Necesarias resistencias
Lo reconozco: soy un fanático de las antologías. Me encanta leerlas y seguirle la pista a los felices hallazgos. La producción de buena literatura es un proceso arduo. En un sentido económico, la literatura es muy mal negocio: requiere una inversión gigantesca y su producción de primer nivel es escasisíma. Por eso, cada hallazgo es recibido con tanto placer. Suelo marcar los cuentos que me parecen sobresalientes en cada libro leído, con la no declarada e improbable intención de hacer algún día mi utópica antología personal del cuento universal.
Por lo pronto, me conformo con poder compartir esos hallazgos con los amigos y lectores de este blog. Como es el caso de este título editado por la española Páginas de Espuma: Pequeñas resistencias 3, antología del nuevo cuento sudamericano. Esta editorial emergente no sólo se especializa en publicar cuentos en un país que básicamente lee novelas (ya basta con esa leyenda oscura que insiste en un rencor de España con el boom latinoamericano), sino que además se especializa en antologías. Este título es la tercera entrega de un vasto proyecto que incluye la Antología del nuevo cuento español y del cuento centroamericano contemporáneo, con la del nuevo cuento norteamericano y caribeño en proyecto. Pequeñas resistencias 3 hace un paseo por nueve países del subcontinente en 420 páginas, con la peculiaridad de que nueve autores hacen a la vez de editores de su respectivo país: Andrés Neuman (Argentina), Paz Padilla Osinaga (Bolivia), Max Valdés (Chile), Juan Gabriel Vásquez (Colombia), Xavier Oquendo (Ecuador), Milia Gayos (Paraguay), Carlos Dávalos (Perú), Gabriel Peveroni (Uruguay) y Juan Carlos Chirinos (Venezuela).
¿Pequeñas resistencias? Más bien es una necesaria resistencia. Necesaria, tomando en cuenta el desconocimiento que tenemos unos de otros, y la urgencia de que el gran público comience a reconocer nuevos nombres en una región plagada de figuras míticas, de robustos árboles. No en vano el lector poco informado sigue pensando en García Márquez, Vargas Llosa, Borges, Cortázar y Bryce Echenique, cuando se le habla de literatura latinoamericana.
En Pequeñas resistencias 3 me encontré con varias de esas joyitas de las que hablé anteriormente. De Argentina, por ejemplo, me parecieron notables los textos: A cajón cerrado (Marcelo Birmajer), Infierno grande (Guillermo Martínez) y Marvin (Gustavo Nielsen), particularmente el segundo. Destaca también La viuda (de la chilena Giovanna Rivero) y Ese maldito gusto por la música (de la ecuatoriana Lucrecia Maldonado). La narrativa colombiana está muy bien representada con cuentos como La magia del Joe Domínguez (Pedro Badrán Padauí), El día de la partida (Enrique Serrano) y El regreso (Juan Gabriel Vásquez). De Venezuela hay textos que están entre mis preferidos. Escritores famosos (Alberto barrera Tyzska) y Cambio de guardia (Milagros Socorro) son algunos de ellos.
Es, por supuesto, un asunto de gustos. Básicamente. Queda el micrófono abierto para que cada quien asome sus preferencias.
Premio 11 de abril otorgado por 














