Libertad de expresión, no. Libertad de agresión

Un grupo de trabajadores y periodistas de Ávila TV (televisora oficialista) muestran sus “argumentos” a un grupo de periodistas de la Cadena Capriles que protestaban pacíficamente repartiendo volantes en el centro de Caracas, contra la Ley Orgánica de la Educación y otras leyes restrictivas de la libertad de expresión. Usaron palos y metras. El resultado doce periodistas heridos.


Diez años de un discurso que sataniza a los medios y al ejercicio del periodismo han hecho de ese oficio uno de los más peligrosos de ejercer en la Venezuela que, según el slogan gobiernero “ahora es de todos” (los que aplaudan)

El regreso a la normalidad

Los militares lo depusieron tras una orden del Tribunal Supremo, y desaparecieron de la escena, sin disolver los otros poderes establecidos ni dejar una estela de muetos, por lo que se pudo hacer lo que la Constitucion de Honduras prevé para esos casos: el interinato del presidente del Congreso hasta las elecciones. Es decir, el cronograma electoral sigue vigente.
Luego de que la comunidad internacional comienza a digerir esas pequeñas diferencias con respecto a lso golpes militares clásicos, comienzan a suceder ligeros cambios de percepciones y movimientos. ¿Cuáles?
La OEA cambia la exigencia de devolver el poder a Zelaya, a cambio de la creación de una comisión conformada por miembros de los países más moderados frente al tema (es decir, los que no tengan intereses a la vista). Estados Unidos tantea el terreno, respira, ve a los lados, y a la final busca alternativa al término golpe. Taiwán e Israel ya reconocen el gobierno hondureño. Fernández (Dominicana) cita a Rómulo Betancourt en su discurso sobre las doctrinas democráticas. Colom (Guatemala) dice que ni de vaina apoya una intervención militar en Honduras. El pueblo de Honduras se galvaniza en torno a sus poderes constituidos ante la amenaza de naciones extranjeras, consciente de que si Zelaya retorna al poder en ese país gobernará abiertamente Hugo Chávez…
Como resultado de esos cautelosos movimientos el visitante se vuelve incómodo para todos en tanto deja de ser noticia. Todo seguirá su curso, hasta noviembre que habrá elecciones (en las que ningún candidato será tan suicida como para aliarse al ahora conocido como el Bush del Caribe) y nuestro Emperador sufrirá su primera gran derrota a la hasta ahora infalible fórmula: Constituyente-reelección-vasallaje al imperio.
Pareciera que la aplicación de dicha fórmula parece venir en retroceso.
Ahora, ¿el berrinche del emperador realmente se debe a la pérdida de una de las piezas de su tablero? ¿Será que las investigaciones internas en Honduras podrían dar con escandalosas evidencias acerca de la fórmula del vasallaje llamada Socialismo del Siglo XXI, que demuestre cómo está plagada de delitos electorales y corruptelas?
Cada segundo de inactividad de la comunidad internacional frente al caso Honduras le agrega una tonelada de barro a la “víctima demócrata” de los “gorilas” hondureños. El inexorable “regreso a la normalidad” es una pesadilla para Zelaya, para Chávez. Por la natural necesidad de paz y de estabilidad (necesarias para salir a ganarse el pan) los hondureños quieren poner fin al conflicto, por razones de economía social: no hubo muertos (como sí los hay en Irán), un alto porcentaje de la población (ochenta y tanto por ciento) está de acuerdo con la deposición del mandatario, no hay que hacer ese escándalo cuando apenas le quedaban meses frente al gobierno…
No parecen ser esas las razones de tanta furia.

¿Será entonces que sólo él sabe cómo están las cosas en esos puntuales y alarmantes informes del G2, y teme que si el mundo no actúa contundentemente contra un ejército que, mostrando las evidencias adecuadas, decida actuar contra las locuras de un presidente, se está gestando un mal precedente que pesa en su contra? Es decir, ¿será que teme que si no se condena a los militares de Honduras, los de algún “otro país”, aduciendo algún descalabro institucional, puedan actuar de manera semejante (aprovechando las viejas ganas que algunos podrían tener)? En fin, ¿será que hay gente esperando los resultados de Honduras para decidirse a actuar?
¿Es eso lo que lo tiene tan enérgico, amenazante y nervioso?
Ya se verá por dónde vienen los tiros. El asunto ha servido, al menos, para que el mundo entero se ría o se asombre (depende del talante de cada quien) del cinismo de Ortega, Chávez, Castro y Evo hablando de democracia.

