La historia oficial
Decir Puente Llaguno es decir lo que ya se sabe. Es decir un hondo dolor que asfixia y amarga el alma del que recuerda. Es recordar un punto de inflexión. Son imágenes y más imágenes. Esa tarde muchos venezolanos, desde el televisor o huyendo por las calles de la Baralt, lloraron una pesadilla que estalló en la cara. ¿Cómo se pudo llegar tan lejos? Muchas e mborrables son las imágenes. Luego que lograron dispersar a la multitud (entre Guardias Nacionales y pistoleros civiles), unos tipos, a dos cuadras, en la esquina de la Pedrera, se pueden ver disparando hacia abajo, a los restos de la marcha desbandada. Es ver cómo desaparecen unas quinientas mil personas en cosa de minutos. Como cuando se le echa agua a un hormiguero, pero con plomo. Es recordar las escenas, tantas veces difundidas por el gobierno, de unos pe-emes, agazapados en una esquina y apuntando hacia arriba. Si esas eran imágenes incriminatorias de la saña policial, ¿por qué estaban tan agazapados y con caras de terror? ¿Porque sobre el puente estaban jugando carnaval con agua? ¡Por favor! Y no es que los pe-emes hayan sido nunca unas hermanitas de la caridad.
Son tantos cuentos. Como que a escasos días de su retorno al poder (por cierto, si el inspector general de la Fuerza Armada dice que renunció, ¿cómo es que le devolvieron el coroto, así sin más? ¿No debería estar preso ese funcionario que mintió?), el gobierno pintó las paredes y alteró la zona en los alrededores del Puente Llaguno. O esos cuentos en los que unos hombres armados se metieron a registrar, apartamento por apartamento de los edificios circundantes, extrayendo balas y decomisándolas. Y frisando paredes. Tremendo servicio público. ¿Tiene un hueco en su casa? Llame a los hombres de negro y dígales que es de bala.
¿Dónde están esas pruebas ahora? O la tenebrosa especie, nunca confirmada, de que alguien interceptó una voz, ordenando por radio: “túmbame un cambur… túmbame otro”. ¿Por que el director de la PTJ salió corriendo, una vez renunciado Chávez, a detener a Rodríguez Chacín, ministro del Interior y capitán de la Armada, experto en contrainteligencia, guerra sucia y todas esas sandeces con las que los militares le joden la vida a los civiles? ¿Qué pruebas tenían contra él, que lo salvó el retorno de Chávez al poder? ¿Por qué los que disparaban desde Puente Llaguno no están presos? ¿Por qué el gobierno atacó con tanta saña la película Secuestro Express, porque usaba esas imágenes?
Dicen que unos motorizados “limpiaron” los alrededores, dos horas después de ese terrible suceso, disparando al que vieran con banderitas y “caras de escuálidos”. ¿Por qué el gobierno permitió que sus militantes se apostaran en Puente Llaguno si se suponía que se aproximaba un eventual confrontación? ¿Por qué usó fuerzas de choque civiles, en lugar de las fuerzas del orden público? ¿Por qué no despejó el lugar de sus simpatizantes? ¿Qué pasó con la Comisión de la Verdad?
Decenas de heridos de bala. Unos quince muertos. El terror más inolvidable, la mancha más profunda en nuestra historia contemporánea. El imborrable recuerdo de un presidente que encadenó los medios adrede, mientras recibía reportes de la batalla que se sucedía en los alrededores, sabiendo ya que habían muertos y plomo y muchos heridos y una conmoción nacional. Y hechos noticiosos de interés público, en pleno desarrollo. ¿Alguien, desde lejos, puede imaginar la angustia de los que tenían familiares en ese sitio, queriendo saber de ellos, mientras el gobierno tumbó la señal “por insubordinación” a una orden de transmisión en cadena? Familiares de esa muchacha embarazada que murió, a varias cuadras del hecho. ¿Se imagina vivir esa situación un belga, un francés, un alemán que vino al foro a conocer la revolución bonita de cerca? ¿Se imagina eso en su país?
Después de Puente Llaguno, después que este gobierno demostró su talante y su inescrupulosidad, hay una inmensa Venezuela que nunca más podrá soportar ni sentirse representada por un gobernante que puso “su vida” por encima de la de miles de sus compatriotas. No les exijan tolerancia a ese sector de la población. No le pidan comprensión. No son agentes de la CIA. Son señoras horrorizadas, son hombres asqueados. Son niños que conocen las pesadillas de ver a un grupo que mira con odio a su papá y golpea una mano con la otra en señal de amenaza. Si hasta se han visto hacer ese gesto a Guardias Nacionales. Y a simpatizantes del gobierno sonreir complacidos, viendo la escena. Nunca habrá reconciliación, mientras el líder de una sola
parte del país siga al frente de la nación. Ese es el meollo del asunto. Nadie, que use ese gesto como santo y seña para conectarse con sus simpatizantes, podrá poner al país a trabajar en una única dirección.
