Voces que patean nuestras calles
Cinco noches, quince autores. La Semana de la Nueva Narrativa Urbana comenzó a urdirse desde noviembre-diciembre del año pasado. Se inició con una invitación de Ana Teresa Torres. Montar un evento de narrativa, de nuevas voces, dijo. Algo con nuevas voces, sonaba bien. Varias reuniones con un café le fueron dando forma definitiva. Poco a poco se fueron perfilando los detalles. El reto era llenar de público, todo cuanto fuese posible, el auditorio del Centro Cultural Chacao, las cinco noches que durara el evento. Cinco noches. No parecía fácil. Subvertir la cotidianidad de la semana. Y el público superó las expectativas. Buenas noticias: hay un público para escuchar y leer cuentos inéditos de autores no muy éditos. De la urbe para el orbe, de Alfadil, recoge la hazaña en un sólo volumen.
“Son nuestros paisajes los que sirven de escenario a unos seres netamente urbanos. Pero, muy importante, son relatos que muy bien pudieran ser leídos en cualquier espacio del orbe donde se tenga acceso a la lengua española”, dice Luis Barrera Linares en el prólogo. Cinco padrinos se unieron a la “presentación en sociedad” de estos novísimos: Antonio López Ortega, Michaelle Ascencio, Eduardo Liendo, José Napoleón Oropeza y José Pulido.
Un auditorio de lujo, presentadores de primera, un libro con una portada muy atractiva y un evento bien organizado fueron los elementos que hicieron de la Semana de la Nueva Narrativa Urbana, organizada por el Pen Venezuela y la Fundación Chacao, la vara para ofrecer lectura de cuentos en una ciudad, que se vio obligada a dejar oír, en medio del tráfico y el corneteo, de la demagogia de los políticos y el despliegue militar en sus calles, de la basura y los buhoneros que se adueñan de sus espacios vitales, voces que reconstruyen la ciudad a partir del imaginario de sus autores más jóvenes. A todo lo anterior habría que añadir que, en una demostración de humildad, algunos de nuestros escritores más conocidos nos acompañaron y escucharon a esas voces nuevas, desde sus asientos en el público. Federico Vegas, Antonieta Madrid, Luz Marina Rivas, Carlos Pacheco, María del Pilar Puig, Yolanda Pantin, Roberto Echeto fueron algunos de los nombres que acompañaron algunas jornadas del evento, leyendo y oyendo los cuentos de las voces de los creadores.
Brindemos por Adriana Villanueva, Carlos Villarino, Enza García Arreaza, Fedosy Santaella, Iria Puyosa, Javier Miranda-Luque, Jesús Nieves Montero, Jorge Gómez Jiménez, Krina Ber, María Ángeles Octavio, Pedro Enrique Rodríguez, Roberto Martínez Bachrich, Rodrigo Blanco Calderón y Salvador Fleján, que nos acompañaron en estas jornadas. Y un especial agradecimiento a Ana Teresa Torres, por la invitación a participar en esta alegría, en esta buena noticia. Agotadora, pero buena.
Premio 11 de abril otorgado por 















Hoy Saramago (narrador impotable para mí) afirma en Lisboa que “leer es para una minoría” y que “resultan inútiles las campañas para fomentar la lectura”. Una vez más, creo yo, el “Nadamago” se equivoca. Prefiero la tesis del filósofo ibérico Jose Luis Marina quien insiste, ad nauseam, en fomentar el acto de leer, al aire de cada quien, como ejemplo del libre albedrío. Exponentes recientísimos de la neurociencia (sorry, pero no recuerdo ahora sus señas para compartirlas debidamente) han llegado a afirmar que le lectura llega, incluso, (y excúsenme la metáfora) a bendecir el funcionamiento intelectual, casi que lubricando las neuronas y modificando, levemente, su morfología. Yo narrador confieso que ante la invitación de Torres & Torres (blasfemos patrones de nuestras letras, confío en que jamás santificados por ningún papa-natas de la franquicia vaticana), confieso, pues, que dudé en aquello de leer a viva voz mi relato a la audiencia de un lunes popular donde la taquilla cinematográfica y el tráfico caraqueño y el Metro sardinesco competían ventajosamente con el acto culturoso, además de que uno escribe para ser leído con los ojos y etcétera, acariciando la tipografía. Asumo, entonces, mi descreimiento y expío mi pecado de escepticismo nefando en esta mea culpa
sin micciones, que revalúa toda ficción, por breve que sea, y refuta al Saramago.