Nos merecemos tener un país o tenemos el país que nos merecemos?

Está bien, eso es irrefutable: el ilustre bocón-megalómano-ignorante que se hizo del coroto realmente ha destrozado las instituciones, una inmensa parte de la actividad productiva nacional y ha incurrido en desmanes tan impedonables como acentuar el resentimiento, barrer con la autonomía de los poderes, usar los recursos del Estado en un permanente proselitismo, ahogar cualquier forma de disidencia, financiar bandas paramilitares armadas, y una cantidad innumerable de abusos, con el fin de ir instaurando, paso a paso, una dictadura fascista de derecha. Eso nadie lo niega. Pero me pregunto yo ¿Es nuestra mala calidad de vida su única y absoluta responsabilidad? Es decir, ¿no contribuimos nosotros con que nuestra calidad de vida y nuestra percepción de ciudadanía sea cada vez más pobre?
Ese gordo que toca corneta como un poseso apenas el tránsito reduce ligeramente la veolcidad, sin importarle las molestias que causa a los que le rodean; el motorizado que se sube impunemente a la acera para evadir las colas, el autobusero que se para donde le dá la gana y el taxista que se atraviesa en el rayado; el animal que monta su carro en la acera, a veces hasta perpendicular a la calle, obligando a los peatones a caminar por la avenida; el otro idiota que monta media camionetota en la acera, frente al restaurant donde va a comer, porque tiene hambre y él no va a parar más lejos porque le pueden robar el carro; el vivo que no deja terminar de salir y ya se está metiendo en el vagón del metro; el que usa el carro para rodar tres cuadras (porque él paga su gasolina); el que es incapaz de ceder el puesto en los autobuses a las señoras que cargan niños; todos esos incivilizados que no se quitan el morral al subirse al vagón, los que fuman delante encima de los demás, los que son incapaces de hacer la torsión mínima necesaria para evadir chocar contra los demás viandantes, y una vez que chocan son incapaces de disculparse; los que esperan a los chamos en el carro frente al portón del colegio, generando una cola monstruosa; lso que escuchan música con los celulares en el metro, los que ponen música a todo volumen en el carro; los que se colean en todos lados, porque son vivísimos; los que tiene malos hábitos de aseo y se montan en vagones atestados de gente, normalmente sin aire acondicionado; los que no se bajan del carro para comprar el peródico y gneran más congestionamiento; los que beben cerveza en la calle, ofreciendo un balurdo espectáculo de chabacanería (los estudiantes del Nuevas Vacaciones, en Los Dos Caminos, beben a diario y bailan regueton en la acera con las puertas de los carros abiertas); los que hablan por el celular gritando; los que explotan sin asco a sus empleados; los que le compran a los buhoneros… Seamos honestos: ¿Esa gente qué tiene que ver con el emperadorcito?
Mientras aquel cae, lo caen, le estalla una verdadera revolución o se muere, hay un trabajo duro que hacer para recuperar la ciudadanía. Y es urgente. Y es grave. “Esa gente” me hace la vida mucho más dura en mi ciudad. “Esa gente” me jode tanto o más que el desquiciado emperadorcito en mi tránsito cotidiano por mis calles. Esa gente jamás, lease bien, jamás estará en mi mismo bando. Esa gente que no se adapta a vivir en ciudad, que fue derrotada por la dureza de la urbe y vive malhomorada contaminando con su agresividad y sus chapucerías y problemas de educación y de trato social y su incapacidad de sonreir y de hacer uso de la cortesía, son la otra mitad del problema.
Reitero, esa gente no juega para mi equipo, y están en la misma lista de gente que desprecio (como las foquitas rojitas y los recién vestidos rojitos y los estómagos agradecidos rojitos y los malandros rojitos). Esa gente tiene el país que se merece.
Mientras ellos existan, mientras esa gente no se eduque para vivir en ciudad, al ciudadano de verdad, herido en su sensibilidad, le tocará vivir en el exilio interior.
Sigamos hablando de macropolítica, que si mañana cae el emperadorcito, gracias a “esa gente” mi calidad de vida, ni a de ninguno, mejorará ni un ápice al día siguiente.