Hoy se conmemora otro año más de ese día. Ya el Alcalde de Caracas creó la orden 13 de abril. Ya habrá pancartas, y cadenas y concentraciones y fiestas, pisoteando el dolor de los que perdieron hijos, hermanos, en ese día, de los que no tienen nada que celebrar. ¿Cómo el poder celebra un día que hubo muertos? ¿Cómo venden al mundo la especie de un sangriento golpe fascista, con imágenes como la que acompañan este post? ¿Este hombre, que negocia su vida (palabra vil en el abecedario de la revolución) es el héroe de la revolución? ¿Esos otros que conversan, sin armas, son los sanguinarios “milicos” de esta historia? ¿Son estos, los de la foto, nuestro Allende y nuestros Pinochet? ¿Así se da un golpe de Estado?
Insisto: ¿Qué celebran? ¿Con qué cara montan esa historia? Mientras más se empeñan en esas actuaciones, más se acercan a Franco, a Hitler, a Pinochet, a Stalin. ¿Se podrá escribir este post el año que viene? ¿Dónde estaremos con tanta intolerancia?
Premio 11 de abril otorgado por 















Alrededor de esos días hay tantas cosas tan raras, tan llenas de vicio, de una maldad inimaginable, que se me hace difícil componer una versión que pueda ser utilizada para elaborar un relato coherente para alguien que no haya corrido, o visto por TV lo que sucedió. Una versión internacional, estándar, digerible de los hechos parece imposible.
Ese día nos dieron una estocada final a todos los venezolanos que tenemos más de 10 años. Los responsables, todos, deberían ser castigados con saña, con el odio que generaron.
Luego, para empezar a ponernos la curita, necesitamos una versión no partisana, distante, con frialdad enciclopédica. Algo que podamos contar, que podarmos adornar con anécdotas para los nietos.
Sin eso, nuestra sociedad seguirá desarrollándose sobre un precario piso falso. No temo por mi, pues llevo la verdad indiscutible de un GN con una nueve cayéndonos a tiros (aunque esa sea sólo una verdad). Temo por los que vienen, los que hoy no pueden conocer las aristas de todo este asunto.
Comment de Das Pratter — 17 April, 2006 @ 12:07 am
Tienes razón, Pratter. Los que fuimos testigos, desde el cristal en el que querramos ver el asunto, tendremos algo que concluir cuando, luego de tanto tiempo, tanto bombardeo para tratar de establecer una verdad única, tanta duda, pase todo esto y la bruma se asiente. Cuando el tiempo pase (pero se requiere que pase mucho tiempo) algunas verdades sonarán más coherentes que otras, algunas versiones sonarán más creíbles. Lo menos que podemos hacer es tratar de alimentar nuestros recuerdos periódicamente para cuando ese momento llegue. Sé que en unos diez años esas historias donde todo el que fuese sospechoso era agente de la CIA, sonarán tan ingenuas, crédulas, fantasiosas como asegurar que Elvis está vivo en alguna isla del Caribe. Es decir: más algo que se quiere creer, que algo en que se pueda creer.
Comment de ChamanTower — 17 April, 2006 @ 2:32 am
por favor …digan la verdad ,no pueden seguir ocultando la verdad..seguro que ninguno de ustedes estaba cerca, yo si pude ver lo ocurrido y se la verdad. La metropolitana dis
paró a mansalva contra las personas que estaban sobre y debajo del puente, nunca la otra marcha pasó cerca de alli. y habian francotiradores ..opor favor digan la verdad lo ocurrido
Comment de nancy lion — 6 May, 2006 @ 11:41 pm
En un artículo de Zoé Valdés, publicado el pasado domingo 7 de mayo, la escritora cubana comenta como unos cien individuos, con camisas con la efigie de Hugo Chávez, intentó impedir su participación en una conferencia en la Feria del Libro de República Dominicana. Unos cien sujetos agresivos, atacando a una mujer de mediana edad, que sólo pretendía dar su punto de vista en torno a la situación del país en el que no puede vivir, porque tiene un amo. Stalin, Mao, Castro, ¿Chávez, con su amenaza de reelegirse indefinidamente? En el artículo, Valdez cuenta cómo al día siguiente salieron figuras del castrismo a decir, en los medios, que les vulneraron su derecho a participar, porque dirigía la horda que intentaba impedir la ponencia de la escritora. Ella dice una frase pintoresca y explícita: ellos son expertos en virar la tortilla. Imagino a un chavista rastreando artículos en la red, e indignándose cuando alguna línea no se ajusta al “pensamiento oficial”. ¡Qué papelón! Sólo les pido que hagan, por ejercicio, el intento de exigir derechoa a réplica (con un pensamiento opuesto al oficial, por supuesto) en la Agencia Bolivariana de Noticias, en el diario Vea o en Venezolana de Televisión. Cuando obtengan respuestas, si es que la obtienen, reflexionen un poco sobre la sociedad que pretenden construir. Paso y gano, como se dice en perfecto criollo.
Comment de Héctor Torres — 8 May, 2006 @ 1:20 pm