas, convencido de que algún enigma ocultan. ¿Era Wag the dog un documental y esto una ficción? ¿La operación de lanzar zapatos viejos a los postes seguiría su curso al margen de la ficción, de forma indetenible y espontánea? ¿Somos personajes de una película aburrida llamada realidad? ¿Nos invadirá el Imperio por el Ávila y los repeleremos con nuestros fieles AK47s? ¿Se dirige Carlos Ortega, con una fisonomía desconocida producto de una operación, hacia Miraflores, a dar por culminada su venganza? Por ahí viene Zapatoviejo. ¿Demoleremos al Imperio, haciéndolo morder el polvo de la derrota? ¿Será el teritorio de la actual República Bolivariana de Venezuela apenas el centro de un vasto imperio cuyos límites serán inabarcables por imaginación alguna? Zapatoviejo es el hombre. Viva Zapatoviejo. Zapatoviejo es como tú. Muchachos y añejos claman por zapatoviejo. ¿Es esto ficción? ¿Caracas existe?
Premio 11 de abril otorgado por 















jajajajajajajaja…
en barrio ajuro, un sector de mi charallave natal, los zapatos iban a parar a cableado cuando los chamos conseguían unos nuevos y no tenían hermanitos menores. Era una especie de rito de madurez.
Así que zapatoviejo, primo hermano de Manacho, debe veni de un pueblito de estos, para llevar la voz de la periferia a esas capitales de naikes y riboks nuevos.
Comment de LuisCarlos — 23 August, 2006 @ 6:01 pm