Presos políticos


Al día siguiente del 11-A el gobierno dejó que los buhoneros montaran sus tenderetes en la Av. Baralt (contaminando el área que debió acordonarse). También se supo que a los apartamentos cercanos a Miraflores, llegaron hombres con órdenes de Miraflores y removieron evidencias y frisaron paredes. Por otra parte, sabotearon la Comisión de la Verdad y obviaron sus informes. No hubo juicio realmente. Todo se basó en supuestos testimonios, sin escuchar las contrapartes. Los comisarios Vivas, Forero y Simonovis, así como los policías metropolitanos “acusados”, recibieron penas hasta de 30 años. Mientras, los pistoleros de Puente Llaguno (por estar defendiendo al emperador), fueron liberados completamente. Estos hombres son presos políticos de Chávez. Así gobierna un cobarde que, al menos, ya se quitó la careta.

Lo malo es que convierte al hombre en sapo

Una de las consecuencias más tristes de los regímenes de terror, es que convierten al hombre, digno por origen, en un sapo, en un ser despreciable, vil, rastrero. Los cobardes ven en la sumisión la única manera de salvar el pellejo. Y no sólo se vuelven serviles. Con la sumisión viene la abyección total (saben que perdieron su dignidad y pasan factura a los que la mantienen, porque su actitud los humilla al recordarle que vendieron su condición humana). Con la abyección viene el odio hacia los demás, el cinismo, el sadismo… Y la delación. Los regímenes se sostienen del terror de la carroña (no es contigo, pedro. Al menos, no exclusivamente).
Cuando los seres que se despojaron de su dignidad, se dejan llevar por el pánico, se vuelven despiadados. Y se vuelven despiadados porque cambian los instintos por los principios. Son viscerales. Sólo reaccionan ante estímulos primitivos: el hambre, el fuego… Se solazan en un “poder” que intenta (pesimamente) esconder su terror y su esclavitud. Prefieren ser el perro en casa del emperador (qué digo perro, el gusano de las sobras del palto del emperador), que un hombre libre en la calle.
Uno de estos sapos, uno de estos especímenes del “hombre nuevo” delata a dos juezas de Maracaibo por el supuesto delito de haberse reunido con un sentenciado del emperador. De inmediato son destituidas. El delator calma su terror sintiendo el poder que le dá la delación. El poder de su dedo. ¡Vana ilusión! Es un poder ficticio porque es esclavo de sus miedos y de su amo. Y, así nos lo dice la historia, algún día pasará a ocupar el lugar del delatado. Sólo que además perdió su dignidad hace tiempo.
Reo e indigno.
Otra esclava de sus instintos se solaza porque al antiguo compadre del emperador lo metieron preso. Cree que con aplaudir las decisiones del amo se salva. La historia le recordará lo absurdo de su indignidad.
Pobre gente. Así, uno a uno, todos demuestran su talento para reptar.
Y, una vez que se desata, el miedo todo lo consume. Poque también el emperador es prisionero de sus miedos. Por eso ataca. Por eso escucha delaciones. Por eso necesita actitudes serviles. Teme hasta su sombra. Por eso es, a su vez, prisionero de sus lisonjeros y delatores de oficio. Y tiene miedo al “pueblo”. Por eso lo divide. Sabe que algún día ese pueblo sabrá que todos sus pesares tienen su origen en aquel. Por eso distrae. Ofrece funciones gratis de guillotinamiento en las plazas públicas. Por eso azuza el odio de unos con otros. Por eso, porque es víctima de sus fantasmas, es que no soporta ninguna forma de cuestionamiento. Todo el que fue su aliado, todo el que alguna vez le tendió la mano, es potencial víctima (porque le recuerda que alguna vez necesitó de los demás, que fue menos poderoso que hoy: que fue humano). Por eso, en cuanto se resbalan, en cuanto dan la más mínima señal de erguir los hombros, les cae encima la “justicia imperial”. El que una vez le tendió la mano, se convierte para siempre en un esclavo. So pena de conocer esa justicia.
Lo malo de los países que caen prisioneros del terror, es que sus ciudadanos dejan de ser hombres libres. Y no necesariamente porque comenzarán a poblar las cárceles, sino porque los más débiles sacarán lo peor de sí para sobrevivir con su instinto de chacal. Vana ilusión. El terror sabe que usándolos unos a otros, poco a poco todos caerán con un mínimo esfuerzo. La historia no miente.
Esos que creen que están arriba, son los verdaderos prisioneros. Ojalá que les alcance la vida para que los persiga la vergüenza.
Lo malo de la historia, es que se repite y se repite de manera tan previsible.