Comment de Javier Miranda-Luque — 2 June, 2006 @ 4:07 am
Yo, mismo, Javier, me pregunté cuántas personas asistirían a escuchar-leer textos inéditos de autores bastante poco éditos. Las novias y la barra de la universidad, supuse, en el mejor de los casos. Cinco novias o esposas con unos cuantos entusiastas, era mi expectativa. Y la de mucha gente. Estoy de acuerdo contigo en que no se han agotado todosa los recursos. Resulta extraño que tipos que creen en un mundo de igualdad, según parece que es la prédica de estos comunistas que viven de sus royalties (Saramago, Benedeti, etc.), tiren la toalla y crean que el hábito de la lectura es una práctica de una minoría. Lo que pasa es que los esfuerzos oficiales, al menos en Venezuela, son lamentables. Como esos opúsculos que llamaron Biblioteca de Temas Venezolanos, o algo así, donde unos autores conocidos, por encargo, escribieron unos veinte títulos con los “temas” que el gobierno considera importantes. O ese título que quedará para la Historia Universal de la Adulancia, llamado “Por qué soy chavista”, firmado por el mismo ministro de Cultura. Mientras la lectura sea pensada como una herramienta de adoctrinamiento y deba tener forzosamente un compromiso social y una visión utilitaria colectiva, claro que está fracasada. Ahora si sirve para lo que me ha servido a mí, para tratar de entender el mundo, para ver en el dolor individual, en el asombro individual, el dolor y el asombro de todos, en fin, para ser más humano, creo que todavía hay posibilidad de que nuevos lectores se sumen a este vicio de leer. Gracias por tu participación y tu comentario. Buen punto de reflexión.
Comment de Héctor — 2 June, 2006 @ 2:22 pm
Hola, Héctor querido
Quisiera preguntarte sobre el libro que saldrá con estos cuentos, pues me encantará hacerme con un ejemplar cuando haya salido a la venta. Por favor mantenme informada.
Comment de Su — 3 June, 2006 @ 11:48 pm
Héctor, ¿Qué pasó con ficción breve? actualiza esa vaina! Lo mismo le digo a Jorge Letralia: crea adicciones y luego se olvidan de uno!
un abrazo bróder.
Comment de rodrigo blanco — 4 June, 2006 @ 4:25 pm
Me hubiera encantado estar allí escuchando…[suspiro]
Comment de kira — 4 June, 2006 @ 5:35 pm
¿Narradores anotando goles?
Pregunta abierta para Héctor y ficcionarios que frecuentan este blog. El auténtico desafío hubiese sido celebrar la Semana de la Nueva Narrativa Urbana en pleno berrinche del Mundial de Fútbol 2006. ¿Tendríamos la misma capacidad de convocatoria o apenas asistiríamos narradores involucrados para auditarnos los unos a los otros y comprobar que, efectivamente, existimos en carne y hueso? No es un cuestionamiento necio, sino mero ejercicio de delirio ficción. Yo, por ejemplo, que no me interesa ningún deporte (salvo el sexo), disfruté que jode loe efectos colaterales de la jornada futbolística inaugural: vagones del Metro vacios; bancos sin colas; ciudad paradisiaca desnuda de gente, carros y colas. Propongo entonces, Héctor & asociados del Pen Club, pautar futuras Semanas Literarias haciéndolas coincidir con mundiales de fútbol, concursos de belleza, temporadas de grandes ligas y seminarios de la Opep. Claro que, quienes aceptemos participar, debemos ponernos a entrenar desde ahora para constituir un dream team que logre goles metafóricos; símiles de jonrón que equiparen misiles anagrámicos; maratones de endecasílabos, etcétera.
Ah, y vamos a exigirles a los periódicos tradicionales, ésos con hemorragia de tinta (y al resto de medios resorteados, que nos otorguen, en equidad de condiciones, la misma cobertura que a cada evento deportivo y semejantes sucesos de tracción sanguínea.
Un abrazo tópico, utópico y delirante,
Javier Miranda-Luque.
Comment de Javier Miranda-Luque — 9 June, 2006 @ 8:55 pm