La rueda dentada
La política es tracción. Sumar adeptos en pos de una meta. Persuadir es halar, traer hacia sí. Arrastrar. Las ideas políticas arrastran voluntades tras un objetivo común. La tracción tiene su mecanismo y todo mecanismo tiene su tiempo de vida útil. Ineluctablemente. Para que haya tracción tiene que haber un engranaje en óptimas condiciones. Una rueda dentada. En cada diente, la rueda pone expectativas, esperanzas. Cuando se abusa del mecanismo, la rueda se alisa. Entonces ya no hala, no arrastra. Cuando la política no arrastra se pone peligrosa. Es decir, cuando no jala, entonces empuja. Y cuando empuja atropella. Halar es seducir, empujar es violentar. En su primera fase, empujar sólo supone amenazar (Empleado público que no vote hay que botarlo, reza un perverso juego de palabras). Cuando las amenazas se vuelven ineficientes, entonces se empuja con lo que esté a la mano, así sea con bocas de fusiles. Que nadie se llame a engaño: Hitler, Stalin, Castro, en algún momento halaron, sedujeron, persuadieron…
Días de febrero, resaca del foro, laboratorio de un lejano diciembre electoral. Un camión con un altoparlante recorre las calles de Caracas. Del altoparlante brinca una euforia de cera, una pasión marchita. Como la de las mujeres que se tropiezan en el automercado con un ahora calvito panzón que las hacía suspirar en el bachillerato. Un pasión marchita y rediviva es una pasión ridícula. Eso lo saben ellas. Eso lo ignora el camión.
El altoparlante grita su ¡Vamos!, su ¡Todos!, su ¡Juntos! con tono de comentarista deportivo. Recuerda, ruega, EXIGE apoyo. Nuestro líder, totaliza. Nuestra patria. La gente (la masa) ni siquiera vuelve la vista al paso del camión. El fantasma del camión atraviesa la materia de gente que ama, que lleva sus prisas, que bebe y discute y habla de béisbol. De gente que huye de sus acreedores y que acaso conserva, de aquella pasión marchita, una cicatriz de cinismo. Acaso revive el que me pongan donde haiga. El camión atraviesa el equilibrio de un sistema hecho de intereses en tensión. Por pretender desestabilizar ese sistema indefinidamente, halando a todas esas fuerzas en la misma dirección, es que las ruedas de la tracción se están gastando tan rápido.
Más temprano que tarde descubrirán que ya la rueda está lisa, que ya no jala. Cuando el pulso de las circunstancias lo exija, comenzarán, inexorablemente, a empujar. ¿Veremos bocas de fusiles hurgando en nuestros costados? ¿Marcharemos, desequilibradas nuestras tensiones, al unísono tras una sola voz?
Premio 11 de abril otorgado por 















Caramba chamán, que día el de hoy: le invito a leerme, llevamos una misma línea con aquello de “las mujeres que se tropiezan en el automercado con un ahora calvito panzón que las hacía suspirar en el bachillerato”. Yo denigro de obligar a celebrar, meterle “rial” a un evento fracasado y tan antidemocrático como botar al que no vote. Recordé una paseo por uno pueblo del llano donde había un horrible monumento a una batalla de la guerra de independencia: lo que pensé fué que deben haber perdido los patriotas. Saludos!
Comment de Martha Beatriz — 4 February, 2006 @ 10:12 pm
Yo insisto con mi opinión sobre este blog: no le veo la ficción por ninguna parte.
Me encanta esa conexión que logras entre ojo y mano al escribir. a por más post así
Comment de LuisCarlos — 5 February, 2006 @ 5:32 am
Nosotros somos hermanos, la política se parece en todas partes. Nuestro pueblo menos politizado. Ojalá no suceda en su país lo que usted pronostica. Esas ruedas sin dientes, girando ahora para triturar, no convencer.
Reciba mi saludo respetuoso
Comment de letyricardez — 5 February, 2006 @ 8:14 pm
Todo tiene su tiempo.
Todo lo mejor para Usted.
Comment de silmariat — 5 February, 2006 @ 10:12 pm
Ficción, LuisCarlos, será mientras pase por la subjetividad del ojo y atraviesa la trama de nuestras propias angustias y temores. Mientras no inventen nada mejor que el respeto a la opinión ajena, la división de los poderes y la alternabilidad en su ejercicio, amiga Letyricardez, deberíamos quedarnos con la democracia; que, contrario a lo que se repite usualmente, no es el gobierno de las mayorías, tanto como el respeto a los derechos de las minorías. Si no, fuera una dictadura de mayorías, y eso nunca será bueno. Gracias por sus visitas y sus opiniones, Silmariat y MarthaBeatriz.
Comment de Chamantower — 8 February, 2006 @ 2:58 pm