Siempre hay quien lee

Blogoscar

Por cierto, ¿derechos? ¿Humanos?

Uno de los ministricos del emperador, uno de sus voceros nunca demasiado autorizados, señaló ante los micrófonos (porque, para ellos, la verdad es en tanto la nombran), que el “gobierno revolucionario” respeta los derechos humanos. Esa, como todas las cosas que suelen afirmar los capitranes del mundo al revés, no sporta un soplido. ¿Quién puede sentir que la situación de los derechos humanos en Venezuela ha mejorado cuando los planes de seguridad ciudadana se resuelven sacando guardias nacionaels con fusiles a la calle? ¿Qué pasa si un guardia nacional avista un raterito en plena fechoría? ¿Dispara un fusil que tiene un alcance efectivo de 1.500 metros? ¿Qué rechos humanos han mejorado cuando el mismo emperador exige que se le eche gas del bueno y se meta en la cárcel a los estudiantes que protesten (y a todo el que tranque una calle)? ¿Qué derechos humanos tienen los ciudadanos disidentes sin desde la tarima en la que le habla a sus seguidores, el mismísimo emperador los tilda de (según la palabra que ponga de moda entre sus huestes) apátridas, afligidos, escuálidos, oligarcas, pityankis? ¿En qué parte quedan los derechos humanos de aquellos que, en espera de que le entreguen su miserable crédito gubernamental, le ponen una camisa roja y lo ponen al sol a escuchar seis horas consecutivas al emperador? ¿Qué derechos humanos tenían los ciudadanos que pasaron a formar parte de la Lista de Tascón y por ende, fueron despedidos de sus empleos? ¿O los que se vieron obligados a retirar su firma de la solicitud del revocatorio, so pena de perder su empleo si no lo hacían? ¿Qué derechos humanos respeta un gobierno que ignora olímpicamente la decisión soberana del electorado cuando coloca a un alcalde o gobernador opositor, que es inmediatamente desconocido por el emperador? ¿Dónde están los derechos humanos de los miles de despedidos de pdvsa? ¿Y las de los presos políticos que, en tal caso, desconocieron la autoridad del emperador, tal como él lo hizo en su momento? ¿Quién sabe de los derechos humanos de los dos ciudadanos asesinados a manos de los cuerpos de seguridad, cuando se inventaron la caza de brujas tras el asesinato del fiscal Anderson? ¿Y los de los barrenderos que para ganarse un sueldito de miseria barriendo calles, tienen que hacer de hombre-sandwichs con la camisita con la propaganda de turno? Y, en fin, ¿dónde están los derechos humanos de los que tienen que ira a un hospital, o conocer el horror de la cárcel sin juicio ni sentencia alguna? ¿O el de los vecinos del 23 de enero, que deben soportar el terrorismo de las andanadas de plomo cada vez que a los desadaptados que se disfrazan de militantes les dá la gana? ¿Y el de los ciudadanos que deben soportar los abusos de las escoltas de cuanto funcionario público anda en caravanas de seis carros y diez motos? Ahora, como nunca, cualquiera que tiene un carnet o una pistola (oficial o no) abusa de sus vecinos. Ahora, como nunca, policías y guardias nacionales hacen lo que les dá la gana impunemente. Ahora, como nunca, la gente sabe que el Estado de Derecho es un decir y que la justicia está parcializada y politizada.
Eso lo sabe todo el mundo.

¿Derechos? ¿Humanos? ¡Por favor!

Exactamente, ¿qué celebran?

Luego de ver la alborotada algarabía, la celebración de el emperador y sus acólitos, me he estado preguntando: ¿exactamente qué celebran? Que luego de hacer una costosísima, ventajista y abusiva campaña en la que no escatimaron ni tuvieron escrúpulos a la hora de desplegar propaganda por el SI en todas las instituciones públicas (léase bien: públicas), incluyendo el mes que estuvo el metro de Caracas poniendo música a favor del SI, lograron embaucar a un porcentaje importante del electorado para que respondiera afirmativamente una pregunta enredada y tramposa, más porque cayó en la trampa de convertir la consulta en un plebiscito en torno a la figura del caudillo, que porque tuvo la información suficiente para saber que estaba respondiendo sobre el tema de si deseaba eliminar la limitación a los períodos de postulación del presidente (cualquier presidente, en adelante todo presidente).
Si necesitaron de todo el esfuerzo de gastar una cantidad importante de los dineros de todos los venezolanos comprando conciencias, amenanzando y extorsionando (ellos mismos reconocen que cruzaron las listas de los beneficiarios de las misiones, empleados públicos y otras sutilezas como imprimir propaganda del SI hasta en los récipes de Barrio Adentro), para al fin ganar gracias más bien a la apatía de casi 5 millones de venezolanos, que simplemente se quedaron en sus casas y no salieron a opinar en torno a algo tan importante. Porque la victoria del gobierno, luego de esa aplastante, abusiva, desigual campaña en la que se amedrentó a la oposición, incluso convirtiendo una reunión de la oposición cin n grupo de asesores extranjeros en una cospiración, se reprimió a los estudiantes y se permiti´ño campaña del gobierno incluso el mismo día de las elecciones, para al fin sacar una ventaja de 900 mil votos, lo que da es vergüenza.
Y ese pueblo que votoó a favor del plebiscito del caudillo, ¿qué ganó con complacerle el capricho? ¿Seguir viviendo de las dádivas, teniendo que ponerse la camisita del gobierno en cada concentración pública a la que es llamado? ¿Por qué le compra al caudillo la idea de que su presencia en el poder (obtenida tras modificar “la mejor constitución del mundo” con el único rpopósito de permanecer en el pdoer recurriendo a métodos falaces y poco éticos) es indispensable para “continuar profundizando la revolución”? ¿Ese pobre pueblo no le ve por encimita el modo de vida a los jerarcas del régimen? ¿De verdad están tan jodidos así que entregan todo a cambio de migajas, de palabras huecas, de promesas de cambio luego de diez años enriqueciéndose en el poder?
Ahora entiendo por qué a los tiranos les conviene mantener al pueblo ignorante y en la pobreza. Así son tan baratos que no hay que hacer mucho esfuerzo por engañarlos. Y salen, además, baratos a la hora de comprarlos.
6 millones de compatriotas (por diversas razones) compraron la trampa. Otros 6 millones se abstuvieron. Los que hasta hace unos años éramos 4 millones que no nos compraban ni nos amedrentaban con nada, ahora somos 5 millones. Les tengo noticias a los tiranos y a sus cómplices: seguiremos luchando. No somos de los que se cansan con facilidad.

La brizna de paja al viento





Humilde, sencillo, “una brizna de paja en el viento de la revolución” como el mismo gusta definirse. Un hombre del pueblo, ese, que algún día se va a retirar al campo y va a colgar su chinchorrito mientras compone coplas por la patria. Hoy los venezolanos salimos a votar. Y él, como buen patriota, también ejerció su derecho al voto. Tres tiunas, una decena de motorizados, varias camionetas blindadas y otras de apoyo, además de otros cuerpos policiales forman parte de la comitiva que lo acompaña cuando se “llena de pueblo”.
Allí se le puede ver, en la secuencia fotográfica, manejando el carro rojo (una pregunta, fuera de joda: ¿De dónde saca esos vehículos? Antes se desplaza en un volkswagen rojo, ahora lo hace en este. ¿Él no donó su sueldo a dos estudiantes? Parecerá un hecho irrelevante, pero si ese vehículo no parece pertenecer a ningún organismo oficial -al menos, no tiene ninguna calcolmania que lo identifique-, ¿de dónde salen? ¿Se los prestan los panas, tipo valijeros, como dice la prensa argentina?). Como se puede ver, después del carro rojo (y antes también) se ven las camionetas blindadas colmadas de guardaespaldas, luego los tiunas rojos y las pick-up blancas.
A “su pueblo” (casi 50-50 con la cantidad de guardaespaldas que está en la esquina,con camisas rojas y caras blindadas) le encanta verlo pasar, como un niño repentinamente rico, como un muchacho del barrio que llegó a las grandes ligas, como alguien “de nosotros” que “le fue bien”. Disfrutan de ver cómo “ese muchacho que vivía aquí, en la casa de la esquina” se da esa vida de millonario. Verlo arrogante cuando viene a visitar a la mamá. Se complace sus caprichitos. Tiene avión, carros, historias con mujeres famosas, amigos “importantes”, enemigos de temer… Por eso les encanta verlo pasar. Además, no ha perdido sus maneras de cuando vivía en el barrio: contestón, retrechero, habla golpiao y dice lo que se le pasa por la cabeza.
Así esperen una hora bajo el sol, soportando el mal humor de los guardaespaldas, pero bien vale ese “brevísimo instante” de verlo manejando “él mismo”, como dicen asombradas las sencillas mujeres que todavía creen en él, su carrito rojo. El último caprichito de nuestro muchacho, al que le ha ido bien. Mientras siga ahí sentimos que “uno de nosotros coronó“. Por eso, y sólo por eso, votan si.
Aunque al rato se den la vuelta, suban de nuevo a sus casas y, buscando aquí y allá, de pronto consigan hacer una sopa con huesos.
Contentos porque, si uno de los suyos llegó. Es como si ellos hubiesen llegado.
Aunque los separe una montaña (grande de verdad) de billetes.

Gas del bueno y el anillo delator

Lina Rona sale en cámara anunciando la “retoma”, bajo sus instrucciones, del Ateneo de Caracas. Según ella, el hecho de que el partido Bandera Roja estuviese celebrando un aniversario de su fundación, significaba que dicha institución estaba en manos de la ultraderecha. Los miembros de La Piedrita (grupo paramilitar al servicio del gobierno de Chávez) lanza bombas molotov contra la Nunciatura Apostólica y contra unas residencias privadas. Los hechos, como es menester entre gente que cree estar haciendo cosas grandes, heroicas, son reivindicados por los autores. El jefe del comando de campaña del sí, Jorge Rodríguez, que a la vez es alcalde de Libertador (la ciudad de Caracas), da una rueda de prensa para negar los hechos y decir que se trata de simulaciones. Luego, contradiciendo al anterior, Alberto Müller Rojas, creo que vicepresidente del partido del gobierno, les dice a la piedrita que cojan mínimo. Luego de los excesos policiales de ayer, de las agresiones y destrozos causados en el Ateneo de Caracas (exigían que le entregaran a dos miembros directivos de Bandera Roja para dejar salir a los empleados, pues aquellos eran “objetivos militares”), Aristóbulo Istúriz, ex candidato a la alcaldía metropolitana por el gobienro, señaló que esos eran autoatentados planificados por la CIA. Es decir, la cara de Lina Rona en imágenes, hablando con su pendenciero tono característico, con un casco y una chaqueta militares (detalle, por demás, patético) eran un montaje de la CIA.
Previo a estos hechos, el presidente aspirante a monarca, en uan reunión con mujeres que apoyan la enmienda constitucional, ordenó a los policías echar “gas del bueno” y meter preso a los estudiantes que quemen propiedades y tranquen calles, con la amenaza explícita de “raspar” al jefe policial que no acate esa orden. Claro, como la línea recibida era que había que reprimir a los “incendiarios”, como Chávez llamó a los “estudiantes de la oligarquía”, estaba claro lo que había que hacer. Pero es que son tan chambones, tan malazos para simular…
Luego de arremeter salvajemente contra la marcha estudiantil de ayer, la policía metropolitana (transferida de la alcaldía metropolitana al ministerior de interior y justicia por el alcalde saliente, Juan Barreto, ante la inminencia de la pérdida de ese bastión por parte del gobierno) “encuentra” en el camión que lleva los parlantes, tres gaveras repletas de bombas molotv y un bidón contentivo de gasolina. En una improvisada rueda de prensa ante los medios que cubren las manifestaciones, el comisario Carlos Meza, director de la PM, también con casco y chaleco militar, informa del hallazgo y no se ahorra detalles ni especulaciones detectivescas. Obviamente, las bombas son hechas por los estudiantes, porque tienen trapos negros “y ese es el color de ellos. el que siempre usan. Negro, negro de muerte, de destrucción”, sentencia, convencido de que su argumento es límpido e impecable. Claro, los chicos en una época usaron franelas negras con la palabra “Resistencia”, y a veces se convocaba a la gente a vestirse de negro (por el luto que se guardaba a la democracia). Esto bastó al suspicaz policía para determinar de quién podían ser las bombas.
Se llevan detenido al conductor, por supuesto, y lso estudiantes, convencidos de que esas gaveras no estaban ahçi cuando ellos comenzaron a marchar, se desplazan, luego de poder reagruparse, hasta la comandancia general de la Policía Metropolitana, para denunciar que el procedimiento tençia vicios ya que se hizo la requisa sin testigos ni la presencia de un fiscal del ministerio público. Los policías estaban malgeniados y nerviosos y los alejan de camión. Como ellos insisten en tomar con sus celulares las imágenes de la manipulación que se estaba haciendo del camión de manera ilegal, los policías arremetieron a golpes y patadas contra los estudiantes (una chica entre ellos) y les arrebataron los celulares. A la chica la sacaron a empujones del lugar y a los cuatro compañeros de ella los dejaron detenidos.


Vale hacer acá un corte. Cuando la policía disolvía las manifestaciones de los estudiantes en Chacaito, los muchachos corrían por las calles adyacentes y, cuando comenzaban a reagruparse, pasaban varias motos de civiles con dos hombres en cada una, disparando contra los grupos de estudiantes. Eso ocurrió en varias oportunidades hasta que fueron avistados por la policía de Chacao que les persiguió hasta darles alcance frente al Centro Comercial Tolón, con ayuda de la policía de Baruta, y les incautaron varias armas de fuego. Los detenidos fueron pasados a las órdenes de la fiscalía. Eso ocurrió un paralelo a la detención del conductor del camión y un poco antes de la detención de los estudiantes en la comandancia de la policía metropolitana (previa andanada de palos, por supuesto).


Esa noche, con el material fresquecito, VTV (el canal de todos lso venezolanos) muestra el video con las declaraciones del comandante de la policía mostrando las bombas molotov que estaban en poder de los estudiantes (incendiarios, ya les había dicho Chávez, dando la orden de reprimir). Con el apuro de adelantársele a Globovisión a fin de poder marcar la pauta con su visión de la noticia, olvidaron editar el video. Ese mismo video fue grabado por los estudiantes y analizado durante una rueda de prensa que dieron en el Aula Magna de la Universidad Católica Andrés Bello. En él se ve a un funcionario policial llenando las botellas con el bidón blanco y colocándoles los trapos negros dentro del camión, segundos antes de bajarse del mismo y declarar a los medios presentes, dictaminando la responsabilidad in situ de los estudiantes en la posesión de ese, valga la palabra, incendiario cargamento. El video, de inmediato, fue editado y colgado en la página web de la televisora estatal.

Bástese observar el detalle del peculiar anillo de la mano derecha que llena los bidones, y su asombroso parecido con el anillo que tiene… ¡El comisario Meza! ¡Dios, no puede ser!

Como colofón de esta historia, vale acotar que el conductor del camión sigue detenido, mientras que los miembros de los paramilitares de La piedrita, detenidos con armas de fuego en su poder (una de ellas solicitada por hurto común) recibieron de la indulgente jueza 49 una orden sustitutiva de libertad.

Y, como noticia de última hora, las protestas de hoy en Valencia fueron reprimiidas por la Guardia Nacional, y a los muchachos detenidos se les llevó al CORE 2 (es decir, una instalación militar).

Uy, Chávez, si en diez años ya se te ve el talante gorilón, no te imagino gobernando de por vida.